Necesitamos Unos De Otros
Por Prosperada en 4 Febrero, 2010, 2:02 pm
Semiinconsciente y cuando ingresaba a la clÃnica, rogaba a los médicos que hicieran algo. “No quiero perder mis brazos—gritaba—¿Qué harÃa sin ellos?”. El implante no fue eficaz. Una infección post operatoria obligó a desprender la extremidad ¿Qué hacer para salvarla? El médico Pedro Cavadas, del Centro de Rehabilitación de Levante, en San Antonio de Benagéber, asumió el reto.
Los tejidos y sistema de irrigación sanguÃneo fueron insertados temporalmente a una pierna. Era la única alternativa para evitar su descomposición. La compleja cirugÃa, única en el mundo, permitió controlar las bacterias contaminantes y abrió las puertas para intentar de nuevo el reimplante, que resultó un éxito. El proceso tomó nueve dÃas.
“Fue una solución rápida a una situación desesperada” aseguró el facultativo encargado de la delicada intervención tras reconocer que los resultados favorables son el fruto de un milagro.
Dios obra milagros
Un caso particular, sin duda, que nos lleva a dos reflexiones. La primera, que sólo Dios puede obrar hechos prodigiosos cuando la ciencia llega a los lÃmites de su capacidad. La segunda, la importancia que reviste a cada uno de los miembros del cuerpo. Si llevamos la meditación a la vida práctica, concluirÃamos que en la sociedad unos necesitamos de otros. Pensar que alguien es insignificante o innecesario, constituye un grave error del que nos arrepentimos cuando debemos ir en procura de su ayuda.
Igual en la iglesia. Por humilde que parezca su servicio en la obra del Señor Jesús, es importante y contribuye a la proclamación del evangelio, como anotaba el apóstol Pablo: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sà que el que debe tener, sino que piense de sà con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, asà nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:3-5).
¿Desanimado? No lo permita nunca. Su esfuerzos en la comunidad cristiana en la que se congrega son útiles, valiosos y un apoyo decidido a la evangelización. Igual todo lo que hace en bien de quienes le rodean. Valore sus propias acciones porque tal vez nadie –salvo nuestro amado Dios que todo lo ve– las valorará algún dÃa.
Autor: Pastor. Fernando Alexis Jiménez

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