La realización personal es posible con ayuda de Dios
Por Prosperada en 16 Julio, 2010, 5:59 pm
Las tribunas estallaron en atronadores aplausos. El equipo Marlines de Florida, uno de los mejores en la liga del béisbol, se coronaba nuevamente campeón tras una prolongada ronda con otros conjuntos igualmente buenos y competitivos. No era algo nuevo. En otras ocasiones lo habÃan logrado.
¿Quién es el gestor de los triunfos? Un entrenador bastante sencillo, Jack McKeon. Está acostumbrado a vencer aunque haya condiciones adversas. En 2003 tomó al equipo con dos meses de anticipación al final de la liga y lo hizo campeón, ganando en seis juegos a los Yankees de Nueva York.
Decenas de personas le han interrogado sobre cuál es el secreto de mantener una carrera ascendente, en una disciplina deportiva en la que muchos han fracasado. En una reciente intervención de televisión McKeon afirmó que todas las mañanas saca un tiempo para Dios, antes de ir al parque de entrenamiento.
Su mayor sueño desde muy joven era llegar a dirigir un equipo campeón de las Grandes Ligas. Aquellos con quienes compartió sus expectativas creyeron que estaba loco. Él persistÃa. Estaba convencido de que, con ayuda de Dios, serÃa posible. Y el anhelo de su corazón se hizo realidad.
Confianza en Dios, secreto de los ganadores
La humanidad nos ofrecen dos caminos y todos, temprano o tarde, debemos elegir. El primero, es la determinación de permitir que los obstáculos lleven a que dimitamos en la larga carrera por la materialización de nuestros sueños. El segundo, es la decisión de persistir una y otra vez y cuantas sea necesario, para vencer en los aspectos y áreas que muchos consideraron imposibles.
Inclinarnos por el camino de los vencedores es posible cuando desarrollamos confianza en Dios.Â
Un salmo muy difundido nos muestra la convicción que asistÃa a David, un rey y guerrero que aprendió a vencer bajo la convicción de que no estaba solo porque Dios le ayudaba a superar grandes pruebas. Él escribió: “El que habita al abrigo del AltÃsimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mÃa, y castillo mÃo; mi Dios, en quien confiaré.â€(Salmo 91:1, 2).
Cuando luchamos en nuestras fuerzas, confiando en que las capacidades que nos asisten son suficientes, pronto estaremos enfrentando dificultades y lo más probable es que nos dejemos vencer por la adversidad. Por el contrario, cuando batallamos fortalecidos por Dios y le permitimos que tome el control de todo, por supuesto también de los problemas, la victoria está asegurada. ¿Está usted dispuesto a asumir el reto?
Autor: Pastor.Fernando Alexis Jiménez

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