Una libertad que nadie puede robar

Por Prosperada en 25 Julio, 2010, 6:37 pm

Deng Xi Wong conoció a Cristo a través de una Biblia que trajo su padre, un mercader, desde los Estados Unidos. Era el país al que sus ancestros habían querido emigrar siempre, anhelo que tomó fuerza cuando se oficializó la dominación comunista en China. Aprovechando los vocablos aprendidos del inglés, comenzó a leer –por noches enteras—largos pasajes de las Escrituras.

 Ardía en su corazón el deseo de compartir con otras personas las poderosas enseñanzas del Hijo de Dios. Tenía diecisiete años, y sin mayores conocimientos de homilética, se ocupo de evangelizar. Loa hacía en los extensos cultivos de arroz, mientras compartía jornadas de siembra y cosecha con sus vecinos. “Deng está locoâ€, argumentaban todos al escucharle hablar con tanto denuedo sobre Jesús.

 No faltó quien informara a las autoridades. Fue encarcelado bajo la acusación de ser un enorme peligro para el estado chino. Los primeros cuatro meses los pasó en un calabozo, totalmente solo. Cuando le permitieron salir a un patio habló de Cristo a sus compañeros de prisión. Nuevamente reclusión en la oscuridad y la humedad de un cuarto pequeño y extremadamente frío.

 De los treinta y cinco años que vivió, pasó dieciocho en una celda. Más fueron los días que pasó en oscuridad que aquellos en los que disfrutó de una soleada mañana. No obstante persistía. Cuando alguien le preguntó por qué lo hacía, se limitó a responder: “Aunque las autoridades chinas me mantengan preso, soy libre en Cristo y eso es más que suficiente para seguir con mi propósitoâ€.

 Las ataduras no podrán impedir…

 Antes, sin Cristo Jesús, muchas cosas nos ataban: Los recuerdos del pasado, los temores, la sensación de que si emprendíamos un proyecto íbamos a fracasar, el miedo de no ser aceptados por los demás si asumíamos una actitud diferente frente a la vida y basados en los principios aprendidos en las Escrituras. En fin, eran muchas las ataduras.

 No obstante cuando le abrimos el corazón al Hijo de Dios, todo fue diferente. Él nos hizo libres. En cierta ocasión, reunido con un buen número de personas, proclamó una enseñanza revolucionaria. “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permanecieseis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libresâ€(Juan 8:31).

 La decisión de seguir sumido en una crisis personal y espiritual es de cada quine. La oportunidad de ser libre está en abrirle el corazón al Hijo de Dios. Hacerlo toma pocos minutos. Basta con una oración sencilla en la que pidamos que tome control de nuestro ser. Sin embargo, los resultados impactarán nuestro presente y tendrán repercusiones por siempre ya que Él nos asegura la vida eterna…

Autor: Pastor.Fernando Alexis Jiménez

Publicado en Categorias : Recetas Para La Vida | Reflexiones


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