¿Va de camino hacia ninguna parte?

Por Prosperada en 23 Agosto, 2010, 9:12 am

el-caminoSalió a la calle desesperado, sin saber a dónde ir, caminando hasta que se le acabaran las calles o quizá llegara a ese lugar infinito donde nace el arco iris. Sin rumbo, sin destino, sin horas, sin saber a qué sitio llegaría. No soportaba más una vida llena de conflictos: en el trabajo, en el hogar, en la iglesia. Nada tenía sentido.

 Oscar Alberto anduvo de un lugar a otro. Se confundió en medio de personas que regresaban presurosas a almorzar, niños que jugaban en un parquecito con un balón de mil colores, un vendedor de maní que –sentado en un muro—meditaba en lo poco que la gente compra para comer cuando es domingo.

 En un estado de agonía personal, que nadie comprendía, entendió lo que quiso expresar Job cuando escribió: “¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por dónde ha de ir…? No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; no obstante, me vino turbaciónâ€(Job 3:23, 26).

 El desasosiego pasó después de tres horas y media. Regresó a casa, se sentó frente al televisor, repasó los canales de uno a otro yendo desde películas hasta realitys sin razón y concursos en los que el único ganador es quien organiza.

 Volviendo la mirada a Cristo

 Como no encontraba salida a sus problemas, fue al Señor Jesucristo en oración. Transcurridos unos minutos, le invadió una sensación de tranquilidad. No recuerda cuantos minutos pasaron, pero fue el tiempo suficiente para meditar en la necesidad de seguir adelante, sin dejar que lo externo –aquello que ocurre alrededor– le robara la paz.

 Recordó entonces las palabras del Maestro a sus discípulos: “Les dejo mi paz. Es mi propia paz la que les doy, pero no se la doy como la da todo el mundo. No se preocupen ni tengan miedoâ€(Juan 14:27. “Nuevo Testamento: la Palabra de Dios para todosâ€).

 Fue entonces que sonrió. Todo alrededor seguía igual de complicado pero tenía un nuevo estímulo: el respaldo del Señor Jesús, y sabía que podría vencer. Las tribulaciones no le iban a hacer volver atrás en su vida cristiana. El amanecer vendría, y con el, un manto de claridad que dejaría atrás el sufrimiento, la intolerancia y la incomprensión…

Autor: Pastor.Fernando Alexis Jiménez

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