No Hay Más Grande Amor – Drama
Por Prosperada en 13 Enero, 2010, 10:55 pm
Personajes:![jesus-en-la-cruz[1] jesus-en-la-cruz[1]](http://prosperados.com/wp-content/uploads/2010/01/jesus-en-la-cruz1.jpg)
- Narrador.
- Jesús.
- Dios.
- Juan el bautista.
- Pedro.
- Juan.
- Andrés.
- Natanael.
- Judas –no el iscariote.
- Judas Iscariote.
- Anás.
- Caifas.
- Siervo.
- Fariseo 1.
- Fariseo 2.
- Fariseo 3.
- Soldado.
- Centurión.
- Pilato.
- Barrabás.
- Herodes.
- HerodÃas.
- Lázaro.
- MarÃa –hermana de Lázaro.
- Marta.
- El ladrón arrepentido
- MarÃa Magdalena.
- MarÃa –la madre de Jesús.
- La samaritana.
- El paralÃtico de Betesda.
- El ciego de Siloé.
- La mujer adultera.
- Nicodemo.
- Felipe.
- Angeles.
Extras:Â sirvientes, multitud, soldados, etc.
Temas musicales, debà escoger estos porque yo no sé componer, pero eso se lo dejo a los salmistas de la iglesia:
En el Nombre de Dios, Sandi Patti –para las escenas donde se narran los milagros y señales-
Para morir nació, RocÃo –para secciones de las escenas con Juan el bautista y de MarÃa-
Yo soy la Vida, RocÃo –para la escena con Marta y MarÃa-
Hay una historia inconclusa, Andrea Francisco.
Camino, Verdad y Vida, Yolanda Vadiz –para la escena en que Jesús comparte la cena con sus discÃpulos-
Hosanna, Sandi Patti –Para la escena de la entrada triunfal a Jerusalén-
Quebrantado y derramado, Steve Green.
VÃa Dolorosa, Sandi Patti –para la escena de la crucifixión y escenas relacionadas con esta-
Perdón, XXXIII DC, para la escena del ladrón.
¡Él Vive! Peregrino y Extranjeros –para escena de la resurrección-
¿Quién ha de llamarle Rey? Sandi Patti.
Vestuario:
- Herdodes: túnica de colores brillantes y corona dorada brillante.
- Pilato: Vestimenta propia de un procurador romano.
- Soldado y centurión: armadura de estilo romano, centurión con el casco tÃpico y la capa.
- Anás y Caifas: vestimenta tÃpica del sumo sacerdote y sacerdote.
- Juan el bautista: túnica de piel y cinto de cuero.
- El resto de los personajes con túnicas propias de la época.
Escena & EscenografÃa:
- La ribera del Jordán.
- La casa de Jesús.
- La costa del Mar de Galilea –escena de la barca de Pedro y la segunda pesca milagrosa-.
- La boda de Caná.
- El palacio de Herodes.
- La última cena.
- El GetsemanÃ.
- La sala del consejo del sanedrÃn, o la casa de Anás.
- El patio de la casa de Anás, donde Pedro niega a Jesús.
- La crucifixión.
- La resurrección.
La historia se centra en las experiencias de las personas que les toco vivir cuando Jesús desarrolló su ministerio en la tierra, los personajes cuentan lo que vivieron con Jesús y cómo esto repercutió en sus vidas.
Es importante decir que hay secciones en que se deberá actuar en la medida que el personaje la narré, en otras directamente será como una obra tradicional.
En lo posible el personaje de Jesús no aparecerá en escena, sino que sólo se ha de escuchar su voz; y los demás personajes deberán hacer como que hablan con él…
Introducción.
Narrador: Esta es más que una representación o recreación de la vida de Jesús, en ella los personajes narran la historia desde sus vivencias y experiencias personales con Jesús, contándonos que es lo que más les impactó de este amor tan grande.
En ella podremos ver algunos de los momentos cumbres de la vida y el ministerio de Jesús.
Si bien es cierto que en la obra la historia ha sido adaptada, no se ha desviado de lo que narra la Biblia en los Evangelios, en especial se ha tomado como base el de San Juan, y algunos fragmentos del de Mateo, Marcos y Lucas.
Lo que esta obra pretende es ministrarnos que no hay amor más grande que este…
Escena 1.
Junto al rÃo Jordán.
Narrador: La historia de Jesús es el mejor ejemplo de cómo debemos vivir la vida; Él vivió para cumplir un propósito, nunca dejó de tener en claro cual era su meta en la vida, redimir a la humanidad y mostrarle el camino a Dios. Jesús amó a los suyos con un a amor muy grande –y esto hasta el fin- él sabÃa de las imperfecciones de quienes lo rodeaban, sabÃa desde el principio como era cada uno, con sus caracterÃsticas –defectos y virtudes-. Jesús conocÃa a cada uno, él sabÃa que Pedro lo iba a negar, e incluso que Judas Iscariote lo iba a entregar, pero los amó a pesar de todo eso, unos –como Pedro y los demás- supieron aprovechar esto y se dejaron moldear y lo más importante; se dejaron amar por este amor tan puro; en cambio otro –Judas Iscariote- no supo aprovechar este amor, y la mano de ayuda que le extendÃa aún hasta el último momento. Pero el siempre estuvo allà para amarlos, era tan dulce su compañÃa era tan lindo ver los milagros que el hacÃa, era hermoso ver que nos habÃa amor más grande que el de Jesús…(“Hay una historia inconclusaâ€).
Juan el bautista: Aun recuerdo como me encontraba el desierto predicando, junto a rÃo Jordán, y cómo el pueblo se juntaba para escuchar mi mensaje, allà estaban todos, recuerdo que yo les decÃa: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderecen el camino del Señor, como lo dijo IsaÃas… Yo a la verdad bautizo con agua, pero entre ustedes esta alguien a quien no conocen, este es el que viene después de mÃ; y que era primero que yo, de quien yo no soy digno de desatar arrodillado los cordones de su calzado… muchos de ellos creÃan que yo era el MesÃas, pero les tuve que decir que no lo era, que simplemente era un mensajero del Señor; ah, por cierto mi nombre es Juan, Juan el bautista, pero, por fin habÃa llegado el momento… aún recuerdo esa mañana junto al rÃo me encontraba bautizando cuando vi venir hacia mà a alguien que tenÃa sobre sà algo muy especial, la verdad es que no puedo decir que era, pero se podÃa experimentar una sensación de gloria, en ese momento supe que era el Cristo, por eso dije: He aquà el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Yo me sorprendà cuando él me pido que lo bautizara, porque yo no me creÃa digno, es más yo le dije que yo necesitaba ser bautizado por él(“Para morir nacióâ€)…
Jesús(voz en off): Es necesario que asà se haga para que cumplamos todo lo que Dios dice.
Juan el bautista: Fue asà que bauticé a Jesús, la verdad es que no lo podÃa creer, yo estaba bautizando al Hijo de Dios, al salvador y Redentor de la humanidad, pensar que muchos antes que hubieran querido tener el privilegio que yo tenÃa, pero no lo tuvieron, y esto me tocaba a mi, esto era increÃble, era una sensación como nunca antes vivÃ, era experimentar la gloria de Dios… pero lo más grande sucedió cuando Jesús salió del agua y el cielo se abrió y descendió el EspÃritu Santo sobre él –en forma corporal como de paloma- esto era grandioso…
Dios(voz en off): Este es mi Hijo amado, en quien tengo toda complacencia…
Juan el bautista: Ya no habÃa más dudas, era él, la palabra se habÃa cumplido, era hora de que el tomara el centro del escenario, ya habÃa cumplido mi papel, y era hora de retirarme, recuerdo que muchos de mis seguidores se preocuparon de que Jesús fuera “más popular que yoâ€, pero yo sabÃa que mi tarea estaba ya finalizando, por eso les dije que era necesario que él creciera, pero que yo menguara, porque en definitiva, el era el protagonista(sale)…
Escena 2.
Andrés: si esto era cierto yo debÃa estar con Jesús, fue asà que lo seguimos, junto con otro más, la verdad que no éramos nada disimulados, y entonces…
Jesús(voz en off): ¿Me pueden decir por qué me están siguiendo? ¿Qué están buscando?
Andrés: La verdad que la pregunta nos dejó helados, no sabÃamos que decir y balbuceando sólo dije: Maestro quisiéramos saber ¿dónde vives?
Jesús(voz en off): Vengan y les mostraré…
Andrés: Entonces fuimos con él hasta su casa, y como era tarde nos quedamos a pasar la noche, fue la noche más maravillosa de todas, aún la recuerdo, pero no pienso decirles nada de lo que hablamos eso será un secreto entre nosotros –hasta que estemos en la gloria-, pero lo que les puedo decir es que pudimos gustar su amor, ese grande y maravilloso amor, tal vez no haya hecho un milagro o una señal portentosa, tampoco hizo falta que nos dijera Yo soy el Cristo, no hacÃa falta, ya lo sabÃamos tan sólo con estar con él, y eso era grandioso, la verdad que no hay amor más grande que este… cuando amaneció lo primero que hice fue contarle a mi hermano Pedro, a decirle que habÃamos hallado al MesÃas, o mejor dicho que el MesÃas nos habÃa hallado a nosotros…
Pedro: Yo era pescador, vivÃamos junto al mar de Galilea; junto con Andrés mi hermano, recuerdo muy bien la brisa salada del mar y su sonido, me imagino las gaviotas y el trabajo arduo, pero satisfactorio, la verdad es que yo era bastante bruto, sólo conocÃa el trabajo, ese trabajo que me mantenÃa a mà y a mi familia, ese era mi mundo, ese mundo que yo conocÃa tan bien, hasta que un dÃa apareció un hombre, un hombre maravilloso y grande, muy grande; y un nombre, un nombre dulce y delicioso como el atardecer en el tranquilo mar, un nombre que daba paz al alma, ese nombre era Jesús, la verdad es que yo habÃa escuchado como es que este hombre hacÃa milagros y señales en el pueblo, incluso habÃa oÃdo decir que sus enseñanzas eran superiores a las de todos los maestros de la época, pero hasta ese momento la verdad que mucha importancia no le habÃa prestado, aun recuerdo como siquiera sido ayer como es que esa mañana estabamos reparando nuestras redes, luego de una noche de y trabajo y sin haber podido pescar nada…
Jesús(voz en off): Pedro, me dejarÃas usar tu barca para que pueda hablarle a la gente…
Pedro: Por supuesto, Señor…
Jesús: Gracias, por favor retira la barca de la orilla…
Pedro: Y asà lo hice, cuantas cosas maravillosas que dijo, para ser sincero lo que habÃa oÃdo no era ni la mitad de cierto, yo estaba sorprendido, pensar que cuando asistÃa a la sinagoga me quedaba dormido cuando el rabino daba su sermón, y ahora aquà estaba sin dormir, luego de una noche de infructuoso trabajo escuchando a un hombre que decÃa palabras tan llenas de vida, la verdad es que era estupendo…
Jesús(voz en off): Ahora que he terminado, quiero pedirte algo…
Pedro: Dime, Señor…
Jesús: Muy bien, ve mar a dentro y echa tus redes…
Pedro: Pero Señor, toda la noche hemos estado pescando, y nada hemos sacado, pero en tu palabra echaré la red… –si tengo que decir la verdad, es que humanamente era una locura, yo como pescador experimentado sabÃa que de dÃa no se podÃa pescar porque los peces se encuentran en las zonas más profundas, sólo de noche se puede pescar debido a que suben a alimentarse, pero algo en Jesús me hacÃa confiar y por eso obedecÃa a sus palabras, si hubiera sido cualquier otro no le hubiera hecho caso, pero este hombre tenÃa algo especial… Y en ese momento, cuando subimos las redes estas estaban llenas de peces, eran tantos, que nos hundÃamos y las redes se rompÃan, por esos tuvimos que llamar a los demás para que nos ayudarán con esta pesca… No lo podÃa creer, esto nunca habÃa sucedido, entonces lo supe, Jesús no era un hombre común, él era el Hijo del Santo, y habÃa subido a mi bote, siendo yo un pecador miserable y perdido, la verdad es que no merecÃa entender, pude sentir toda mi culpabilidad, entonces se lo dije- Señor apártate de mÃ, porque yo soy un hombre pecador –pero en ese momento vi los ojos de Jesús viéndome con una amor tan grande…
Jesús(voz en off): No tengas Miedo por lo que has visto, desde este dÃa serás un pecador pero de hombres, tú eres Simón –junco quebradizo- hijo de Jonás pero desde este dÃa se te conocerá como Pedro –Piedra-
Pedro: Él me conocÃa, sabÃa quien era yo, y aún asà me amó, sabÃa que era débil y cobarde y sin embargo me amó, por eso afirmo que no hay amor más grande; y desde ese momento lo seguÃ…
Escena 3.
Felipe: cuando Jesús me llamó lo primero que hice fue contarle a mi amigo Natanael…
Natanael: La verdad es que yo era bastante escéptico de todo esto, mucho más cuando Felipe me dijo que este supuesto MesÃas era de Nazaret, justamente de Nazaret ha de salir algo bueno –le dije yo-…
Felipe: Entonces –le dije- ven y mira…
Jesús(voz en off): He aquà un verdadero israelita, en quien no hay engaño…
Natanael: ¿Qué? –La verdad es que estaba bastante sorprendido, porque este hombre hablaba como si me conociera- ¿De dónde me conoces?
Jesús(voz en off): antes de que hablaras con Felipe, cuando estabas sentado debajo de la higuera yo te vi…
Natanael: Estaba sorprendido, este hombre, un extraño para mà me conocÃa… –Tú eres el Rey de Israel-
Jesús(voz en off): ¿Por qué te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Prepárate, porque cosas mayores que estas verás…
Natanael: ¿Cosas mayores? ¿Qué quieres decir Señor?
Jesús(voz en off): De cierto, de cierto te digo: De aquà en adelante verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre…
Escena 4.
MarÃa: Yo tuve el privilegio de ser su madre, de tenerlo en mi vientre, de ser la escogida, aún recuerdo como si fuera ayer cuando recibà la visita del arcángel Gabriel anunciándome que yo era la elegida para traer al mundo al Hijo de Dios, que gozo tan grande sentÃ, pero también tuve miedo –tengo que reconocerlo- la verdad es que era raro, ya que era una mezcla de dos emociones juntas, pero fue glorioso, pensar que muchas jóvenes vÃrgenes en Israel habÃan anhelado por años ser la madre del MesÃas y ese privilegio se me otorgaba a mÃ, a MarÃa –una mujer cuyo nombre significaba amargura porque habÃa nacido bajo el yugo del imperio romano- pero Dios me miró y me escogió, no porque fuera yo mejor que otras o más especial, sino porque en su gracia y misericordia yo estaba en su plan, y eso me emociona, pues es emocionante pensar que él me escogió en su amor, es emocionante saber que él me amó… Aunque tengo que decir que no era fácil ser la madre de este Hijo tan especial, por un lado yo sabÃa que él no me pertenecÃa y que era mi Señor; y por el otro verlo significaba la esperanza de saber que Dios habÃa cumplido su palabra, aún recuerdo sus milagros, pero viene a mi mente uno en especial, cuando nos invitaron a una boda en Caná, todo iba bien, hasta que empecé a ver que los sirvientes del novio estaban algo nerviosos… ¿Qué pasa? ¿por qué están tan preocupados?(“Para morir nacióâ€).
Sirviente 1: Es que ha pasado algo terrible, nos hemos quedado sin vino y la boda aún no ha terminado…
MarÃa: Tal vez para ustedes esto no sea nada, pero para nuestra época era algo terrible, en especial para el novio, ya que los invitados podÃan sentirse mal atendidos y podÃan demandar al dueño de casa y este podÃa terminar en la cárcel, por eso estaban preocupados… Yo la verdad no me querÃa quedar de brazos cruzados, pero ¿qué podÃa hacer? Entonces fui al único que podÃa hacer algo… Jesús, esta gente tiene un serio problema, se han quedado sin vino…
Jesús(voz en off): ¿Qué tienes conmigo mujer? Aún no ha llegado mi momento…
MarÃa: -al sirviente- ahora hagan todo lo que él les diga y confÃen…
Jesús(Voz en off): Vayan y llenen esos cántaros con agua y luego de que lo hayan hecho háganselo probar al Maestresala…
Sirviente 2: Pero eso es ridÃculo, si hacemos esto nos van a matar…
Sirviente 1: Ya escuchaste lo que nos dijo, hagámoslo, porque de todos modos estamos perdidos si los invitados se enteran de que no hay vino(salen).
MarÃa: Cuando estos hombres hicieron lo que Jesús les dijo, se produjo el milagro, pues el agua se transformó en el mejor vino que jamás habÃa probado, y todos quedaron satisfechos, y pensar que él me habÃa elegido a mÃ, yo era parte de este milagro y me gozaba por serlo, no hay más grande amor que este, que habiendo tantas mejores que yo, él me haya escogido a mÃ…
Escena 5.
Herodes: Jesús, Jesús, todos están hablando de ese hombre, ¿qué tiene ese hombre que todos hablan de él?
Herodias: Dicen que este hombre tiene el poder de sanar a los enfermos, de alimentar las multitudes, de calmar las tormentas y de resucitar a los muertos…
Herodes: Esto no me gusta nada, no es bueno…
HerodÃas: ¿A qué te refieres?
Herodes: Yo creo que este hombre es Juan el bautista que ha resucitado…
HerodÃas: No seas ridÃculo, Juan el bautista está bien muerto, recuerda que tu mismo le hiciste cortar la cabeza…
Herodes: Si, a pedido tuyo, pero yo quisiera conocer a ese tal Jesús y verle hacer alguna señal, además, me preocupa lo que los romanos pudieran hacer si esto se llega extender, ya demasiados problemas me causa mi enemistad con Poncio Pilatos…
HerodÃas: ¿Sabes lo que estoy pensando? Que ese Jesús puede proporcionar a los judÃos una razón para revelarse…
Herodes: ¿Qué quieres decir? Muchas veces otros se han tratado de revelar y han fallado ¿qué puede hacer este hombre, qué lo harÃa diferente?
HerodÃas: Herodes, Herodes, tú puedes ser el rey, pero no eres muy inteligente, ojalá fueras un poco como tu padre el magnifico Herodes el grande, este hombre, este Jesús, es diferente, no es como los otros, ya que los otros no hacÃan las señales que éste hace, imagÃnate, por ejemplo, que pasarÃa si un grupo de judÃos se revelase, y Jesús estuviera con ellos, ¿qué harÃas?…
Herodes: Lo primero que harÃamos serÃa sitiar la ciudad, o el lugar donde ellos se encuentren, cortarles todas las fuertes de provisiones y esperar, y se acabó el problema…
HerodÃas: Ves que no me escuchas, yo te dije que harÃas si Jesús estuviera con ellos, todo lo que tú has dicho lo hacÃan con hombres comunes, pero ¿qué podrÃan hacer con este hombre? Recuerda que él puede multiplicar los alimentos, él alimentó a una multitud de 5000 personas con cinco panes y dos peces, y luego a otros 4000, eso sin contar todas las mujeres y niños que habÃa allÃ, nunca les faltarÃan provisiones, y si lo hizo con los alimentos ¿no podrÃan hacer lo mismo con el armamento?
Herodes: No habÃa pensado en eso…
HerodÃas: La verdad no me sorprende, pero continuemos, como él puede sanar a los enfermos, ¿no podrÃa también sanar a los heridos en la batalla e incluso resucitar a los muertos? Nunca tendrÃan bajas en sus filas, además, si tiene el poder para calmar las tempestades, ¿no podrÃa también convocarlas?
Herodes: Pero él nunca harÃa eso, me han dicho que sus predicas hablan del amor al prójimo, del perdón, y de todas esas cosas…
HerodÃas; Pero ¿qué hay de todos los que lo rodean? ¿Tú crees que no lo podrÃan convencer de volverse en contra de sus opresores? Recuerda que Jesús sigue siendo judÃo, y los judÃos odian a los romanos y quieren que se vayan de su tierra, además, muchos creen que este Jesús es el MesÃas, ese mÃtico rey que los judÃos esperan para librarlos de sus enemigos…
Herodes: Tienes razón esto es terrible, ¿qué voy a hacer?
HerodÃas: Tranquilo, no te preocupes, para tu suerte estoy aquÃ, yo te recomiendo que termines lo que tu padre, Herodes el grande comenzó y dejó inconcluso hace treinta años atrás…
Herodes: No te entiendo…
HerodÃas: Nunca lo haces, pero no importa, lo que quiero decir es que tú debes encargarte del rey de los judÃos, ese rey que tu padre trató de destruir cuando mandó matar a todos los niños menores de 2 años de Belén y de sus regiones aledañas…
Herodes: Hecho por el cual todos odian aún más a mi familia, si hasta casi tuvimos problemas con los romanos ¿Pero que tiene que ver eso con Jesús?
HerodÃas: Me he tomado el trabajo de investigar y descubrà que este tal Jesús se crió en Egipto, pero que su madre lo dio a luz en un establo de Belén en la época del gran censo, saca cuentas y todo cierra…
Herodes: Eres muy ingeniosa y malvada querida mÃa, si Jezabel viviera serÃas tu misma…
HerodÃas: Es que yo tengo su mismo espÃritu y esencia…
Herodes: Pero ¿qué vamos a hacer con Jesús, matarlo?
HerodÃas: No algo mucho mejor, atraparlo y convencerlo de que use esos poderes a nuestro beneficio, ¿te imaginas tener esas facultades?
Herodes: No…
Herodias: Por los dioses, que tonto eres, imagÃnate si en vez de que esos poderes sean utilizados y malgastados a favor del pueblo pudieran ser aprovechados por nosotros, ¿quién se nos podrÃa resistir? Nadie, ni siquiera el Cesar ni sus fuerzas, toda Palestina serÃa completamente nuestra, incluso Roma podrÃa caer en nuestras manos…
Herodes: No sueñes despierta HerodÃas, tu ambición de poder te esta haciendo alucinar; tú crees que Jesús se dejarÃa utilizar por nosotros, recuerda que además de todas esas señales, este hombre puede conocer el corazón de las personas, ya el sanedrÃn ha tratado de atraparlo para deshacerse de él, pero no lo ha logrado, es más le temen. Además, ten cuidado con lo que dices, recuerda que Cesar tiene oÃdos por todos lados, si alguien llegará a comentarle a Pilatos lo que has dicho seriamos acusados de alta traición, seriamos muertos, pero de una cosa puedes estar segura y es de que quiero conocer a ese tal Jesús y verlo cara a cara, tengo mucha curiosidad por ver actuar esos poderes…
Escena 6.
Anás: ¡Ese Jesús se está convirtiendo en un verdadero problema! Tenemos que hacer algo de inmediato, porque si no, no sé lo que puede llegar a pasar…
Fariseo 1: ¿Pero qué podemos hacer? Recuerden que todo el pueblo tiene a Jesús por profeta…
Fariseo 2: Si, además él está haciendo muchas señales y milagros…
Fariseo 3: Incluso hay personas que creen que él es el MesÃas…
Fariseo 1: ¿Acaso ha creÃdo en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos? Pero la gente que ha creÃdo en él, es la que no conoce la ley, y es maldita…
Nicodemo: ¿Es qué acaso nuestra ley juzga a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?
Fariseo 1: No seas idiota, Nicodemo, este tal Jesús es de Galilea; estudia las Escrituras y los registros y verás que jamás de allà se ha levantado profeta alguno, este hombre es sólo un engañador y debe ser juzgado como tal, o ¿es que tú eres también galileo y crees en él?…
Anás: ¡Basta! Ya ha sido suficiente por hoy, creo que mejor continuamos mañana, pueden retirarse todos(se levantan y salen)…
Escena 7.
Cuando salen todos ellos entra Caifas…
Caifas: Y ¿qué sucedió? No pude llegar antes a la reunión…
Anás: Y paso lo que ocurre siempre, Caifas, todos dicen que hay que hacer algo, pero tienen miedo, además, ese tonto de Nicodemo está defendiendo a Jesús, yo sé que él ha ido a entrevistarse con el, nuestro espÃa asi me lo ha dicho…
Caifas: ¿Y qué piensas hacer con él, Anás?
Anás: Nada, lo que a mi me importa en deshacerme de Jesús, porque si nos deshacemos de él sus seguidores serán esparcidos, pero no sé como, y eso me preocupa…(en ese momento entra un sirviente)…
Siervo: Permiso mi señor, tengo un mensaje para Ud…(le alcanza un sobre)…
Anás: Puedes retirarte…
Siervo: Como Ud. ordene(sale)…
Anás: Veamos de que se trata(abre el sobre y saca el mensaje lo lee)… ¡Maldición!
Caifas: ¿Qué sucede? ¿Por qué maldices?
Anás: Es ese Jesús…
Caifas: ¿Qué pasa? ¿Qué ha hecho ahora?
Anás: Ha resucitado a un muerto, un hombre llamado Lázaro de la aldea de Betania, y muchos más han creÃdo en él al ver esta señal, además, muchos van, no sólo por Jesús sino por ver a ese tal Lázaro, esto no me gusta, si Jesús sigue haciendo estas señales todos van a creer en él, los romanos al ver esto van a venir y destruirán nuestro lugar santo, nuestras costumbres y no quitaran todo…
Caifas: No te preocupes, que eso no va a pasar…
Anás: ¿Cómo estás tan seguro?
Caifas: Tú no sabes nada, ni siquiera piensas ni consideras que nos conviene que un hombre –imagina quién- muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca…
Anás: Tú quieres decir que…
Caifas: Quiero decir que nos conviene que Jesús muera; y asà nos quitamos un problema de encima…
Anás: Ese plan me gusta, ¿pero como hacemos eso? ¿Cómo acercarnos a Jesús sin despertar sospechas? El pueblo lo ama, y se puede armar un alboroto, y yo no quiero eso porque eso no nos convendrÃa…
Caifas: No te preocupes, tengo a alguien, que es parte de los seguidores de Jesús que se ha ofrecido a entregárnoslo con tal que le paguemos una buena suma de dinero…
Anás: Pero ¿esta persona es de confianza?
Caifas: Es un oportunista que se unió a Jesús para sacar provecho y vivir a sus expensas, pero parece que como no le ha ido muy bien quiere ayudarnos a cambio de una recompensa, lo he citado para que venga aquÅ
Anás: ¿Y como se llama?
Caifas: Judas, le dicen Judas el iscariote…
Escena 8.
Entra el siervo…
Siervo: Señor, en la puerta hay alguien que desea verlo, dice que tiene una audiencia…
Anás: ¿Qué aspecto tiene?
Siervo: Es un hombre común, del vulgo, nada importante… dice que se llama Judas, Judas el iscariote…
Caifas: ¡Es él!
Anás: Hazlo pasar…
Siervo: Como Ud. ordene(sale, cuando regresa lo hace con Judas, luego se va).
Anás: (caminando alrededor de él y examinándolo) Asà que tú eres Judas el iscariote, ¿y tu dices que puedes entregarnos a Jesús?
Judas: Si…
Anás: ¿Y cómo podemos estar seguros de que no nos traicionarás como a Jesús y que haces esto tan sólo para ganar dinero?
Judas:Â Es que no puede estar seguro de eso, pero no se preocupe, puede confiar en mÃ, todo va a resultar bien…
Caifas: ¿Y cómo estás tan seguro de eso?
Judas: Yo soy el hombre de mayor confianza del grupo…
Anás: ¿Es qué eres parte del grupo Ãntimo de Jesús?
Judas: No tanto, si bien es cierto pertenezco a sus doce discÃpulos; yo soy el tesorero del grupo, me tienen confianza y nunca sospechan de mÃ… yo puedo buscar el momento para entregárselos, pero Uds. Van a tener que pagar bien, porque esto les va a costar y mucho…
Anás: De eso no te preocupes…
Caifas: Serás recompensado grandemente…
Judas: ¿Si? ¿Cuánto?
Caifas: ¡Ahora verás!(palmea las manos y entra un sirviente con un cofre)… ¡Ãbrelo!
Judas lo abre y mira el interior asombrado…
Caifas: ¡Treinta piezas de plata! Ni una más ni una menos, tómalo o déjalo…
Judas: ¡Acepto!(se dirige a tomar el cofre, pero el sirviente lo cierra y se lo lleva).
Caifas: ¡No tan rápido amigo! Tú tendrás tu recompensa cuando nosotros tengamos lo que queremos, es decir a Jesús…
Anás: Si, entrégalo; y te daremos lo que quieres…
Caifas: Es muy justo…
Judas: Entonces que asà sea…
Anás: Trato hecho… tú nos entregas a Jesús y nosotros te damos el dinero…
Caifas: Y no vuelvas por aquà hasta que lo tengas…
Anás: No hagas mención de esto a nadie, nosotros nos pondremos en contacto contigo por medio de nuestros espÃas, ellos te harán llegar nuestros mensajes y nos traerán los tuyos, ¿está claro?
Judas: Si…
Caifas: ¡Excelente!
Las luces empiezan a bajar, hasta quedar todo a oscuras, sólo Judas queda iluminado en medio de la escena…
Judas: ¡Si, yo he decido traicionar Jesús! Venderlo si se quiere, pero por favor no piensen mal de mà ya que muchos de ustedes hubieran hecho lo mismo, pónganse en mi situación, yo sólo soy un oportunista que busca pasarla bien, yo me unà a Jesús no porque creyera en él, sino para aprovecharme, yo soy el tesorero y robo de todo lo que se le da, y él no lo sabe, pero eso no era suficiente, yo quiero más; y esta es mi oportunidad, ya me canse de ser pobre, yo con ese dinero voy a comprar la ciudadanÃa romana, y no voy a esperar más la liberación de Dios, además ni siquiera creo que Dios se acuerde de nosotros, tengo que decir que me dan lástima aquellos que creen que Jesús es el MesÃas, eso es imposible, ¿Jesús el MesÃas? No lo creo, lo único en que yo creo es en el dinero contante y sonante…(se apaga la luz y queda todo a oscuras)…
Escena 9.
Nicodemo: Yo soy Nicodemo, soy fariseo, un dÃa o mejor dicho una noche me acerqué a hablar con Jesús, la verdad que lo hice de noche porque tenÃa temor de los demás fariseos, porque ellos tal vez se opondrÃan a que yo pudiera hablar con él libremente. Para ser sincero me maravillaba que este hombre, nacido en un hogar sin letra pudiera decir tantas cosas tan sabias, esto me extrañaba, o era un charlatán o verdaderamente era el MesÃas; yo tenÃa que salir de mi duda… cuando estuve con él pude sentir su amor, ese amor tan grande, sus ojos me miraban con bondad, jamás voy a poder olvidarme del amor que destilaba su persona, recuerdo que le dije: Maestro todos sabemos que has venido de Dios como Maestro; porque nadie puede hacer las señales y milagros que tú haces si Dios no está con él… Yo pensé que con esta conversación podrÃa romper el hielo y asà ganarme su amistad, pero su respuesta me sorprendió…
Jesús(voz en off): Te digo de verdad que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios…
Nicodemo: Eso si que no me lo esperaba, nacer de nuevo ¿nacer de nuevo? ¿Era eso posible? ¿Era posible para un hombre viejo como yo entrar nuevamente al vientre de su madre y nacer nuevamente? ¿Qué cosa más extraña me estaba diciendo Jesús? ¿Es que acaso estaba loco? ¿Qué me estaba queriendo decir?
Jesús(voz en off): ¡Pobre Nicodemo! Estás tratando de entender con tu mente algo que debes creer y recibir con tu espÃritu, de verdad te digo que el que no nace del agua y del EspÃritu no puede entrar en el reino de Dios. Porque lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del EspÃritu, espÃritu es, no te sorprendas de que te dije que es necesario nacer de nuevo. Cuando el viento sopla, tú a la verdad puedes oÃrlo; pero no sabes de donde viene, ni hacia dónde va; asà es todo aquel que es nacido del EspÃritu…
Nicodemo: La verdad que cada vez entendÃa menos ¿cómo podrÃa hacerse esto? En mis años de fariseo y doctor de la ley jamás habÃa escuchado esto, y eso que habÃa oÃdo a casi todos los maestros de mi tiempo, pero esto, la verdad, era la primera vez que lo oÃa…
Jesús(voz en off): Nicodemo ¿tú eres un maestro en Israel y no sabes esto? Sólo podemos hablar de lo que sabemos y testificar de lo que hemos oÃdo, pero ustedes no reciben mi testimonio. Si les dije las cosas terrenales, y no pueden creer, ¿cómo podrán creer entonces, si les dijera las celestiales?
Nicodemo: Yo estaba sorprendido por todo lo que él me decÃa, era cierto, este hombre, este Jesús tenÃa que ser el MesÃas, ¿quién otro podrÃa ser? ¿Qué otro podrÃa hablar estas palabras tan profundas?
Jesús(voz en off): Pero mi querido Nicodemo, lo que verdaderamente es importante y que todos deben aceptar y recibir es que: De tal manera Dios –mi Padre- amo al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito –a mÃ, Jesús- para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…
Nicodemo: Para mà esto era suficiente, esto quitaba todas mis dudas, él es el MesÃas; la verdad es que no hay más grande amor que este amor de Dios que ha enviado a su Hijo para darnos vida eterna…
Escena 10.
Juan: yo soy Juan, y estuve con Jesús, yo lo vi hacer todas las señales y milagros; además escuche sus enseñanzas, yo vi su gloria y como se manifestaba su poder, yo pude ver que no hay más grande amor; y que Jesús todo lo sabÃa porque miraba en el corazón de todo hombre, era extraordinario ver a las multitudes acercarse a él, muchos decÃan que él era un engañador, un simple carpintero, pero yo sabÃa, claro que sabÃa, que él era el MesÃas… (en esta parte va el tema musical: “En el Nombre de Diosâ€)…
La samaritana: Yo vivÃa en Sicar, una ciudad de Samaria, la verdad que mi vida no habÃa sido nunca fácil, todo lo que habÃa empezado habÃa terminado en fracaso, imagÃnense que llevaba sobre mà cinco matrimonios y ni uno habÃa resultado como yo lo esperaba, para colmo de males toda la ciudad me miraba con malos ojos, yo era la pecadora, nadie me dirigÃa la palabra, las mujeres al ver que yo venÃa bajaban la miraba y se cruzaban al otro lado; pero lo peor era ir a buscar al agua al pozo de Jacob, tener que escuchar las palabras hirientes de las demás mujeres ¡era terrible! ¿Es qué no era suficiente tener que sufrir el fracaso, sino que además tenÃa que soportar el ser juzgada y rechazada por los demás? Eso no lo podÃa soportar, por eso yo iba a buscar agua en las horas en que sabÃa que nadie estarÃa allÃ… Pero un dÃa cuando llegué allà me encontré con un hombre, a decir verdad, era una hombre distinto a todos los que antes habÃa visto, este me miraba con amor, sus ojos irradiaban paz, esa paz que tanto habÃa deseado mi alma… Pero también me di cuenta que este hombre era judÃo… durante siglos los samaritanos y los judÃos nos habÃamos odiado y rechazado, los judÃos nos llamaban perros samaritanos, y ahora tenÃa a uno de ellos allÃ, sentado ante mÃ…
Jesús(voz en off): Mujer, te pido que me des un poco de agua para beber…
La samaritana: ¡No lo podÃa creer! Un judÃo pidiéndome agua a mÃ, a una miserable samaritana, esto era de no creerse, por fin en toda mi vida me sentÃa superior, por fin tenÃa el poder… ¿cómo este hombre siendo judÃo se atrevÃa a pedirme agua a mÃ, que era una miserable mujer samaritana? La verdad, que iba a jugar el juego del gato y el ratón con este judÃo, tal vez hasta le venderÃa el agua, porque esta vez yo llevaba las de ganar…
Jesús(voz en off): Si de verdad conocieras el regalo de Dios, y quién es el que te pide agua para beber, tú me estarÃas pidiendo, y te darÃa el agua viva…
La samaritana: ¿Qué decÃa este hombre? ¿Él tenÃa el agua viva? ¿Cómo podÃa ser? Esto debÃa de ser una broma o algo asÃ…
Jesús(voz en off): Todo el que beba del agua que yo le de, no volverá a tener sed jamás; sino que el agua que yo le de ha de ser en él una fuente de agua que salte y brote para vida eterna…
La samaritana: ¡Ya anhelaba eso! Saciar mi alma con rÃos de agua viva que calmará mi sed interior, esa sed que por años trate de ahogar en le agua del pozo de Jacob, pero que nunca habÃa podido aplacar, pues ahora pienso que no hubiera ni con cientos de miles de pozos de agua, porque la sed estaba en mi alma… Pero esta era mi oportunidad, yo querÃa de esas aguas, entonces mire a este hombre y le pedà que me diera de esa agua…
Jesús(voz en off): Entonces ve y busca y trae a tu marido…
La samaritana: ¿Mi marido? ¿Cómo explicarle a este hombre todo lo que yo habÃa pasado y sufrido? ¿Tal vez si se enteraba no me darÃa de esa agua? ¿Qué podÃa yo decirle? Si yo estaba viviendo con un hombre, pero sin haberme casado con él, entonces le dije que yo no tenÃa marido…
Jesús(voz en off): Bien, has dicho la verdad, porque no tienes marido; porque cinco maridos has tenido, y con él que ahora vives no estás casada…
La samaritana: ¿Cómo lo sabÃa? Me parecÃa que este hombre era un profeta, pero no, era algo más, lo podÃa sentir, al oÃr su voz al ver sus ojos, porque él al decirme todo lo que mi vida habÃa sido no me habÃa juzgado, sino que yo podÃa ver el perdón en su mirada, y en su voz, este hombre me revelo que no hay más grande amor que el amor de Dios, porque este hombre era Jesús, el MesÃas prometido, el Cristo de Dios, que habÃa venido hacia mÃ, a una mujer pecadora y samaritana…(“En el Nombre de Diosâ€)…
El paralÃtico de Betesda: Aún lo recuerdo, treinta y ocho años de sufrimiento, treinta y ocho años al borde de un estanque esperando una solución que cada vez se alejaba más, yo nunca podÃa alcanzar lo que deseaba, y me miraba terminando mis dÃas allÃ, tirado como perro, muriendo en la ruina y el dolor de ese lugar, eran largas noches de agonÃa, oyendo el gemido de los enfermos y dolientes, esperando que algo aconteciera, y que un milagro ocurriera, pero siempre era para otro y nunca para mÃ, y mi vida paso y se me iba y con cada dÃa una parte de mà iba muriendo…
Jesús(voz en off): ¿Quieres ser sano?
El paralÃtico de Betesda: ¿Qué si quiero ser sano? ¿Qué clase de pregunta era esa? Hombre, llevaba treinta y ocho años esperando por mi sanidad, y este hombre me preguntaba que si querÃa ser sano, claro que querÃa ser sano, pero no habÃa nadie que me ayudará…
Jesús(voz en off): ¡Levántate, toma tu lecho, y anda!
El paralÃtico de Betesda: En ese momento mis piernas muertas e inútiles desde hacÃa tantos años comenzaron a moverse, podÃa sentirlas de nuevo, y luego, después de muchos años me puse de pie, ese dÃa corrÃ, salte, hice todo lo que no habÃa hecho por años, Jesús me habÃa encontrado y me habÃa sanado, no hay más grande amor que este(“En el Nombre de Diosâ€)…
La mujer adultera: Viene a mi mente el recuerdo de ese dÃa, un dÃa terrible y vergonzoso, cuando los ancianos y principales de los judÃos me habÃan sorprendido infringiendo la ley; esta gente iba a sacarme fuera de la ciudad para apedrearme, pero antes me llevaron ante un hombre; y empezaron acusarme…
Hombre: Maestro, hemos encontrado a esta mujer cometiendo un pecado digno de muerte, nuestra ley manda que debe morir apedreada, ¿tú que consejo nos das?
La mujer adultera: Pero este hombre lejos de prestarles atención escribÃa en el suelo sin levantar la vista, era como si no escuchará a toda esta gente que me acusaba…
Hombre: Señor, mira que tenemos que hacer algo, esta es una pecadora que ha roto la ley, debe hacerse justicia…
La mujer adultera: Yo algo habÃa oÃdo de este hombre, sabÃa que era un hombre justo y que enseñaba la justicia en el nombre de Dios, un hombre como él de seguro me condenarÃa, porque yo habÃa pecado, esa era la ley…
Jesús(voz en off): El que de ustedes no tenga ningún pecado –pero ninguno- que lance la primera piedra…
La mujer adultera: Él era el único que no tenÃa pecado. Él era el único que podÃa haber tirado la piedra. Asà que cuando los hombres bajaron la cabeza avergonzados y se fueron uno a uno sin decir una palabra, y quedamos solos, este hombre y yo, entonces levanto su mirada y sus ojos se clavaron en mi y el perdón entre en mi vida con sólo verlo…
Jesús(voz en off): ¿dónde están los que te condenaban? ¿Ninguno te condeno?
La mujer adultera: No, ninguno me habÃa condenado, estaba libre…
Jesús(voz en off): Entonces ni yo te condeno, puedes irte, pero no vuelvas a pecar…
La mujer adultera: Allà conocà que no hay más grande amor que aquel que puede perdonar todo pecado y maldad, él me perdonó y no me condenó. Me di cuenta que el que estaba frente a mà era el MesÃas y que solamente él podÃa acusarme. Sin embargo él me dijo: Ni yo te condeno; vete y no peques más. Sus ojos son el espejo de misericordia y compasión que, aún hoy, alcanzan a todos aquellos lo conocen y lo buscan(“En el Nombre de Diosâ€)…
El ciego de Siloé: Yo no sé como pasó, pero sé que yo era ciego, nunca habÃa visto el sol, el cielo, las nubes, nunca habÃa podido ver la belleza de todo lo que Dios creó, porque yo era ciego de nacimiento, ¡Qué cosa más triste! No conocer a tu papá ni a tu mamá, no saber como eran sus rostros, y para peor escuchar ¿quién era el que habÃa pecado para que yo hubiera nacido ciego? Pero un dÃa un hombre tocó mis ojos, con barro…
Jesús(voz en off): Ve a lavarte en el estanque de Siloé…
El ciego de Siloé: Cuando fui y me lavé pude ver por primera vez, yo veÃa el sol, veÃa el sol, veÃa mis manos, veÃa mi rostro reflejado en el estanque, por primera vez veÃa la ciudad en la que habÃa nacido y vivido, era para mi como haber nacido nuevamente, todos al verme se sorprendÃan, otros no creÃan, me preguntaban que habÃa hecho para abrirme los ojos, algunos decÃan que este hombre no era bueno, pero lo que yo sabÃa es que este hombre me habÃa abierto los ojos a mi, uno que habÃa nacido ciego(“En el Nombre de Diosâ€)…
Juan: Estas y muchas más cosas hizo Jesús; y todo el que se encontraba con él era transformado y tocado por su amor, ese amor que habÃa venido en la persona de Jesús…
Escena 11.
MarÃa de Betania: Era un dÃa como tantos, pero no era igual, ese dÃa tenÃa que ser especial, allà estábamos todos los amigos de Jesús, todos los que habÃamos sido tocados por su amor y habÃamos comprobado que no hay amor más grande que el de él, tanto habÃamos recibido de él que querÃamos agradecerle, Marta y yo por habernos devuelto a nuestro hermano Lázaro, Simón, por haberle devuelto su vida, ya que él era leproso y Jesús lo habÃa sanado, a propósito mi nombre MarÃa, MarÃa de Betania. Esa fiesta serÃa distinta, serÃa una fiesta para Jesús, si bien es cierto que Jesús en otras oportunidades habÃa tenido reuniones con nosotros esta serÃa diferente, si me preguntan por qué, la verdad no hubiera sabido decirles, pero en mi interior sabÃa que esa fiesta serÃa diferente, luego sabrÃa que serÃa la última que Jesús tendrÃa. Todo era alboroto, mi hermana Marta era la encargada de servir, esa era su especialidad, habÃa preparado la mejor cena, sacado la mejor vajilla, dispuso la casa de la mejor manera; Simón habÃa abierto su casa para realizar la fiesta, pero yo, no habÃa hecho nada especial para Jesús, y la verdad querÃa hacerlo, pero ¿qué? ¿Qué le podÃa dar a él si yo no tenÃa nada? Yo no podÃa servir como mi hermana; o como el agradecimiento de los demás, yo no podÃa darle nada porque tenÃa mis manos vacÃas, y querÃa darle algo, entonces recordé que tenÃa algo que podÃa darle y fui a buscarlo, era un perfume muy costoso, que venÃa en un frasco de alabastro, era una libra de perfume de nardo puro, el precio de este era el equivalente al salario de un año de un obrero calificado, cuando el vaso se rompÃa ya no se podÃa volver a utilizar ya que habÃa que derramarlo todo, este perfume se utilizaba en ocasiones especiales, y esta ocasión era especial, la más especial de todas. Me introduje en la habitación donde Jesús estaba y rompà el vaso y derramésu contenido sobre él y sobre su pies y los enjuagué con mis cabellos, toda la casa fue llena de la fragancia del perfume, ese momento era mÃo y de Jesús, la eternidad pareció detenerse allÃ, y sólo estábamos con el Señor, no habÃa nadie más en el universo…(“Quebrantado y derramadoâ€)…
Judas Iscariote: ¡Qué desperdicio más grande que se hizo! ¿Por qué mejor no se vendió este perfume por un gran precio y ese dinero dado a los pobres? –Al pobre de mà por ejemplo, pienso en el dinero que esta tonta desperdicio y sufro por dentro, ¡de la que me perdà porque esta desperdicio esto!-
Jesús(voz en off): ¡Qué nadie moleste a MarÃa! Porque ella ha hecho esto porque me ama, además para el dÃa de mi sepultura ha guardado esto, y donde se predique mi Evangelio se recordará lo que ella ha hecho por mÃ…
Juan: ¿Muerte?
Pedro: ¿Sepultura?
Andrés: ¿De qué esta hablando?
MarÃa de Betania: Muchos no me habÃan comprendido, pero Jesús si; El supo qué era lo que yo querÃa expresar y llegó a su corazón, me alegra haber hecho algo que al Señor complaciera, ese era mi mayor anhelo, porque no hay más grande amor que aquel que todo lo da; y él habÃa hecho eso…
Escena 12.
Juan: Ninguno de nosotros sabÃamos lo que Jesús quiso decir con estas palabras, pero al otro dÃa nos olvidamos de esto, ya que en ese dÃa una gran multitud que habÃa venido a la fiesta de la Pascua, al enterarse de que Jesús venÃa a Jerusalén tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle…
Multitud: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!(“Hosannaâ€)…
Juan: Y Jesús entró a Jerusalén montado en una asno, como señal de paz, porque asà está escrito: “No temas, hija de Sion;
He aquà tu Rey viene,
Montado sobre un pollino de asnaâ€.
Juan: Puedo recordar la algarabÃa que habÃa en la ciudad, todo eso era tan emocionante…
Felipe: ¡Si, yo también lo recuero! Yo estuve allÃ, también me acuerdo cuando se me acercaron unos griegos queriendo ver a Jesús, ¿te acordas Andrés?
Andrés: Claro que si Felipe, claro que me acuerdo, si fuimos juntos a decÃrselo a Jesús…
Jesús(voz en off): Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto les digo, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto(“Y si vivimosâ€)… Ahora está turbada mi alma; ¿y que diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre glorifica tu nombre…
Pedro: Juan ¿Qué quiere decir con todo eso?
Juan: Yo no lo sé…
Dios(voz en off): LO HE GLORIFICADO, Y LO GLORIFICARÉ OTRA VEZ…
Juan: La verdad que todos al oÃr esa voz nos sorprendimos, unos decÃan una cosa, otros decÃan otra, pero de algo estábamos seguros y era de que Jesús era el MesÃas…
Escena 13.
[Para esta escena se necesitan que estén juntos Pedro, Juan, Andrés, Felipe, Judas, Judas Iscariote]
Pedro: Esa noche fue especial esa celebración fue única, aún la recuerdo, estamos todos allÅ
Juan: Él nos habÃa amado hasta el fin, estábamos cenado recuerdo, Jesús a la cabeza, entonces él se levantó de su lugar y se quitó su manto, y tomo una toalla, puso agua en un recipiente y ante nuestra sorpresa empezó a lavar nuestros pies…
Pedro: No lo podÃa creer, él lavándonos los pies a nosotros, débiles y miserables criaturas, eso no podÃa ser, cuando éramos nosotros los que debÃamos estar sirviéndolo a él. Jesús vino para lavarme los pies, yo no podÃa permitir eso, esto era una humillación para él…
Jesús(voz en off): Lo que yo hago, no lo puedes comprender ahora; pero lo entenderás después…
Pedro: Es que yo no podÃa entender que él quisiera lavarme los pies a mÃ, yo no iba a permitir eso, yo debÃa estar lavándole los pies a él…
Jesús: Pedro, mi querido Pedro si no te lavo los pies, no puedes tener parte conmigo…
Pedro: Luego de oÃr esto acepté, porque yo querÃa tener parte con él, yo querÃa disfrutar de su comunión…
Jesús(voz en off): ¿Saben lo que hice? Ustedes me llaman Maestro, y Señor; y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado sus pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Porque ejemplo les he dado, para que como yo hice, ustedes también hagan… Ay, mis amados amigos, la verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar…
Pedro: Esto no podÃa ser posible…
Felipe: ¿Un traidor entre nosotros?
Andrés: ¿Uno de nosotros entregarte?
Juan: Eso no podÃa ser cierto, nosotros no podÃamos creer lo que oÃamos, todos los demás estaban confundidos, mientras yo, yo estaba en el mejor lugar recostado a su lado, yo sabÃa que él me amaba, como vi que Pedro me hacia señas, le pregunte ¿quién era él que lo iba a entregar?
Judas Iscariote: No podÃa ser Jesús sabÃa de la traición, eso querÃa decir que tenÃa que actuar rápido porque de lo contrario todo se vendrÃa abajo, mientras yo pensaba en esto él me miro…
Jesús(voz en off): ¡Lo qué vas a hacer es mejor que lo hagas rápido!
Judas iscariote: Jesús sabÃa, quien era, pero ¿por qué no me descubrió ante los demás? Pero eso no importaba tenÃa que actuar de inmediato y dar el golpe final de la operación…(sale)…
Jesús(voz en off): Un nuevo mandamiento les doy: Que se amen los unos a los otros; como yo los he amado. En esto conocerán todos que son mis discÃpulos, si tienen amor los unos por los otros(“Camino, Verdad y Vidaâ€).
Pedro: Yo estaba afligido, Jesús se estaba despidiendo, se iba, y yo querÃa ir con él, Maestro, Jesús, ¿dónde vas?, le dije…
Jesús(voz en off): A donde yo voy no me puedes seguir ahora; pero me seguirás después…
Pedro: ¿Cómo que no lo podÃa seguir? Claro que lo que seguirÃa y pondrÃa mi vida por él si fuera necesario, yo nunca abandonarÃa a Jesús…
Jesús: Pedro, no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces…
Pedro: Jesús se equivocaba en eso, yo nunca lo negarÃa, siempre estarÃa con él…
Juan: La verdad es que todos estábamos asustados y temerosos, además de tristes…
Jesús(voz en off): No se turbe su corazón; creen en Dios, crean también en mÃ. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si asà no fuera, yo se los habrÃa dicho; voy a preparar lugar para ustedes. Y si voy a venir otra vez, para que donde yo estoy ustedes también estén. Y ustedes saben el camino…
Tomás: A mi la verdad todo eso me estaba confundiendo ¿cómo Ãbamos a saber el camino si ni siquiera sabÃamos a dónde iba?
Jesús(voz en off): Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mÃ… yo les digo la verdad: Les conviene que yo me vaya; porque si no el consolador no vendrÃa… ustedes van a llorar y lamentar; pero aunque ustedes estén tristes, su tristeza se convertirá en gozo…
Pedro: ¡Qué nos conviene que él se vaya! ¿Cómo puede ser posible eso? Yo no me puedo imaginar si escuchar su voz, sin verlo a él, no me imagino un dÃa de mi vida sin Jesús eso no puede ser, no eso no puede ocurrir, me resisto a pensar que eso puede ser cierto…
Juan: La verdad que esa noche fue muy emotiva, nunca la voy a olvidar, luego de que cenamos Jesús nos llevo a un lugar en el cual siempre sabÃamos ir a orar, era el huerto de GetsemanÃ, un lugar muy especial, todos podÃamos ver a Jesús como decirlo ¿ansioso? A mi me parecÃa raro, porque nunca lo habÃa visto asÃ, el nos decÃa que su alma estaba muy triste hasta la muerte, que no lo dejemos solo, que oremos con él, Jesús nos habrÃa su corazón, pero nosotros, pobres y débiles humanos no podÃamos entender lo que estaba pasando, de pronto todo se volvió muy vertiginoso y los sucesos ocurrieron tan rápido que parecÃa una pesadilla…(se escucha sonido de gente caminando, enfurecida, y que gritan, aparecen portando palos, espadas y antorchas)…
Pedro: De pronto todo el lugar estaba lleno de gente malvada, que parecÃan venir en busca de un peligroso criminal, pero yo como todos mis compañeros sabÃamos a que habÃan venido, la paz nocturna del huerto se vio rota por sus gritos y maldiciones… En ese momento puede ver que al frente de estos hombres, que pertenecÃan al sumo sacerdote venÃa Judas, Judas Iscariote, uno de los nuestros, este habÃa traicionado, ¡qué bronca más grande que tenÃa dentro mÃo! Fue en ese momento que vi que Jesús salÃa a su encuentro y se ponÃa ante ellos…
Jesús(voz en off): ¿A quién están buscando?
Soldado: A Jesús…
Jesús(voz en off): YO SOY…
Juan: Ese momento fue increÃble, pues cuando Jesús les dijo: YO SOY, todos ellos retrocedieron y cayeron ante él…
Jesús(voz en off): Les vuelvo a preguntar ¿a quién buscan?
Soldado: A Jesús…
Jesús(voz en off): Ya les dijo que yo soy el que ustedes buscan…
Pedro: en ese momento, al ver que estaban por ponerle las manos encima, yo sentà que debÃa hacer algo, y entonces desenvainé mi espada y le corté la oreja a uno de esos malvados, pero…
Jesús(vos en off): No Pedro, vuelve a meter tu espada en su vaina; la copa que el Padre me ha dado ¿no la he de beber? Además ¿no crees que si en este momento yo no pidiera a mi Padre ayuda el no me mandarÃa más de doce legiones de ángeles? ¿Pero entonces como se cumplirÃan las Escrituras que dicen que todo debe de ser asÃ?
Juan: Y fue asà como todos nosotros huimos como cobardes y dejamos solo a Jesús en la hora más negra, pero esto era necesario; aunque mi mente decÃa ¿cómo puede ser necesario esto? ¿Es que no hay otro camino? ¿Por qué tiene que pasar él por esto?(“Hay una historia inconclusaâ€).
Escena 14.
Pedro: Fue asà que Jesús fue llevado ante Anás, para luego ser presentado a Caifas, el sumo sacerdote; yo pude entrar al patio de la casa de Caifas, allà estaban reunidos alrededor del fuego, todos estaban hablando de lo que habÃa pasado aquella noche, yo la verdad estaba muy preocupado y con un poco de miedo ¿qué me harÃan a mà si descubrÃan que yo era seguidor de Jesús? ¿Qué pasarÃa ahora que él estaba prisionero?
Criada: ¿Me parece que tú eres seguidor de Jesús?
Pedro: Estaba aterrado, esta mujer creÃa haberme descubierto, entonces le dije que yo no lo era, que estaba equivocada…
Juan: ¡Esto era terrible! Ni siquiera era un juicio justo; ellos estaban yendo contra la ley, porque nunca el sanedrÃn se reunÃa de noche, pero ellos querÃan deshacerse de Jesús, y tenÃan planes terribles para con él, ellos lo golpeaban, lo insultaban y hablaban mentiras contra él. Ellos ya habÃan determinado que Jesús era culpable, y habÃan realizado este juicio sólo para aparentar y poder presentarlo ante Pilatos…
Pedro: Yo seguÃa en el patio, en ese momento vi como sacaban a Jesús atado como un criminal y rodeado de soldados que lo insultaban, yo me sentÃa muy mal, después de todo yo habÃa prometido protegerlo y estar con él, pero la verdad es que ahà estaba tratando de esconderme entre los que lo habÃan capturado…
Siervo: ¿Me parece qué tú eres de los seguidores de Jesús?
Pedro: ¡No, se equivocan, yo no soy!
Siervo: Si, a mi me parece haberte visto en el huerto, porque incluso tu forma de hablar es como la de ellos, además, te pareces a uno de los que le corto la oreja a uno de mis amigos…
Pedro: No, no, no, no, no conozco a ese hombre, se los juro yo no lo conozco, nunca lo habÃa visto en mi vida(en ese momento se escucha el cantar de un gallo; se oscurece todo el escenario y sólo que da iluminado Pedro)… Pero ¿qué habÃa hecho? HabÃa negado a Jesús, después de decirle que yo iba a ir con él hasta la muerte, yo habÃa actuado peor que Judas Iscariote, porque yo le habÃa prometido a Jesús que iba a estar con él, lo peor fue verlo pasar ante mà y mirar sus ojos, esos ojos que en vez de mirarme con frustración y desconsuelo por lo que habÃa hecho me miraron con un amor muy grande(sale tapándose la cara con ambas manos)…
Escena 15.
Entran Anás y Caigas junto con Judas Iscariote…
Anás: ¿Y Judas, estás disfrutando tu recompensa?
Caifas: Si, debes de sentirte muy satisfecho has realizado una tarea excelente, gracias a ti tenemos en nuestras manos a nuestro enemigo…
Anás: Y muy pronto nos habremos librado de él…
Caifas: ¿Pero Judas qué te pasa? ¿Por qué no dices nada?
Judas iscariote: Es que, no sé, creo que no estuvo bien lo que hice…
Anás: ¿Es que acaso ahora te agarró remordimiento de conciencia?
Caifas: Me parece que es un poco tarde…
Judas Iscariote: Lo que pasa es que me parecÃa una buena idea, pero luego me puse a pensar que él no habÃa hecho nada malo, él es inocente y yo lo entregué para morir en sus manos, tengo lo que querÃa, pero la plata a perdido su brillo, ya no me atrae y no quiero ese dinero, yo sé que he pecado entregándoles a Jesús, y eso me angustia muchÃsimo…
Anás: ¿Y tú crees que eso a nosotros nos importa?
Judas iscariote: ¿Qué?
Caifas: Ese es tu problema, no el nuestro.
Anás: Nosotros te utilizamos para obtener lo que querÃamos, y ahora podemos dispensar de tus servicios, ya no nos hace falta…
Caifas: Tus problemas de conciencia a nosotros nos tiene sin cuidado ¡Arréglatelas tú solo!
La escena queda a oscuras, y sólo queda iluminado Judas Iscariote…
Judas Iscariote: ¿Pero que hice? Yo vendà a Jesús, que ciego y tonto he sido, pensar que cuando yo me presente en el huerto él me llamo amigo, el sabÃa que yo lo iba a entregar, el sabÃa lo que yo hacÃa con el dinero, el sabÃa todo de mÃ, pero nunca me recrimino nada, él siempre espero que yo cambiará, pero yo no cambiaba, siempre me espero, pero ahora para mi ya no hay más esperanza, que esperanza puedo tener yo que entregué en manos de pecadores al único Justo que ha caminado por al tierra, soy digno de muerte, de una muerte atroz y solitaria…(sale y la escena queda a oscuras)…
Escena 16.
Herodes: La verdad es que estoy decepcionado…
HerodÃas: ¿De qué hablas?
Herodes: ¿De qué hablo? De Jesús, ¿de quién más? Yo esperaba ansioso el dÃa en que pudiera conocerlo personalmente y verlo hacer alguno de esos milagros de que la gente tanto hablaba, ¿y sabes lo que paso? Nada paso, porque cuando por fin lo tuve frente mÃo no dijo ni una sola palabra, y eso que le pregunte todo, y ni siquiera hizo ni una sola señal, la verdad que eso fue muy frustrante, tanto que habÃa oÃdo de él y nada; lo peor es que tuve que escuchar a los principales sacerdotes y escribas acusándole, la verdad que me hartaron…
HerodÃas: ¿Y que hiciste con él?
Herodes: Se lo mande de nuevo a Pilato, pero eso sÃ, antes lo escarnecà de tal manera, que nunca se ha de olvidar en toda su vida, ya que decÃan que él era el rey de los judÃos lo vestà con una ropa espléndida, lo único para lo que sirvió Jesús es para que me pudiera amigar con Pilato y saltar esa diferencia que habÃamos tenido…
Escena 17.
Voz en off: ¡Atención, atención! Con ustedes Poncio Pilato, procurador de Augusto Cesar en la provincia de Judea…
Pilato: Yo siempre considere a ese Jesús, uno de más de todos lo que aparecÃan en Judea, un falso MesÃas, un engañador, que creaba un movimiento que luego de un tiempo morÃa con él, pero los principales de los judÃos no pensaban de esta forma, recuerdo el dÃa que me lo trajeron –yo no querÃa tomar parte en todo eso- trate de desligarme del problema y se lo mandé a Herodes, pero no, ya que el me lo volvió a mandar, yo no querÃa saber nada con él, es más no me interesaba, trate de convencer a los judÃos que los juzguen ellos conforme a sus leyes, pero…
Voz en off: ¡A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie!
Pilato: Si ellos querÃan la muerte de este hombre, yo no entendÃa por qué, no veÃa que hubiese hecho ningún mal, y es más incluso mi esposa, que no era de creer en nada de eso me mando decir que no me metiera en esto porque ella no habÃa podido dormir porque la perturbaban sueños con respecto a Jesús, yo no encontraba cargo en su contra, a lo sumo podÃa castigarlo y dejarlo ir…
Voz en off: No, no hagas eso, porque este hombre ha dicho que es rey, y nosotros no tenemos otro rey más que el Cesar…
Pilato: La verdad que me dio gracia lo que estos judÃos estaban diciendo, porque cuando les convenÃa el Cesar era su rey, pero cuando no el Cesar era su enemigo, esto era absurdo, pero todos ellos estaban enfurecidos, la verdad era sorprendente ver que toda esa multitud que unos dÃas atrás habÃan recibido a este hombre con gran alegrÃa y vÃtores ahora pedÃa su muerte…
Voz en off: ¡¡¡CRUCIFÃCALE!!! ¡¡¡CRUCIFÃCALE!!!
Pilato: Yo no entendÃa nada, yo no podÃa condenarle, no tenÃa una causa seria en su contra…
Voz en off: ¡Qué su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos, pero que sea crucificado! Este debe morir porque siendo un simple hombre se proclamó Hijo de Dios…
Pilato: Esto me alerto, este hombre se habÃa proclamado Hijo de Dios, eso cambiaba todo, yo no querÃa saber nada de eso, además, me llamaba mucho la atención que este hombre no se inmutaba frente a las acusaciones de los judÃos, este hombre me decÃa cosas extrañas, que yo nunca entendÃ, hasta ahora, que su reino no era de este mundo, que él habÃa venido para dar testimonio de la verdad, ¡qué cosas raras que decÃa! Cada vez estaba más confundido! Hice de todo por complacer a los judÃos, lo escarnecÃ, lo azote, puse una corona de espinas en su cabeza, lo vestà de púrpura, pero los judÃos a pesar de todo pedÃan su muerte, la verdad que llegó un punto en que me cansé, ya no querÃa saber más entonces, tomé un recipiente y me lavé las manos y les dije que yo no me harÃa responsable, que lo crucifiquen ellos.Â
Escena 18.
Barrabás: Mi nombre es Barrabás, yo soy un ladrón, además habÃa realizado un motÃn, y estaba preso por ello. Yo de Jesús casi no sabÃa nada, salvo que hacÃa milagros y hablaba del perdón, de la misericordia y el amor de Dios, cosas que para mà no tenÃan sentido, ya que lo único que yo conocÃa era la ley de la espada y del odio contra los romanos, usurpadores de nuestra nación, y lo único que nos iba a librar no era un dios mÃtico ni su MesÃas sino la espada de los judÃos levantados en armas, pero ahora estaba en la cárcel, mi esperanza era poder salir de allÃ, y que alguien pidiera por mi libertad, porque existÃa la costumbre que en la fiesta de la Pascua, Pilato liberara alguno de los presos, yo pensaba que esta podrÃa ser mi oportunidad, pero llegó una noticia que me sorprendió, Jesús habÃa sido apresado… Eso era algo que yo no esperaba, y que quitaba toda esperanza de ser libre, porque si el pueblo tenÃa que elegir entre Jesús y un hombre como yo, seguramente ellos elegirÃan a Jesús, de eso no habÃa dudas…
Voz en off: ¡CRUCIFÃCALO! ¡FUERA CON ESTE, NO LO QUEREMOS, QUE MUERA!
Barrabas: Mi suerte estaba echada, todos ya habÃa tomado su decisión, y bueno que le iba a hacer, si era de esa manera…
Voz en off: ¡QUEREMOS QUE SUELTES A BARRABAS! SI, SUELTA A BARRABAS, DÉJALO LIBRE A ÉL, QUE JESÚS SEA CRUCIFICADO, NO QUEREMOS SABER NADA CON ÉL…
Barrabas: ¡No podÃa creer lo que estaba escuchando! El pueblo me estaba eligiendo a mà en lugar de a Jesús, pero ¿no era mejor Jesús que yo? ¿Por qué el pueblo me elegÃa a mÃ? Después de todo yo no podÃa hacer milagros ni nada de eso, es más yo estaba en la cárcel por ladrón y asesino, y Jesús, Jesús no habÃa hecho más que milagros y cosas buenas, y en ese momento supe que gracias a él yo era libre, y a pesar de nunca haberle seguido, ni haber creÃdo en él ni en sus enseñanzas el habÃa tomado mi lugar y me habÃa demostrado que no hay más grande amor que este…Â
Escena 19.
MarÃa: Mi dolor era enorme, yo no podÃa hacer nada, querÃa gritarles a todos que eran unos malvados, unos hipócritas, yo reconocÃa entre ellos a todos los que Jesús habÃa sanado y bendecido, ellos mismos lo habÃan condenado, ¡no era justo! ¿Por qué Jesús? Él no habÃa hecho nada malo, su único delito habÃa sido amarnos. Yo querÃa impedir esto, pero ¿qué podÃa hacer yo, una simple mujer? ¡Cómo me dolÃa el alma! En ese momento entendÃ, que aunque me doliera Él habÃa venido para esto, que si bien es cierto yo habÃa sido escogida para ser su madre su misión era mucho más importante, y que todo esto era parte del plan de Dios, recuerdo las palabras que me dijo Simeón en el templo, cuando presentamos a Jesús: “Y una espada traspasara tu misma almaâ€, y era cierto, una espada estaba traspasando mi alma, porque aunque sabia que él no me pertenecÃa; sentÃa dolor, el dolor de verlo sufrir, es que yo a pesar de saber que para esta hora habÃa llegado, lo habÃa tenido nueve meses en mi vientre, lo habÃa dado a luz, lo vi dar sus primeros pasos, lo oà decir sus primeras palabras, habÃa visto su carita sonreÃr, y llamarme: “Mamáâ€, a pesar de que él era Mi Señor, el Hijo del Dios AltÃsimo, lo vi crecer y convertirse en un hombre, y ahora me tocaba verlo sufrir, y morir; pero toda mi vida supe que este momento iba a llegar. Ahora que lo pienso uno de los regalos de los sabios habÃa pronosticado esto, la mirra, que era amarga y roja y que se utilizaba entre muchas cosas para ungir y preparar el cuerpo de los muertos, yo no la habÃa querido para Jesús, pero no lo podÃa evitar… Él estaba llevando la cruz, todos le gritaban y se burlaban de él, pensar que el podÃa bajarse de la cruz y darles una lección, pero si él no se bajaba de la cruz era por nosotros…
Juan: Este era un camino doloroso, Jesús estaba tan débil por los golpes y el peso de la cruz que tropezó y cayó, tanto asà que le tuvieron que pedir a un tal Simón de Cirene que llevara la cruz por él…
Simón de Cirene: Para mi es un privilegio el haber ayudado a Jesús, no pude hacer mucho más, pero al ver sus ojos tuve mi recompensa, en algo habÃa podido ser útil, además allà me encontré con el amor que redime, porque sabÃa en mi ser que él estaba haciendo eso por mÃ, y que si estaba allà era para pagar el precio de mi redención…
Juan: Fue terrible cuando llegaron al monte, desnudaron a Jesús de su ropa y lo tiraron sobre la cruz, su espalda estaba abierta por los azotes de látigo romano y sangraba, su cara deformada por los golpes y la corona de espinas, y entonces…(se siente el ruido de un martillazo –4(cuatro en total)… vino el momento de la crucifixión, el hierro traspasando la carne y los huesos, los ladrones que estaban con el gritaban de dolor…
Jesús(voz en off): Padre, perdónales porque ellos no saben lo que hacen…
Juan: ¿Cómo que no sabÃan lo que hacen? ¡Ellos sabÃan lo que estaban haciendo!, eso era lo que creÃa yo, luego entendà que todo esto era por nosotros, si por nosotros, por cada hombre y mujer de este mundo en todas las edades de la historia(“Fue por nosotrosâ€). Él estaba muriendo para que nosotros podamos tener vida, todo lo que él habÃa dicho mientras estaba con nosotros ahora cobraba mayor sentido, ahora yo entendÃa cosas que hasta el momento no habÃa podido, luego vino algo terrible, el momento de elevar la cruz, cuando esta toco el fondo del pozo todo el cuerpo de Jesús se sacudió violentamente…(en ese momento en un costado de la escena aparece la sombra de una cruz)… era infame escuchar a todos gritando y blasfemando…
Fariseo 1: Si tú eres el Cristo, vamos bájate de la cruz y creeremos en ti…
Fariseo 2: ¿Qué pasa Jesús? ¿Dónde están ahora todas las señales y milagros que hacÃas, es que ahora no te sirven de nada?
Juan: Hasta los soldados romanos se quedaron con sus vestidos y echaron suerte para quedarse con su túnica… en ese momento yo miré al Señor, yo querÃa hacer algo por él, pero no sabÃa que, deseaba poder consolarlo…
Jesús(voz en off): Juan, ahà está tu madre… MarÃa ahà está tu hijo…
Juan: Jesús me estaba entregando algo que amaba para cuidarlo, me encomendaba a su mamá, yo desde ese momento la tome como mi mamá…
MarÃa: Jesús me estaba proveyendo de una familia, de un hijo, porque él se estaba yendo y no querÃa que estuviera sola, aún en ese momento yo pude ver que no hay más grande amor que el suyo…
Ladrón: Mi nombre no importa, sólo soy un ladrón, fui crucificado en el monte Calvario en la vÃspera de la Pascua, de esto hace mucho tiempo, dos mil años, junto conmigo estaba mi compañero de andanzas y otro hombre, pero lo raro es que este hombre no habÃa cometido delitos, sólo habÃa hecho bienes; yo no entendÃa por qué estaba allÃ, sobre su cabeza en la cruz decÃa: Este es Jesús el rey de los judÃos, por lo que habÃa oÃdo se lo acusaba de decir que él era el Hijo de Dios, el MesÃas, mi compañero que estaba a su lado lo increpaba…
Voz en off: Si eres el Hijo de Dios bájate de la cruz y sálvate, y también sálvanos a nosotros…
Ladrón: Yo no podÃa creer lo que estaba haciendo mi compañero, a pesar de estar en el mismo tormento, se atrevÃa a decir eso, yo lo hice callar y le mostré que este hombre, Jesús, era inocente, que no habÃa hecho nada para estar allÃ, en cambio nosotros, nosotros si merecÃamos estar allÃ, habÃamos desperdiciado nuestra vida, y ahora estábamos pagando, entonces me dirigà a Jesús y le pedà que me salvará, porque sabÃa que él era el MesÃas, y que podÃa redimirme, le pedà perdón y allà colgado en la cruz, al borde de la misma muerte encontré el perdón…
Jesús(voz en off): De verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraÃso…
Juan: Era increÃble, aún sobre la cruz, Jesús seguÃa salvando, no se detenÃa, su amor era tan grande que hasta el último momento trabajaba, de pronto todo empezó a oscurecer, y sentÃa una sensación de pesadez, yo me sentà muy oprimido, negras y gruesas nubes empezaron a oscurecer el sol, estas se arremolinaban, se chocaban; ¿era mi imaginación o se concentraban sobre Jesús?, pero no eran nubes de tormenta, todo se puso negro, la verdad que sentÃa una opresión en el pecho.
Jesús(voz en off): Tengo sed…
Juan: A este pedido los que estaban allà le acercaron una esponja embebida en vinagre, y Jesús lo tomó, en ese momento Jesús miró hacia el cielo…
Jesús(voz en off): Consumado es…
Juan: Luego Jesús inclinando la cabeza murió, y la tierra tembló; luego nos enteramos que hasta el velo del templo se habÃa rasgado de arriba a bajo…
Centurión: ¡No puede ser! ¡Este hombre de verdad era el Hijo de Dios!
Todos los fariseos salen golpeándose el pecho y hablando entre ellos, están sumamente sorprendidos, mientras que los discÃpulos y seguidores de Jesús los miran en silencio…
Escena 20.
José de Arimetea: Cuando Jesús murió todo fue tristeza y dolor, es que no yo no podÃa ver la trascendencia que esto tenÃa para toda la humanidad, yo querÃa hacer algo por él; y además sentÃa un poco de culpa porque yo era seguidor de Jesús, pero a escondidas porque tenÃa miedo de lo que los judÃos pudieran decir o hacer, y por eso fui a ver a Pilatos para pedirle el cuerpo de Jesús, la verdad que él se sorprendió al escuchar que ya habÃa muerto, y accedió a darme el cuerpo para que lo sepultemos en un sepulcro nuevo que habÃa en un huerto cerca del Calvario.
Juan: Allà estamos algunos de los seguidores de Jesús y las mujeres que también le servÃan, además se encontraban los soldados romanos, porque a pedido de los sacerdotes habÃan venido a quebrar las piernas de los que aún no habÃan muerto, porque no podÃan permitir que los cuerpos permaneciesen colgados, debido a que ese dÃa de reposo era de una gran solemnidad ¡Qué hipócritas! Fue asà como los soldados quebraron las piernas de los ladrones que fueron crucificados, pero cuando vieron que Jesús estaba muerto no lo quebraron, pero uno de ellos traspaso con su lanza el costado de Jesús; y de allà salió agua y sangre, abriendo una fuente que hasta hoy sigue fluyendo, una fuente que es capaz de salvar y redimir y saciar la sed del corazón del hombre. Luego de que bajaron el cuerpo de Jesús de la cruz, Nicodemo lo envolvió en lienzos con especias aromáticas preparadas para tal fin, y lo llevamos al sepulcro, que era una cueva. Pero además luego de sepultarlo unos soldados vinieron.
Soldado: La verdad es que yo no querÃa estar allÃ, ya bastante habÃa tenido con presenciar la crucifixión de este hombre, pero por orden de Pilatos, a pedido de los principales de los judÃos tenÃamos que custodiar la tumba, porque según ellos Jesús habÃan enseñado que él iba a morir, pero que luego de tres dÃas iba a resucitar, por eso estábamos allà para impedir que sus discÃpulos robasen el cuerpo de Jesús.
Escena 21.
MarÃa Magdalena: ¡Qué Pascua más triste fue esa! La alegrÃa de la fiesta de la liberación fue empañada por los acontecimientos relacionados con Jesús, yo no habÃa podido dormir, esperando que pasará el dÃa de reposo para poder ir al sepulcro, es que yo anhelaba estar con él, ¡cómo querÃa oÃr su voz, ver sus ojos! Pero estaba muerto y sepultado, custodiado por soldados… es que ahora después de mucho tiempo puedo comprender, pero en ese momento todo era tristeza y desolación, es que yo amaba mucho Jesús, él me habÃa hecho libre de siete demonios; él habÃa hecho cosas tremendas conmigo, yo era una pobre endemoniada que no sabÃa lo que hacÃa, todos en mi pueblo me llamaban loca, y me habÃan desahuciado, pero Jesús llegó y me dio esperanza, pero ahora caminaba en la oscuridad de esa madruga dirigiéndome a su sepulcro, la verdad que las lagrimas me quemaban los ojos y la cara, pero cuando llegué al sepulcro vi que la piedra habÃa sido removida de su lugar, se habÃa llevado el cuerpo de Jesús, yo estaba desolada, porque se habÃa llevado a mi amado Señor, fue entonces que ante mi aparecieron dos hombres con vestiduras blancas…
¿POR QUÉ BUSCAIS ENTRE LOS MUERTOS AL QUE VIVE?
¡RESUCITO! ¡SE LEVANTO! ¡ÉL VIVE!
NO BUSQUEIS MÃS, NO LLOREIS MÃS…
¡ÉL VIVE!
A SATAN DERROTO, A LA MUERTE VENCIÓ…
¡RESUCITO! …
-CHORUS-
¡ÉL REINA! REGOCÃJESE LA TIERRA…
¡ÉL REINA! ALÉGRENSE LAS MUCHAS COSTAS…
¡ÉL REINA! JUSTICIA Y JUICIO SON,
EL CIMIENTO DE SU TRONO…
 LE ALABARÉ…
 ¡TE ALABARÉ POR TU GLORIA Y TU VICTORIA!
ELEVARÉ SALMOS ANTE TI ¡OH, DIOS!
ME GOZARÉ, TRIBUTÃNDOTE LA GLORIA, PROCLAMANDO TU VICTORIA,
DANDO TODA HONRA A TI ¡OH, SEÑOR!…
¡QUÉ BUENO ES LEVANTAR TU NOMBRE EN ALTO!
GLORIFICAR LA GRANDEZA DE TU AMOR;
¡Y DISFRUTAR DE TU GRAN MISERICORDIA QUE NOS DA SIEMPRE VICTORIA,
EXALTADO TU FIDELIDAD!…
 PUES TÚ ERES DIGNO, SEÑOR,
¡NO HAY OTRO EN EL CIELO COMO TÚ!
DESDE LA ETERNIDAD HASTA LA ETERNIDAD,
¡ERES REY DE REYES, ERES SEÑOR!…
 MarÃa Magdalena: Fue entonces que ante mà se paro otro hombre, yo veÃa en él algo conocido, pero no sabÃa quien era, yo pensaba que era el cuidador del huerto, era tanta mi desesperación, que a pesar de lo que los ángeles me dijeron no entendÃ, yo le suplique a aquel hombre que si el se habÃa llevado el cuerpo de Jesús que me dijera donde lo habÃa colocado que yo misma me lo iba a llevar…
Jesús: ¡MarÃa!
MarÃa Magdalena: ¡Esa voz yo la conocÃa! Era la voz de Jesús, yo me tire a sus pies para adorarle…
Jesús: Ve y cuéntale a mis hermanos que me has visto, diles que he resucitado, que he vencido a la muerte…
MarÃa Magdalena: Mi corazón estallaba de gozo, Jesús estaba vivo, yo era la primera persona que lo habÃa visto vivo, yo que habÃa sido una endemoniada, él me privilegiaba para dar las nuevas de su resurrección…(“Quién ha de llamarle Reyâ€)…
Juan: Cuando MarÃa nos contó lo que habÃa pasado muchos no creyeron, porque ella habÃa sido una endemoniada, pero Pedro y yo fuimos al sepulcro, para ver, yo corrà y llegué primero y vi el sepulcro desde afuera, pero Pedro entró, luego entré y yo y vi que estaba vacÃo y que los lienzos que habÃa envuelto el cuerpo de Jesús estaban allà e incluso el sudario estaba puesto a parte, pero Jesús ya no estaba allÃ…
Pedro: La verdad es que yo no sabÃa que hacer, yo querÃa volver a creer, pero me costaba levantarme luego de haberle fallado, pero habÃa algo que me animaba, y era que él por medio de su ángel cuando dijo a los demás que lo verÃamos en el Mar de Galilea, también me esperaba a mi, eso era lo que yo necesitaba oÃr, Jesús no me habÃa desechado, aunque todavÃa en mi quedaba el dolor de haber fracasado; y haberle fallado.
Escena 22.
Junto al mar de Galilea.
Pedro, Juan, Jacobo, Tomás, Natanael.
Pedro: La verdad que a pesar de todo yo estaba todavÃa confundido, por un lado querÃa creer, pero por el otro aún tenÃa el sabor amargo de haber fallado, además ahora Jesús no estaba con nosotros como antes, ahora es más difÃcil, ¿qué Ãbamos a hacer ahora? La verdad que yo pensé que lo mejor era volver a nuestro antiguo trabajo, el de pescadores ¡qué otra cosa podÃamos hacer? Cuando estuve nuevamente en mi barco allà en el Mar de Galilea recordé como fue mi encuentro con Jesús, ¡cómo deseaba que eso se volviera a repetir! Deseaba volver el tiempo atrás y empezar todo de nuevo y revertir todo lo que habÃa hecho mal. Junto con mis compañeros salimos a pescar, y toda la noche estuvimos tratando de sacar algo; y nada.
Juan: ¡Era terrible! Estábamos cansados, frustrados, y no habÃamos lograda nada a pesar de nuestro esfuerzo ¿qué otra cosa podÃa salir?
Jesús: Tienen algo de comer…
Pedro: ¿Y este quién es? ¿Es que acaso tenemos cara de beneficencia pública o qué? ¿No ve que no tenemos nada, encima de qué estamos con sueño, hambrientos, mojados y con frÃo? La verdad que usamos a este sujeto para descargar toda nuestra bronca: ¡NO, NO TENEMOS NADA DE COMER, MEJOR VAYASE!
Jesús: Echen la red a la derecha de la barca, y hallarán algo…
Natanael: La verdad es que no sabemos porqué hicimos lo que este extraño nos dijo, pero todo esto a la verdad me resultaba tan conocido, pero ¿de dónde?
Tomás: Cuando sacamos la red habÃa ciento cincuenta y siete peces, y aún siendo tantos la red no se rompió…
Juan: En ese momento mis ojos fueron abiertos y lo conocÃ; entonces le dije a Pedro que este no era otro que el Señor Jesús…
Pedro: Yo en ese momento me habÃa sacado la ropa, pero cuando escuche que ese hombre era Jesús me puse la ropa y me tire al agua para ir a su encuentro, aún recuerdo que nadé un poco más cien metros en tiempo récord, tantas cosas pasaron por mi mente al nadar hacia la orilla, cuando llegué hasta donde estaba el Señor vi que allà habÃa fuego y pescado cocinándose y pan recién horneado, Jesús me estaba mirando, pero no dijo nada, la verdad no era necesario decir nada, yo sentÃa como las lágrimas me caÃan por las mejillas, luego llegaron mis compañeros, y él nos invito a comer…
Jesús: Vengan coman conmigo…
Juan: Tal vez esto para ustedes pueda ser algo sin trascendencia, pero para nosotros era importante, ya que en nuestro tiempo se acostumbraba que al romperse una amistad a reconciliarse mediante una cena, y allà el que habÃa preparado y el que se encargo de servir la cena para un grupo de pescadores frustrados, hambrientos y con frÃo era Jesús… Nadie hablaba ni decÃa nada, todos sabÃamos que era Jesús él que allà estaba…
Pedro: Luego de que comimos Jesús me miro, yo pensé que para retarme por mi comportamiento…
Jesús: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?
Pedro: ¿Qué si lo amaba? Claro que si, lo amaba con todas las fuerzas de que era capaz…
Jesús: Entonces, apacienta mis corderos…
Pedro: Yo esperaba que el me reprendiera, pero me estaba encomendando una tarea…
Jesús: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?
Pedro: SÃ, mi Señor, yo te amo, tú sabes que es asÃ…
Jesús: Pastorea mis ovejas…
Pedro: ¿Otra vez lo mismo? Y ahora añadÃa una nueva tarea…
Jesús: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?
Pedro: La verdad que cuando volvà a escuchar la pregunta del Señor por tercera vez me entristecà al principio, pero luego supe lo que estaba haciendo, me estaba restaurando, porque yo lo habÃa negado tres veces, pero ahora él me estaba sanado y me estaba dando una nueva oportunidad, y yo le dije desde lo más profundo de mi ser: Si, Si Jesús, tu sabes que te amo, y que siempre te amaré…
Juan: Y asà podrÃamos seguir pos siempre contando nuestra experiencia con Jesús, el Hijo de Dios, porque él hizo muchas cosas grandes y maravillosas, y yo doy testimonio de todas ellas, porque estuve presente, porque somos testigos presenciales de su gloria, y si tendrÃamos que haber escrito todas las cosas que Jesús hizo aquà en la tierra no cabrÃan los libros, pero lo importante es saber que Jesús sigue siendo el mismo hoy y aquÃ, su poder no ha cambiado, ya que el sigue haciendo milagros, sanados a los enfermos, libertando a los oprimidos por el diablo, dando gozo a los entristecidos, porque el vino a la tierra con un solo objetivo ser nuestro Salvador, Redentor y reconciliarnos con Dios llevando sobre sus hombros el peso de nuestros pecados y pagando el precio de nuestra salvación, y todo esto esta a tu alcance, tan sólo basta aceptar y decir que sÃ…
IsaÃas(voz en off): Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por heridos de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados…
Jesús: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga la vida por sus amigos..
Créditos: Luis Enrique Torres.
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