Un Nuevo Comienzo – Drama

Por Prosperada en 15 Enero, 2010, 7:15 pm

unINTRODUCCIÓN: ¿Alguna vez se han preguntado qué es la oración y para qué sirve?  Supongo que sí.  Y entre tantas definiciones quizá la más destacada es aquella que establece que la oración, en el aspecto espiritual, es el acto de abrir nuestros corazones a Dios, como a un amigo.  Pero esto deja muy clara la forma en que debemos ver y entender a Dios….como a nuestro amigo.  ¿Acaso Él es eso para nosotros?  Otro aspecto que nos preguntamos si realmente existe un poder en la oración, ya que muchos afirman esto.  Pero, ¿qué les parece si en vez de estarnos haciendo tantas preguntas, me acompañan a presenciar el programa especial de hoy?  Bien, pero antes, vamos a orar para que Dios pueda tocar nuestras vidas y hablarnos mientras disfrutamos del programa.   

DRAMATIZACIÓN 1: 

Escena 1:

(EN ESTA ESCENA, LOS PERSONAJES SE ENCUENTRAN EN LA SALA DE UNA CASA.  ENTRA EL NARRADOR(A) Y COMIENZA A DIALOGAR CON LA CONGREGACIÓN COMO SI LES ESTUVIESE DANDO UN PASEO TURÍSTICO.  UNA VEZ TERMINE EL NARRADOR, SE RETIRA DE ESCENA.  ENTRA LA MADRE QUIEN LLORA DESCONSOLADAMENTE.)

Personajes:enfermera

  1. NARRADORA
  2. MADRE
  3. HIJA
  4. AMIGO(A) 1 
  5. AMIGO(A) 2
  6. DOCTOR(A)

 (MÚSICA DE AMBIENTACIÓN)

NARRADORA:           ¿Quién dijo que la oración no tiene poder?  Los casos que hoy verán mediante dramatizaciones, no sólo son sacados de la vida real, sino que demuestran cuán importante y vital fue la oración en cada uno de los casos.  Al examinarlos, quedaremos  completamente seguros de una cosa:  la oración produce milagros, cambia vidas y las transforma.  La oración además, provee en nuestras necesidades.  Pero, sobre todas las cosas, la oración nos pone en contacto directo con el Padre Celestial.  Esto fue lo que le sucedió varios años atrás a todos los personajes de nuestras 3 historias.  Recuerden que siempre y a través de la oración, Dios siempre nos brinda la oportunidad de…Un Nuevo Comienzo…¡Los invito a que juntos presenciemos estos casos verídicos!

 (TERMINA MÚSICA Y ENTRA LA MADRE A ESCENA.  ESTÁ LLORANDO Y LAMENTÁNDOSE.)

 MADRE:       ¡Dios mío, que vacío tan grande!.  ¿Por qué te fuiste Gustavo? ¿Por qué tuviste que morir?  Tanto tiempo que estuvimos juntos…¿Qué va a ser de nosotras ahora?

 (ENTRA A ESCENA LA HIJA.  SE DIRIGE HACIA SU MADRE.)

HIJA:                         Mamita, cálmate.  Yo estoy sufriendo tanto como tú, pero no por eso nos tenemos que echar a morir.  Tenemos que resignarnos.  Además, deberíamos sentirnos alegres porque mi papá ya había aceptado al Señor, unos meses antes de morir.

 MADRE:       (INDIGNADA)  Mira, no comiences nuevamente con tus ideas cristianas, porque no me gustan.  Yo creo en el destino y él es quien decide lo que nos va a pasar.  No tengo que ir a una iglesia para jugar a que me santifico.  La iglesia se lleva dentro de uno mismo.  Dios está en todas partes.

 HIJA:             (SORPRENDIDA)  Pero, ¿cómo me dices eso mamita?.  Tú sabes perfectamente que en la Biblia dice muy claro….

 MADRE:       (INTERRUMPIENDO ENOJADA)  ¡Dios nada!  ¿entendiste?  Si a Dios le importáramos como tú crees no hubiera permitido que tuviéramos tantos sufrimientos en la vida.  Tampoco hubiera dejado que tu papá se muriera y nos dejara con tantas deudas y sin dinero.

HIJA:             (TRATANDO DE TRANQUILIZAR A SU MADRE)  Mamá, déjame explicarte algo…

MADRE:       (INTERRUMPIENDO ENOJADA)  ¿Explicarme tú a mí? No me hagas reír escuincla!  A tu Dios ya no le importamos.  Eso sólo ocurre en tus pensamientos.  Y bien que te podría tener toda la noche dándote evidencias de que Dios ya no está pendiente de nosotras….La vida es como es y ya!!!

HIJA:             (EN TONO SERIO Y FIRME)  Mamá, respeto tu opinión y tus creencias, pero no las acepto y mucho menos las comparto.  Sé en quién he creído.  La abuelita siempre nos enseñó que Dios nos permitiría sólo aquellas situaciones que pudiéramos soportar. 

MADRE:       (EN TONO IRÓNICO)  Soportar, soportar…bah!!!.  Yo soy la que no sabe cómo va a soportar todo lo que viene, ahora que tu papá murió.  Estamos peor que nunca.  Con su enfermedad, me quedé sin trabajo.  (ENTRISTECIÉNDOSE)  Entonces murió y estamos llenas de deudas y en la miseria total.  Se nos fue justo cuando más lo necesitábamos, ¿entiendes? 

HIJA:             (CONSOLANDO A MAMÁ)  Mami, no te preocupes más por eso.  Ya Dios proveerá.

MADRE:       (MOLESTA Y LLORANDO)  Eso de que Dios proveerá, es pura fantasía, entiéndelo.  Los seres humanos somos los que tenemos que proveernos de todo trabajando, luchando.

(TOCAN LA PUERTA.  SONIDO DEL TIMBRE O DE MANO TOCANDO PUERTA.)

MADRE:       Así que, deja de fantasear y ve a ver quien toca. 

(HIJA ABRE LA PUERTA.  ENTRAN SUS AMIGOS)

AMIGO(A) 1:                Hola Milagros, ¿cómo estás?

HIJA:             Pues mas o menos ¿y ustedes que hacen por acá?

AMIGO(A) 2:                Venimos a visitarte y a invitarlas a la Iglesia para una conferencia.  Así se fortalecen un poco ¿no?

HIJA:             Pues yo no creo que mi mamá quiera…(A SU MAMÁ.  ESTÁ ALGO ASUSTADA)  Mamá, mira dos de mis amigos vinieron a visitarnos y a invitarnos a la Iglesia.

AMIGO(A) 1:                Sí Doña Esperanza.  Y de paso se despejan de tantos problemas.  ¿Se anima a acompañarnos?

MADRE:       (TRANQUILAMENTE)  Gracias por las palabras de consuelo.  Pero quiero decirte, primero que no soy ninguna Doña.  No soy tu abuelita.  Y segundo quiero preguntarles algo…(ENOJADA)  ¿cómo se atreven ustedes a venir a esta casa a hablarme de Dios?.  A mí no me interesa ni Dios ni la Iglesia.  (LLORANDO)  ¿No respetan nuestro dolor?

AMIGO(A) 2:                Señora, con todo el respeto que usted se merece.  Venimos porque somos amigos de su hija y la queremos mucho.  No queríamos ofenderla, sino ayudarlas a sobrellevar esta situación y fortalecerles la fe en Dios.

MADRE:       (ENOJADA)  ¿Cómo es eso de fortalecer mi fe?  ¿Estás sordo?  ¿No escuchaste que Dios no me interesa para nada así como yo no le importo a Él?  Jamás voy a pisar la iglesia de ustedes dos.  Estoy mejor aquí en mi casa, que allá.  Estoy bien informada de todos los problemas que ustedes tienen:  chismes, división, envidias, rencores y muchísimas otras cosas.  Así que, resuelvan primeros sus problemas y luego traten de resolver los problemas de los demás.

HIJA:             (INDIGNADA)  ¡Mamá, por amor a Dios, contrólate!  (CASI LLORANDO)  Por favor, perdonen a mi mamá.  Está muy perturbada por todo lo que ha sucedido.  Será mejor que se vayan ya a la Iglesia.  Es más yo iré con ustedes, no puedo seguir un minuto más aquí….

MADRE:       (ALZANDO LA VOZ)  Tú no irás a ningún lado.  ¡No me desobedezcas porque te va a pesar para el resto de tu vida!

HIJA:             Lo siento mucho por esta vez, mamá.  Será mejor que te calmes y luego hablamos.   (TOMA SUS COSAS Y SE VA CON SUS AMIGOS.  SALEN TODOS.)

NARRADORA:        (ENTRANDO NUEVAMENTE A ESCENA)  La situación estuvo tensa durante varios días.  Pero algo cambió los ánimos.  Repentinamente, Milagros comenzó a sentirse muy mal físicamente.  Y su madre, desesperada, la llevó al hospital con el fin de buscar un remedio  y alivio para su hija.  Sin embargo, encontró algo más que alivio.  Veamos….(SE RETIRA DE ESCENA.)

Escena 2:

(SONIDO DE HOSPITAL.  EN EL CONSULTORIO MÉDICO, LA MADRE ESTÁ ANSIOSA CAMINANDO DE UN LADO A OTRO, ESPERANDO ALGO.  ENTRAN LA DOCTORA Y LA HIJA)

MADRE:       Doctora, por favor, dígame, ¿cómo está mi hija? ¿Qué tiene?

DOCTORA:  (ALGO PREOCUPADA)  Señora, tranquila, por favor, tomen asiento.  (MADRE E HIJAN SE SIENTAN).  Como usted sabe, su hija fue traída esta mañana porque presentaba síntomas como:  dolor de cabeza muy fuerte, náuseas y vómitos.  Al llegar, notamos también que se encontraba con un poco de irritabilidad y algo nerviosa. Todos esos síntomas juntos, me hicieron ordenarle varios estudios, entre ellos, una tomografía del cerebro.  Al principio pensamos que era simple tensión nerviosa pero….

MADRE:       (MUY ASUSTADA)  ¿pero qué doctora?  Dígame…

HIJA:             (CALMADA)  Mamita, tranquila, deja que te explique todo….

DOCTORA:   Señora, siento mucho darle esta noticia, pero es mi deber darle el diagnóstico tal cual es.  Los resultados reflejan que su hija Milagros o Milly, tiene alojado un pequeño tumor canceroso en el cerebro.  Tenemos que operarla urgentemente.  Al parecer, el tumor lleva bastante tiempo en su cabeza y hay que tratarlo de inmediato.

MADRE:       ¡Dios mío!  ¿Pero luego de la operación se pondrá bien verdad? 

DOCTORA:  El tumor está sumamente arraigado.  Va a ser una operación muy delicada y muy difícil.  (A LA HIJA) Milly, ve un momento a la salita con mi secretaria y dile que te vaya buscando estos expedientes, por favor.  (LE ENTREGA UN PAPELITO).   

HIJA:             (MUY SERENA)  Sí doctora, no hay problema.  Pero quiero decirle que, sea lo que sea, no tengo miedo, porque a los hijos de Dios, todas las cosas les ayudan a bien….(SE RETIRA)

DOCTORA:  Señora, quiero aclararle algo.  No podemos garantizarle que su hija estará bien.  Existen probabilidades altas de que Milagros no sobreviva a la operación.  Haremos todo lo que esté en nuestras manos, pero debe prepararse para lo peor.  Tiene que ser fuerte, no puede derrumbarse ahora.

MADRE:       (LLORANDO ANGUSTIADA)  No, doctora, no puedo.  Es otra tragedia más en mi vida, así que no me pida que me calme.  No puedo soportar más.

DOCTORA:  Tiene que aguantar por su hija, Esperanza.  Vamos, acompáñeme, hay que admitirla inmediatamente, le voy a mostrar dónde y qué documentos llenar.  Por aquí, sígame.

(SALEN DE ESCENA LA DOCTORA Y LA MADRE.  ENTRA NARRADORA.)

NARRADORA:        Tal noticia, hizo pedazos el corazón de la Sra. Esperanza.  Sencillamente, ahora su nombre no reflejaba lo que estaba sintiendo.  Su hija, lo único que le quedaba, podría morir.  Y eso era algo que ella no podría soportar.  En medio de todo ese dolor y oscuridad, una pequeña luz se encendió.  Había una esperanza, una salida.  Pero era necesario que ella hiciese algo.  Dejando todo el orgullo y su pasado atrás, estaba a punto de tomar una decisión, que podría cambiar el rumbo de su vida.  ¿La tomará?  Volvamos a la historia para saberlo…

Escena 3

(EN LA SALA DEL HOSPITAL.  LA MADRE ESTÁ MIRANDO LOS DOCUMENTOS QUE FIRMO.)

MADRE:       ¿Qué voy a hacer?  Esto es demasiado dinero y no tengo ni un centavo.  Pero si no pago, no pueden operar a mi hija y se me muere…Son muchos tratamientos y también el costo de la operación.

 (ENTRA A ESCENA LA DOCTORA.)

DOCTORA:  Saludos, señora.  Su hija ya está admitida en este hospital y con la ayuda de Dios, mañana, como a esta hora, estará siendo operada.  Tenga fe de que todo va a salir bien. 

MADRE:       Gracias.  Pero no entiendo cómo usted, siendo doctora, me habla de Dios y de fe…

DOCTORA:  Como médico, veo muchos cosas que no puedo explicar.  Por eso creo en Dios, hace 1 año que soy cristiana.  Le digo que tenga fe.  Y recuerde bien el nombre que lleva su hija…Milagros…todavía Dios hace muchos….Bueno, me retiro, me esperan más pacientes.  Quédese tranquila.

MADRE:       (MÚSICA TRISTE)  Muchas gracias doctora.  (SE SIENTA.  MIRANDO AL CIELO)  ¿Será posible?  Dios, Señor, Jehová…no sé como llamarte.  Hace muchos años que no hablaba contigo…desde que era una niña.  ¿Sabes?  Han pasado muchas cosas en mi vida y todo eso me ha cambiado.  Me he vuelto una persona amargada.  Ya sabes que no creo mucho en ti.  He dicho cosas terribles de ti y de los que te siguen, incluyendo mi hija.  Pero hoy y ahora, es diferente.  (SE LEVANTA LLORANDO)  Recuerdo como ahora la primera vez que la tuve en mis brazos.  Fue el regalo más hermoso que me diste.  Y pensar que hoy está ahí tirada, esperando por un milagro.  Me siento acorralada, no tengo con quién hablar, no tengo ayuda de nadie.  Aquí me tienes.  Sólo me quedas tú.  No tengo ni un centavo con qué cubrir los gastos.  A pesar de que tú permitiste que mi esposo muriera, de que me quedara en la calle y de que mi hija tenga una enfermedad terminal, no tengo con quien contar sino contigo.  Escúchame, por favor, quiero proponerte algo.  No tengo dinero.  Ayúdame con eso.  Mi mamá siempre me decía que si te probaba, tú no me fallarías.  Quiero saber si todavía te importo.  Si aún te preocupas por mí, si mi vida puede ser diferente.  Hasta ahorita, pienso que no, pero esta es la última oportunidad.  Si de veras me amas a pesar de todo, si todavía te importo, te suplico que de alguna manera me proveas de dinero para pagar estas deudas y sobre todo, que salves a mi hijita.  (SE ARRODILLA SUPLICANDO)  A cambio, te ofrezco mi vida, mi corazón.  Si le permites vivir, te serviré para siempre.  Por favor, Dios, óyeme.  Ten piedad de mí. Perdona todos mis pecados.  Haz conmigo lo que quieras, pero por favor, no me quites a mi niñita.  No me quites lo único que me queda en esta vida.  Dios por favor, yo también quiero una nueva vida.  Voy al cuarto de Milagros, pero espero que me hayas escuchado y que puedas hacer otro milagro.  Es la última vez que te pido algo y que te molesto.  Amén.  (SE RETIRA).

NARRADORA:           Ese día la señora Esperanza se retiró con una sensación de paz en su alma.  Después de tantos años, nuevamente se puso en comunicación con Dios.  Sentía que esa era su única oportunidad.  Se aferró a ella con fe, creyendo que ahora todo estaría en las mejores manos, en las de Dios.  Tendría que esperar para saber si su oración sería respondida.  Al otro día y muy temprano en la mañana sucedió algo….

(ENTRA A ESCENA LA MADRE.)

MADRE:       (ANSIOSA)  Bueno, creo que ya le están haciendo los últimos análisis a Milly antes de operarla.

(ENTRAN LOS AMIGOS)

AMIGO(A) 1:            Disculpe Señora.  Por favor, no se vaya a enojar con nosotros, venimos en son de paz.  Queremos apoyarla y a saber cómo está nuestra amiga.  Toda la iglesia está orando por ella.

AMIGO(A) 2:            Además, como conocemos bien su situación y que no tiene dinero, le traemos esto.  (LE ENTREGA UN SOBRE A LA MADRE)

MADRE:       (ABRE EL SOBRE SORPRENDIDA).  Pero…¿qué significa esto?  No entiendo.

AMIGO(A) 1:            Es para usted señora.  La iglesia le envía este cheque para ayudarla con todos los gastos médicos.

AMIGO(A) 2:            Por favor, acéptelo.  Ha salido de nuestro corazón.  Sabemos que lo necesitan…

MADRE:       Claro que lo voy a aceptar.  ¿Saben por que? Porque anoche le pedí a Dios que me diera la forma de resolver el problema.  Y aquí está, respondiéndome, no puedo rechazar su ayuda.  Es mucho más de la cantidad que necesito para pagar todos los gastos que tendré con Milly.  ¡Es increíble!

AMIGO(A) 1:            Esperanza, la Iglesia también la ayudará con despensas mensualmente mientras usted consigue un trabajo. 

AMIGO(A) 2:            No la vamos a dejar sola señora.  Cuente con nosotros…

MADRE:       Gracias muchachos, muchas gracias.

(ENTRA LA DOCTORA.)

MADRE:       Doctora, dígame, ¿que pasó? ¿cómo está Milly?

DOCTORA:  (SORPRENDIDA Y ALEGRE)  Señora, si alguna vez tuvo duda de que los milagros existen, es momento de creer.  En los últimos análisis que le hicimos a su hija, no encontramos rastros del tumor.  Científicamente no tenemos una explicación, pero sucedió y creo que usted sabe la razón.

MADRE:       Claro que sí doctora, esa explicación se llama Dios.

DOCTORA:  La espero en mi oficina señora.  (SE VA DE ESCENA)

MADRE:       Muchachos, gracias por toda la ayuda.  Dios me ha demostrado que aún me ama, que todavía le importamos.  Por favor, perdónenme por haberlos tratado tan mal. 

AMIGO(A) 1:            Sí, no se preocupe por eso, ya lo olvidamos.

AMIGO(A) 2:            Tiene mucho que agradecerle a Dios señora Esperanza.

MADRE:       Sí, tienes toda la razón.  Bueno pero tengo que ir a ver a Milagros.  Tengo dos noticias que darle.  Primero que Dios nos envió dinero y segundo que Él ha hecho un milagro en su vida y en la mía.  Hoy es un nuevo día para mí, un nuevo comienzo. 


DRAMATIZACIÓN 2

Personajes:pastor

  1. NARRADORA
  2. PASTOR ROBERTO OMAÑA
  3. TERESA OMAÑA (ESPOSA)
  4. LORENA OMAÑA (HIJA) 
  5. GABRIEL OMAÑA (HIJO)

NARRADORA:        Nuestra segunda historia también sucedió en la vida real.  ¿Será acaso que esta historia se repite una y otra vez a nuestro alrededor?  Si la respuesta es afirmativa, entonces es mejor que observemos juntos hasta dónde puede llegar un ser humano cuando pierde de vista a Dios y cuando deja de orar sinceramente.  Esta es la historia del Pastor Omaña y su familia. Hemos cambiado los nombres reales para proteger la identidad real de los protagonistas.  Así que, acompáñenme a la casa de la familia Omaña.

(EN EL INTERIOR DE LA CASA DE LOS OMAÑA…)

PASTOR:       (NERVIOSO Y VISIBLEMENTE MOLESTO)  ¡Es increíble!  Mira la hora que es ya.  Ya casi es sábado y ¿dónde se han metido nuestros hijos?  Vamos a llegar tarde a la Iglesia.  Tengo que predicar, hoy es el último sermón del año que dirijo.

TERESA:       ¡Cálmate amor!  Por favor, no estés tan preocupado por tus asuntos en la Iglesia.  (SE ALTERA DE REPENTE)  Imagínate que algo les haya pasado algo.  Ay no Señor, cuídalos donde quieran que estén.

PASTOR:       Pero, me van a oír…deja que lleguen.  Si por culpa de ellos no puedo ir a predicar, que se preparen.

(ENTRA EL HIJO BORRACHO, TROPEZANDO CON TODO)

GABRIEL:     Hola, hola familia…¿pero quién puso tantas cosas en el medio?  Hola pa’ , (IRÓNICAMENTE) perdón…Pastor Omaña.

TERESA:       (SORPRENDIDA)  ¡Gabriel!  ¿Qué significa esto?

GABRIEL:     Significa que estoy contento y que la pasé muy bien.  Pero yo no entiendo, ¿por qué están tan alterados?

PASTOR:       (MOLESTO)  Já, ¿por qué?  Porque estás borracho, ¿te parece poco?  Es una vergüenza que el hijo del Pastor Omaña se encuentre en esas condiciones.  Me pueden llamar la atención por eso, ¿sabías?  Lo que me provoca es darte una tunda de golpes.  (HACE GESTO COMO SI LE FUERA A GOLPEAR, TERESA SU ESPOSA, LE DETIENE LA MANO.)

TERESA:       (COMPASIVA)  No, por favor, mira en el estado en que está…

PASTOR:       (EN TONO SERIO)  Sí, tal vez tengas razón.  Además, llegaríamos más tarde a la Iglesia.

GABRIEL:     Ah sí, ya entiendo.  Lo que te preocupa a ti es tu imagen de pastor.  Bahhh!!!

TERESA:       (MOLESTA)  No seas grosero Gabriel.  Y te sientas inmediatamente estés como estés.  Vamos a tener nuestro culto de viernes de noche, o sea, sábado, por si se te había olvidado.

GABRIEL:     Sí, sí, sí…ya sé, no me lo tienes que recordar.  (SE SIENTA)

PASTOR:       (MOLESTO)  ¿Y dónde está tu hermana?  Porque ustedes salieron juntos de aquí.  Así que los dos tenían que haber llegado al mismo tiempo. 

GABRIEL:     (ACLARÁNDOLES)  No, no, no, un momentito.  Yo no soy guardián de mi hermanita…o hermanota.   Ella ya está bastante crecidita.  No me hago responsable de ella.

TERESA:       (FIRME)  Sí, sí que tienes que hacerte responsable de ella porque tú eres el hermano mayor, el primogénito.

GABRIEL:     (IRÓNICAMENTE)  ¿Culpa mía?

TERESA:       (MOLESTA)  ¡Ya basta Gabriel!  Te estás ganando la golpiza que nunca te he dado en la vida.

(ENTRA LA HERMANA TODA NERVIOSA Y ARREGLÁNDOSE EL CABELLO)

PASTOR:       (MOLESTO)  Y tú jovencita, me vas a responder ahorita mismo dónde andabas, que estabas haciendo y por qué llegaste tan tarde.

LORENA:      (AGOTADA)  Ya pa’ por favor, ya no soy una bebita, estoy grande.  Y estaba con Memo, mi novio.  Se nos pasó la hora y llegué tarde.

PASTOR:       (MUY MOLESTO)  ¿Pero qué les pasa a ustedes dos?  Primero, llega tu hermano a la casa borracho por primera vez.

LORENA:      (INTERRUMPIENDO Y ENTRE DIENTES PERO AUDIBLE.)  Que tu sepas….

GABRIEL:     Hermanita, cierra la boca porque tú tampoco tienes cara para negar las cosas…

LORENA:      ¡Cállate!

PASTOR:       ¿Qué pasa?  ¿Por qué lo mandas a callar? 

TERESA:       (SOSPECHOSA)  ¿Qué están ocultando?

LORENA:      (MALCRIADA)  Ay nada…¿no ves que está todo borracho?  Está hablando puros disparates….

TERESA:       (SOSPECHOSA)  No, yo no me creo ese cuento….

PASTOR:       Bueno, entonces se callan todos.  En segundo lugar, (A LA HIJA)  llegas a esta hora, sabiendo que es sábado.  Y para colmo, andando con el tal Memo….

TERESA:       Cosa que te prohibimos terminantemente…

LORENA:      (HASTIADA Y MOLESTA)  Pero ¿qué les pasa a ustedes con el pobre Memo?

GABRIEL:     Sí, ¿qué les pasa?

TERESA:       Gabriel, cállate.  (A LA HIJA)  Memo no es cristiano y no conocemos ni su familia ni sus costumbres.

LORENA:      Pero a la que le tiene que importar eso es a mí, no a ustedes.  Yo soy la que ando con él y la que seguiré andando con él, les guste o no.

PASTOR:       Mira escuincla…se acabó.  Aquí vas a hacer lo que yo te diga.  Mientras vivas aquí, que va a ser mientras no te cases, nos vas a obedecer, te guste o no.  Y ándale!  Siéntate, porque vamos a hacer nuestro culto rapidito, tengo que predicar….

LORENA:      Ya sabía yo…Ese es todo el problema…la iglesia…siempre la Iglesia.  Es lo único que a ti te importa. 

GABRIEL:     Oye pa’ ¿por qué no te mudas pa’ la iglesia?  Total pasas más tiempo allá que acá.

TERESA:       Yo no puedo más con esto.  Amor, olvídate del culto, no están en condiciones.  Además, ya es tarde.  Vámonos nosotros y ellos que se queden aquí.

PASTOR:       Pero no piensen que podrán entrar y salir cuando quieran.  Los vamos a dejar encerrados para asegurarnos de que los encontraremos aquí cuando volvamos. 

TERESA:       Vámonos ya…

(SE VAN LOS PADRES, QUEDAN LOS HIJOS EN ESCENA)

LORENA:      Gabriel, ¿te das cuenta?  A mi papá no le importa otra cosa que su iglesia.

GABRIEL:     Pero mamá lo apoya, que es lo peor. 

LORENA:      Sí, es lo peor. ¿Sabes que?  Por eso a mi no me interesa nada de la iglesia.  Si por mi fuera, jamás iría, todo es hipocresía, apariencias….

GABRIEL:     Tú y yo estamos hechos unos actores profesionales.  Tenemos que aparentar todas las semanas que nuestra familia es feliz.  Digo, hoy será diferente.  Hoy nuestros ejemplares padres tendrán que mentir y los hermanos creerán lo que ellos les digan.  ¡Esto está del nabo!

LORENA:      Algún día todo esto va a terminar….

GABRIEL:     Sí, y bien mal, yo lo sé….

LORENA:      Gabriel, vamos a tu cuarto, es mejor que ya te acuestes para que puedas descansar.

GABRIEL:     ¿Para qué?  ¿Para que puedas meter al Memo aquí?  No…si yo no tengo bebidas, tu no tendrás al Memo…

LORENA:      Ay por Dios Gabriel…¿cómo voy a meter a alguien aquí, no viste que nos dejaron encerrados?  Yo también me voy a acostar.  Mañana tenemos que ir tempranito a la Iglesia.

GABRIEL:     Ah, sí es cierto…bueno, vamos a dormir…shhhh!!! Pero baja la voz que es tarde…

 NARRADOR:          Como pueden ver, las cosas dentro de esta familia, no andan nada bien.  ¡Si tan sólo los hermanos de la iglesia supieran!  Seguramente, se escandalizarían.  Nos preguntamos si la problemática tendrá solución.  Porque tal parece que no…Aunque tal vez, exista una solución pero….mejor sigamos observando a la familia Omaña quienes, al día siguiente de este suceso, se preparan para ir a la iglesia.

(EL PASTOR Y TERESA ENTRAN A ESCENA.  SE ALISTAN PARA IR A LA IGLESIA)

PASTOR:       ¡Muchachos! Ya, salgan estén como estén, ya nos vamos a la Iglesia.

(SALEN LOS DOS HIJOS.  GABRIEL CON LENTES OSCUROS)

TERESA:       Ay hijo, quítate esos lentes, vamos a la Iglesia…

GABRIEL:     Precisamente por eso los llevo.

PASTOR:       Déjalo Teresa.  Me imagino que es por la cruda que tiene…claro después de la escenita de anoche…

GABRIEL:     Pa’ ya por favor.  Me duele mucho la cabeza.  No quiero broncas…¿Qué prefieren que no vaya?

PASTOR:       Sinceramente….

LORENA:      (ENTRANDO A ESCENA E INTERRUMPIENDO)  Sinceramente, no Gabriel.  Ellos prefieren que no vayamos porque vamos a arruinar la imagen que les ha costado tanto construir ante los hermanos.

TERESA:       Lorena, no comiences con tus groserías y malcriadeces.  No le eches más leña al fuego.

LORENA:      No mamá, no estoy avivando el fuego. Es más, quiero terminar con esto ya.  Ya no quiero ser hipócrita ni con ustedes ni con los hermanos.  Dios pues…ya sabe mi vida.

TERESA:       ¿Por qué dices eso?  ¿De qué estás hablando?

PASTOR:       Será mejor que nos digas al regresar de la Iglesia…tengo que llegar temprano para….

GABRIEL:     (INTERRUMPIENDO)  ¡Predicar, predicar!  (SE SIENTA)

LORENA:      Papá, yo tengo que hablar con ustedes ahorita, no puedo esperar, es muy importante.

TERESA:       Roberto, vamos a sentarnos, parece que es urgente.

(SE SIENTAN TODOS)

PASTOR:       Bueno, tu dirás Lorena…

LORENA:      Papá, por favor, deja tu altivez y yo dejaré mi grosería.  Necesito que me escuches, necesito que me ayudes…(COMIENZA A LLORAR)

TERESA:       ¿Qué te pasa hijita?  ¿Qué tienes, por qué lloras?

GABRIEL:     Porque van a ser abuelos…

PASTOR:       ¿Qué?  Lorena, ¿eso es cierto?  Dime que no….

LORENA:      Sí papá, estoy embarazada de Memo y no sé qué hacer.

PASTOR:       (ASOMBRADO)  No puede ser, mi hija embarazada…

TERESA:       ¿Ves por qué no queríamos que anduvieras con el tal Memo?  El no te respeta, mira lo que te ha hecho.

GABRIEL:     Papá, tu familia te está casi gritando que te necesita.  Lorena está embarazada y yo…yo soy un alcohólico y me drogo de vez en cuando…Mientras tú bautizas y salvas a muchísimas personas, tu familia se está perdiendo.

LORENA:      Papá, Gabriel y yo te necesitamos.  Ayúdanos…Hemos crecido prácticamente con mamá solamente porque tú siempre estás en la Iglesia.  Los problemas de todo el mundo son más importantes que los asuntos de tus hijos y de tu esposa. 

PASTOR:       (GRITANDO)  Eso no es cierto Lorena…

GABRIEL:     Sí papá, sí es cierto, sólo te vemos los viernes de noche y un rato los sábados.  Eso no es normal. ¡Acéptalo de una buena vez!

PASTOR:       ¿Entonces qué quiere decir eso, que es mi culpa todo lo que les está pasando?

GABRIEL:     No papá…

TERESA:       No, Roberto.  Creo que lo que ellos están queriéndonos decir es que necesitan que pasemos más y mejor tiempo con los dos.  Pasar más tiempo para aconsejarlos, para preguntarles sobre sus cosas…

PASTOR:       Pero Teresa, yo soy un pastor.  Es mi trabajo velar por el bienestar de la Iglesia.

TERESA:       Sí, pero antes de ser pastor, eres padre.  La Biblia dice que es deber de los ministros velar por los suyos primero o de lo contrario estarías negando la fe.  Hay que hacer un balance, Roberto.

GABRIEL:     Si papá, no te estamos diciendo que dejes el ministerio.  Sólo que pongas en una balanza tus prioridades, porque hasta el presente, tu prioridad ha sido la Iglesia.  Danos a nosotros un 50% de tu tiempo y un 50% a la Iglesia…un balance papá…

LORENA:      Papito, te necesitamos mucho.  Ya no cierres los ojos, tienes que darte cuenta de lo que está sucediendo con tu familia.  Tienes que ser honesto contigo mismo, pero sobre todo con Dios…Él sabe todo papá, no lo puedes engañar…

PASTOR:       Quiero que se vayan todos de aquí.  Necesito estar solo, pensar…

TERESA:       (SE VA AL CUARTO CON SUS HIJOS)

PASTOR:       (LLORANDO SE SIENTA O SE ARRODILLA)  Dios mío, ¿qué ha sucedido con mis hijos?  Esta familia está perdida.  Ten misericordia de nosotros.  Dios, he orado muchas veces por las necesidades de los demás, pero no te orado por mi familia.  Padre Santo, yo reconozco que he fallado como padre, que no soy el sacerdote de mi hogar.  ¿Qué puedo hacer, Señor?  ¿Cómo resuelvo ahora tantos problemas?  Dios resuelve tú esto.  Perdóname Señor, perdóname.  He sido un mal padre, un mal esposo.  He provocado todo lo que está pasando.  Por amor a Cristo, perdóname.  Quita el orgullo y la altivez de mi corazón.  Ayuda a mis hijos.  Ayúdame a corregir mis errores y haz que mis hijos sean sensibles a ti y a mí.  Enséñame a encarar estas situaciones con valor.  Une a mi familia Señor, he fallado, reconozco mi error…pero ahora, me humillo a ti y te pido ayuda.  Has de mí y de mi familia lo que tu siempre quisiste que fuéramos.  Dame una nueva oportunidad, un nuevo comienzo, para ti aún no es tarde…te lo pido, te lo suplico, te lo ruego, sólo en los méritos de tu Hijo amado Jesús, Amén, Señor, Amén…

(ENTRAN LA MADRE Y LOS HIJOS)

GABRIEL:     Levántate pa’, ya no llores…

LORENA:      Nosotros te queremos papito.

TERESA:       Amor, Dios ya te ha perdonado, no estés preocupado.

PASTOR:       Aunque lleguemos tarde a la Iglesia o simplemente no lleguemos, quiero decirles algo.  (AL HIJJO)  Gabriel, hijo, perdóname, he fallado contigo y con todos.  Te voy a ayudar, vamos a ir a un centro de rehabilitación y vamos a darte un tratamiento para que puedas dejar de beber.  Lo haremos poco a poco, no hay prisa.  Yo estaré contigo durante todo el proceso.  No va a ser fácil, pero lo haremos juntos, te lo prometo.  (A LA HIJA)  Hijita de mi corazón, también estaré contigo.  Perdóname por mi abandono.  No tienes que casarte con el Memo, no te voy a arrojar a los brazos de ese muchacho si no quieres.  Puedes quedarte aquí, pero tendrás que ser responsable por tus actos…igual tú Gabriel.  Tienes que echarle ganas a los estudios, trabajar si puedes y te vamos a ayudar a seguir adelante.  No hagas una locura…estaremos contigo, tu madre y yo…  (A LA ESPOSA) Y a ti Teresa, gracias por ser mi mano derecha, mi ayuda idónea.  Perdóname por haberte dejado tantas veces sola con los muchachos.  Perdóname por no haberte dado tu lugar.  Dame una oportunidad Teresa…

TERESA:       Amor, creo que hablo en nombre de nuestros hijos cuando te aseguro de que te perdonamos. 

GABRIEL:     Perdónanos tú por haberte fallado, por haberte decepcionado.

TERESA:       Sí papá, perdónanos.

PASTOR:       Ustedes son mi familia, mi prioridad…

(SE ABRAZAN TODOS Y SALEN DE ESCENA)

NARRADOR:           Esta historia tuvo un final feliz, porque así son todos los finales para los hijos de Dios, ya sea a corto o a largo plazo.  De vez en cuando tenemos que humillarnos no sólo ante nuestro Dios, sino también ante nuestra familia.  Hasta que no reconocemos nuestra necesidad del Señor y dejamos de luchar solos, Él no puede realizar milagros.  Ha pasado ya un tiempo, y me pregunto ¿qué será de la familia Omaña?  Veamos.

(ENTRA TERESA Y EL PASTOR OMAÑA)

TERESA:       Ay Roberto, hacía tiempo que no me sentía tan feliz, tan llena…Siento que hemos recobrado nuestra familia.  Como que las cosas se han enderezado, verdad?

PASTOR:       Sí, así parece.  Dios nos dio un nuevo comienzo pero eso tuvo un costo, humillarme ante Él en oración.  Yo estoy seguro de que si aquélla mañana de sábado no hubiese orado con todo mi corazón y siendo completamente sincero con Dios, estaríamos mal, muy mal.

TERESA:       Sí.  Aquella oración y la que tuve yo con mis hijos en el cuarto, mientras tú orabas, cambió nuestras vidas.  Hoy nuestro hijo se está rehabilitando y nuestra hijita continúa sus estudios universitarios.   Y tú, te has dedicado mucho más a nuestra familia, gracias amor…Todo saldrá bien, ya verás….

PASTOR:       Sí, todo saldrá bien por la gracia de Dios…bueno, pero vamos, se nos hace tarde, hay que recoger a los muchachos….

TERESA:       Sí, vamos….

(SALEN DE ESCENA)

NARRADOR:           Nuevamente la oración…una oración que cambió la vida de nuestros protagonistas.  A la familia Omaña, Dios les dio un nuevo comienzo.  Nuestra tercera historia se ubica en las montañas.  Es la historia de dos hermanas, aunque unidas por su sangre, separadas por sus convicciones.  Las hemos llamado María y Marta, como las hermanas de Lázaro en tiempos de Jesús.  Vamos a conocerlas.


DRAMATIZACIÓN 3

Personajes:3

  1. NARRADORA
  2. MARÍA (HERMANA 1)
  3. MARTA (HERMANA 2)
  4. HNO. RAÚL (VECINO)

(ENTRA MARÍA, LA HERMANA NO. 1 Y SE SIENTA)

MARÍA:        Ay Señor, la mera verdad es que tengo hambre.  Ten piedad de nosotras y mándanos el pan de hoy.

(ENTRA MARTA, LA HERMANA NO. 2)

MARTA:       (MIRANDO HACIA EL CIELO)  Digo Dios, pueden ser tortillas y de paso, nos envías mantequillita y pronto…porque al paso que vamos nos moriremos de hambre en este monte.

MARÍA:        No seas tan sarcástica.  Ten más respeto con Dios.  Pareciera que no fueras cristiana.

MARTA:       Fíjate, eso ni yo misma lo sé….

MARÍA:        Claro que no lo sabes.  Eres de las cristianas blanditas.  No parece que eres nacida y criada en la Iglesia.

MARTA:       Mira, lo que sucede es que ahora me estoy tomando unas vacaciones cristianas mientras aclaro la mente.  Además, prefiero ser una cristiana blanda y no ser una cristiana masoquista como tú.  ¿No te das cuenta de todas las cosas que estamos pasando y que ponen en duda todo, incluyendo la fe?

MARÍA:        No.  Y yo no soy masoquista, sólo sé en quién he creído.  Dios jamás permitirá que llevemos una carga más pesada de que podamos soportar…

MARTA:       ¿Entonces por qué la estamos llevando?

MARÍA:        Esta es una carga liviana, la podremos sobrellevar.

MARTA:       ¡Que ciega estás!  ¿Acaso no es una carga el que mamá se haya ido a Estados Unidos para darle un tratamiento médico a mi papá para que no se muera?  Y de la Iglesia, ni hablar.  Es una pérdida de tiempo ir allí.  Parece más un club social que una iglesia.  Todos van a socializar, a dormirse en los bancos y hablar del prójimo en cualquier rincón.  Creen que están salvos porque asisten y dan el diezmo…

MARÍA:        Sí, puede que tengas razón.  Pero has perdido de vista la verdadera razón por la que uno va a la Iglesia, a adorar a Dios.  Recuerda que la iglesia es un hospital donde vamos todos llenos de defectos y pecados para que Dios nos ayude.  El trigo tiene que crecer con la cizaña,  en otras palabras….no son todos los que están, ni están todos los que son…Hay cristianos fieles e infieles, pero no te toca juzgarlos, sólo Dios lo hará en su momento.  Tu vista tiene que estar fija en Jesús, ¿entiendes?

MARTA:       La verdad es que admiro tu convicción.  A pesar de lo difícil que ha sido para ti estar siempre enferma, llegar a tu edad sin casarte, enterarte que tu único novio entró a la Iglesia por ti y no por Dios.  Tampoco ha sido fácil para ti ver como papi abandonó la Iglesia y que ahora está muy enfermo.  Y ni hablar de mamá, está totalmente amargada con la pobreza que nos ha tocado vivir.  En fin, nada de eso ha sido fácil para ti, y aún mantienes tu fe.  Eso sin mencionar los casi dos días que llevamos sin comer…

MARÍA:        Primero es Dios, y el resto vendrá por añadidura.  Ya tendré salud, ya me podré casar cuando Dios me ponga en el camino la persona indicada.  Papá sólo está cosechando lo que sembró. Nunca se cuidó, y ahora su cuerpo le está pasando factura.  Mi mamá y yo hemos pasado por momentos muy duros, pero en el fondo sabemos que, mientras vivamos en este mundo así será.  El Señor nos cuidará y proveerá de todo siempre.  Y yo sé que pronto aparecerá algo que podamos comer…

MARTA:       ¿Y mañana?

MARÍA:        Mañana oraré nuevamente y también Dios proveerá.  Y así serán todos los días…

MARTA:       Y mientras tanto, ¿qué hago con el hambre que siento?

MARÍA:        Vamos a recostarnos un ratito para que se nos olvide el hambre.  Tal vez Dios proveerá un poquito más tarde…

MARTA:       Quisiera creerte, pero no puedo…Vamos…

NARRADOR:           Pasaron las horas y mientras las hermanas descansaban un rato, Dios estaba preparándoles una sorpresa. Pero antes, Dios anhelaba tanto escuchar a sus hijas hablarle.  Pero a Dios se le cumplió su deseo.  Observen por qué lo digo…

MARÍA:         (ORANDO ARRODILLADA)  Padre, tú sabes que nosotras estamos solitas por el momento y que no contamos con nadie sino sólo contigo.  Por eso estoy acudiendo a ti.  Perdóname por no haber orado antes.  Quisiera decirte que mi hermana y yo tenemos hambre, hace casi dos días que no comemos nada, sólo agua con azúcar.  Por favor, glorifícate para que Marta ya no dude más de ti, para que ella vea que tú sí te preocupas por nosotras y nos cuidas.  Por esa única razón te suplico que nos mandes algo de comer, para que esa sea una señal para Marta.  Confío en ti Señor, sabiendo que no me vas a fallar, nunca lo has hecho.  En el nombre de Jesús te pido estas cosas y te agradezco por habernos dado el alimento de hoy….Amén.

(TOCAN LA PUERTA.  SONIDO TIMBRE O MANO TOCANDO.  MARTA SE LEVANTA POR EL SONIDO)

MARÍA:         ¿Quién será a estas horas de la noche?  El vecino más cercano vive a 5 kilómetros de aquí.  (SIGUEN TOCANDO LA PUERTA INSISTENTEMENTE) Sí, ya voy…

MARTA:        ¿Vas a abrir?  Ten cuidado porque no sabes quién pueda ser…

MARÍA:         Sí no te preocupes Marta, voy a preguntar.  Pero quédate aquí a mi lado por si las moscas.

MARTA:        Espérate, aquí tengo un bate por si hay que golpear…

MARÍA:         Sí, ¿quién es?

RAÚL:            Soy yo, el hermano Raúl.

MARTA:        ¿El hermano Raúl?  ¿Y para qué vino ese hermano?

(MARÍA ABRE LA PUERTA)

MARÍA:         Hola hermano Raúl, ¿cómo está, qué hace por aquí?

RAÚL:            Disculpen que llegue a estas horas.  Es que ya me iba a dormir cuando recordé que la situación de ustedes ahorita está bien difícil y decidí venir y traerles esto.

MARTA:        (ARREBATÁNDOLE LOS PAQUETES)  ¿Y esto?

RAÚL:            Son frutas y verduras que recogí en mi rancho.  Supongo que les servirá de algo.

MARTA:        ¿De algo?  De mucho señor Raúl.

RAÚL:            Hermana Marta, llámame hermano Raúl, porque eso soy para ustedes.

MARÍA:         Hermano, usted cayó como enviado del cielo.  Muchas gracias, que Dios se lo pague.

(EL HNO. RAÚL HACE GESTO COMO DE IRSE, PERO SE DEVUELVE.)

RAÚL:            Ay muchachas, perdónenme, se me estaba olvidando.  Mi esposa les envía estas tortillas hechas a mano por ella misma, y también este poco de mantequilla para que se las coman.  Que Dios las siga protegiendo.  Nos vemos mañana.  Todos los días voy a venir por acá a traerles algo de comer. 

(SALE DE ESCENA EL HNO. RAÚL)

MARTA:        No me digas nada María.  Ya lo sé.  Dios obra por caminos misteriosos y sí se preocupa por nosotras.  Es un Dios real.

MARÍA:         Marta, lo más importante es que Dios siempre escucha nuestras oraciones, las oraciones de sus hijos, hoy te lo ha demostrado.  No quiere que dudes más de Él.  Apenas acababa de orar por ti, por nosotras cuando el Hno. Raúl estaba tocando la puerta. 

MARTA:        ¿Sabes?  Yo también oré en mi cama.  A pesar de todo lo que te dije, lo hice para molestarte. Pero Dios hoy me ha demostrado de que nos ama y cuida de nosotros.  Definitivamente, vale la pena orar.  A través de la oración, Él nos ha dado un nuevo comienzo…Vamos a comernos las tortillas calientitas…

MARÍA:         Sí, vamos…

NARRADOR:           La oración tiene poder, un poder incalculable y que no podemos imaginar.  Nuestro Padre Celestial está esperando para derramar sobre nosotros sus bendiciones.  ¡Qué extraño que oremos tan poco! ¡Dios está pronto y dispuesto a oír la oración sincera del más humilde de sus hijos!  Debemos orar siempre si queremos crecer en fe.  Ninguna cosa es demasiado grande como para que Él no la pueda soportar.  Ninguna cosa es tan pequeña como para que Él no la pueda notar.  No hay problema tan grande que El no pueda resolver.  La oración nos brinda una nueva oportunidad, …un nuevo comienzo…Quizá aquí haya muchos que se hayan identificado con nuestras historias.  Si tal es el caso, los invito a que nos pongamos en pie y oremos a Dios.

Publicado en Categorias : Dramas


Aún no hay comentarios.

Dejar un comentario