INSTRUMENTOS DE DIOS (Drama)
Por Prosperada en 26 Agosto, 2010, 11:56 am
17 Minutos y 9 Personajes. La televisión puede cobrar un buen uso si seleccionamos los programas adecuados. Varios personajes bÃblicos desfilan en un programa televisivo para darnos su testimonio.
PERSONAJES
CHICO
TV
RUT
ANA
DÉBORA
ESTER
ENOC
ELÃAS
MARÃA
Una sala de una casa, un chico ve tranquilo la TV…. Se duerme poco a poco… La TV sigue con su programación… A lejos hay una Biblia olvidada…
TV. ¡Pss… pss!
CHICO. ¿Hummmm? ¿Ehh?
TV. Hola, no te asustes. No es una propaganda. Durante años he mantenido la boca cerrada dejando que todos hablen de mÃ.
CHICO. Pero, ¿qué pasa? (Intenta apagar con el control la tele.)
TV. No debes cambiar ahora, tengo que desahogarme. Como te he estado diciendo he cobrado muy mala fama, y tú tienes que escuchar este lado de la historia.
CHICO. ¿Estás seguro que no se trata de un sueño?
TV. No, soy realmente yo, muchas personas dicen que la tele ejerce de mala influencia y que en ella hay mucha basura… Estoy de acuerdo con ello, pero la verdad que son las personas que la hacen y la meten en mi interior. La TV es un instrumento maravilloso de comunicación, que si se llegara a utilizar adecuadamente podrÃa llevar información de paz, esperanza y amor a todas las personas del mundo.
CHICO. Mi padre dice que la mayor parte del tiempo tú no vales la pena que se te mire.
TV. Son los seres humanos que derraman sus malos pensamientos en mi cerebro electrónico lo que hace que la mayor parte del tiempo yo sea inadecuado para que me miren. Entonces también hay que culpar a los seres humanos y a ti; tú puedes cambiar de canal y buscar una programación adecuada…. como programas religiosos.
CHICO. Yo no habÃa pensado en ello.
TV. ¿Sabias hay 200 estaciones transmisoras de televisión en el mundo transmitiendo mensajes de esperanza, de manera que los aparatos de TV como yo, pueden llevar este maravilloso mensaje a muchos hogares del mundo?
CHICO. Es cierto lo que dices. Hoy en dÃa existen vÃdeos con sermones y temas que ayuden a mejorar mi vida y de las demás personas.
TV. Hoy tengo nueva programación. Del cielo directa para ti…
CHICO. ¿Una nueva serie?
TV. ¡No! Es el programa de: “Ejemplos a través de la historia†Mira:
TV. Hay una mujer que fue muy importante para nuestra historia, de su descendencia salió el Hijo del Hombre… Es muy conocida por todos. Es un placer presentarte a Rut. Buenas tarde Rut, es un gusto tenerte entre nosotros.
RUT. Buenas tardes a todos.
TV. ¿Estás lista?
RUT. (Asiente con un gesto.)
TV. Empezaremos entonces…. ¿Cómo ocurrió esa serie de tristes acontecimientos en tu vida?
RUT. Como bien dijiste…. fueron unas experiencias muy tristes. De repente mi suegra y yo nos encontramos desamparadas y sin saber qué hacer.
TV. ¿QuerÃa mucho a NoemÃ, verdad?
RUT. Asà es. Ella habÃa llegado a ser como una madre para mÃ… se habÃa convertido en un ejemplo para mi vida. Más que eso, en una amiga; por eso no pude dejarla sol.
TV. ¿Fue muy dura aquella época en la que te tocó trabajar y sostener a tu suegra?
RUT. La verdad, no me pareció que fuera tan dura; trabaja con amor y buena disposición…. Trabajaba para poder comer y no podÃa desperdiciar la oportunidad que me habÃan dado.
TV. Dime, ¿te pareció bien que Booz te redimiera?
RUT. Bueno, fue algo que nos ayudó mucho…. Además, junto a él pude comenzar una nueva vida.
TV. Rut, te agradezco tu presencia entre nosotros. Fue un privilegio para mà hacerte esta entrevista.
RUT. El privilegio fue mÃo. Muchas gracias. (Al salir se despide con la mano.)
TV. Ahora quiero que conozcas a una mujer que nos dejó un hermoso ejemplo de fe en Dios. Ella es Ana. ¡Buenos dÃas, Ana! Un placer tenerte con nosotros.
ANA. Buenos dÃa, encantada de estar aquÃ.
TV. Cuéntanos Ana…. Tu vida ha sido una de las historia con más fe que he podido estudiar en la Biblia. Primero dinos cómo era tu vida con Elcana.
ANA. Él era un hombre muy bueno, me tenÃa en gran estima.
TV. Pero aún con ese aprecio de Elcana, ¿tú tenÃas una gran pena?
ANA. Asà es, yo deseaba tener un hijo. QuerÃa que Dios me concediera el privilegio de ser madre, y asà fue… Dios escuchó mi oración.
TV. ¡Tuviste mucha fe!
ANA. Desde luego, yo confiaba en que Dios responderÃa mi oración… Era lo que me mantenÃa con fuerza.
TV. Cuéntanos de tu hijo…
ANA. Es un niño precioso… qué voy a decir, soy su madre. Samuel amó tanto a Dios, que su vida la dedicó por y para el Señor.
TV. Gran ejemplo de fe y de confianza en Dios es tu vida, Ana… Nos ha encantado que te pasaras por aquÃ.
ANA. Gracias a vosotros, a mà también me ha gustado mucho estar aquÃ. (Al levantarte, se despide.)
TV. Ahora tenemos a otra mujer que fue un gran ejemplo para su época. Ella fue nada más y nada menos que una jueza de Israel: Débora. Buenas tardes, Débora, es un gusto tenerte entre nosotros hoy.
DÉBORA. Gracias.
TV. Bien, Débora, como te habrán informado… te daré una preguntas y tú podrás contestarlas con toda libertad. Dime, Débora, ¿es cierto que tú fuiste jueza y profetisa?
DÉBORA. SÃ, es cierto. Fue un gran privilegio para mà ser escogida por Dios para juzgar a Israel y para comunicar su palabra.
TV. ¿Cuán grande era la opresión de SÃsara sobre tu pueblo?
DÉBORA. Era muy grande. HabÃa oprimido a mi pueblo durante 20 años.
TV. (Muestra sorpresa ante la respuesta.) ¿Por qué Barac no confió plenamente en la palabra de Dios?
DÉBORA. Quizás porque veÃa en las fuerzas de SÃsara un ejército invisible.
TV. Pero el Señor entregó a SÃsara en tus manos, ¿verdad?
DÉBORA. SÃ, es verdad. En esa ocasión Dios usó a una mujer para engrandecer su nombre.
TV. Débora, fue un honor poder compartir estos minutos contigo…. Muchas gracias por acompañarnos.
DÉBORA. Igualmente para mÃ. (Se levanta y se despide con la mano a todos.)
TV. Nuestra siguiente invitada ya está por entrar; pero antes de eso te diré que ella también fue una mujer de gran importancia, muy recordada en la historia del pueblo judÃo. Se trata de la reina Ester.
ESTER. (Entra y se sienta junto a la TV.)
TV. Muy buenas tardes, reina Ester. Es muy grato tenerte con nosotros.
ESTER. Buenas tardes y encantada de estar aquÃ
TV. Reina Ester, le haré unas preguntas muy cortas que le ayudarán a este joven a ver cómo Dios la condujo en su vida. ¿Estás lista?
ESTER. Claro, por supuesto.
TV. ¿CreÃa que serÃa la escogida por el rey Asuero?
ESTER. Para serte sincera, yo no creÃa que llegarÃa a ser la reina. Aunque me gustaba mucho la idea y realmente querÃa ser reina, ¿quién era yo para aspirar a eso? No te olvides que pertenecÃa a una comunidad cautiva.
TV. ¿Compartiste la angustia y el dolor que tu pueblo padecÃa?
ESTER. Asà es… fueron dÃas de mucha aflicción. Yo, como los otros judÃos, pude sentir el mismo dolor y el mismo temor que ellos sentÃan.
TV. En vista de eso y luego de tu decisión, ¿creÃste que el rey no apreciarÃa tu vida, al verte ante su presencia sin que él te hubiese llamado?
ESTER. SÃ, llegué a pensarlo…. pero decidà que no importaba si morÃa. DebÃa hacer el intento para ayudar a mi pueblo.
TV. ¿CreÃste que fue Dios quien te ayudó en todas esas situaciones?
ESTER. Sin duda alguna. Solo la protección y la dirección del Señor, pudo haber dado solución a tantos problemas… Solo Él pudo rescatarnos de nuestros enemigos.
TV. Muchas gracias por su tiempo, reina Ester.
ESTER. Para mà ha sido un gusto. (Se levanta y se despide de todos.)
TV. El personaje que viene a continuación es un verdadero modelo para nosotros. Seguramente has escuchado hablar de él; él vivió aquà en la tierra en los primeros siglos después de la creación, hasta que Dios lo llevó a los cielos… Te presento a Enoc. (Enoc entra y se sienta). Buenas tarde, Enoc. Es un placer tenerte en nuestro programa.
ENOC. El placer es mÃo
TV. Bien, Enoc, me gustarÃa hacerte unas preguntas… Eres libre de contestar lo que bien te parezca. (Enoc asiente con la cabeza.) Entonces, comencemos. ¿Cómo era tu vida en la tierra, antes de que Dios te llevara?
ENOC. (Piensa unos segundos antes de contestar.) Escuché del mismo Adán la triste historia de la caÃda del hombre y también la maravillosa promesa de la redención. Me aferré a aquella historia de amor, creà en ella y dediqué mi vida a obedecer a mi Dios en todo, apartándome de lo que era malo y usando mi tiempo para cultivar una verdadera comunión con él.
TV. ¿Cuál era tu rutina? ¿Qué era lo que más te gustaba hacer?
ENOC. (SonrÃe al recordar.) Me gustaba mucho reflexionar sobre lo que le habÃa ocurrido a la raza humana…. Dedicaba la mayor parte de mi tiempo a la oración y a la alabanza, confiaba en Dios y oraba para entender su voluntad.
TV. ¿Se comunica Dios contigo?
ENOC. SÃ. Con frecuencia sus santos ángeles venÃan a mà y hablaban conmigo.
TV. ¿Te comunicó Dios que te llevarÃa a los cielos con él?
ENOC. SÃ, por medio de la dulce voz de sus ángeles me dijo que me amaba en gran manera y que no podÃa permitir que muriera como los demás hombres.
TV. ¿Cómo te trasladaron al cielo?
ENOC. Los carruajes de Dios, envuelto en llamas de fuego, fueron enviados para buscarme y llevarme allá.
TV. ¿Dónde está tu morada en los cielos?
ENOC. En la santa ciudad. Donde han de morar todos los que sean salvos, todos los que se aferren a las promesas del Salvador, todos los que entreguen su vida por completo a Él y usen su tiempo para adorarle y obedecerle.
TV. ¿Habrá otro como tú? ¿Otros que nos experimenten la muerte?
ENOC. SÃ. Aquellos que se hayan apartado de todo mal, que experimenten una verdadera comunión con el Señor y que estén vivos cuando el Salvador vuelva en gloria y majestad.
TV. (Queda en silencio, como pensando en aquel momento maravilloso.) Muchas gracias por tus respuestas, Enoc. Fue muy grato tenerte entre nosotros.
ENOC. Gracias a ti….
TV. ¿Que te ha parecido la vida de estos personajes? Fueron transformadas sus vidas, y a dÃa de hoy han sido un ejemplo a través dé la historia.
CHICO. Estoy entusiasmado, quiero seguir viendo más.
TV. De acuerdo, pues continuemos… De la persona que viene ahora diré que él también vive y que fue un gran profeta de Dios: Él es ElÃas. (Entra y se sienta.) Muy buenas tardes, ElÃas; es muy grato que estés con nosotros.
ELÃAS. Buenas tardes.
TV. ElÃas, me gustarÃa saber algunas cosa de ti y que él (el chico) te pueda conocer más… ¿Qué sentiste al estar solo en las montañas?
ELÃAS. Nunca me sentà solo; un ángel de Dios me acompañaba siempre.
TV. Hubo un tiempo en que fuiste el único profeta de Dios, ¿verdad?
ELÃAS. Es cierto, pero nunca estuve solo porque me acompañaron los más poderosos ángeles del cielo.
TV. Dime, ElÃas, ¿siempre sentiste el amor de Dios en tu vida?
ELÃAS. Siempre. En todo momento existió una verdadera comunión entre los dos; jamás me sentà solo, porque Dios siempre estuvo a mi lado, aun en el silencio.
TV. ¿Alguna vez tuviste miedo?
ELÃAS. SÃ, aunque nunca debà sentirlo pues los ángeles que me acompañaban me daban fortaleza, hasta que aprendà a aferrarme por completo al amor de mi Dios. Entonces nada pudo hacerme dudar.
TV. ¿Cómo fuiste llevado al cielo?
ELÃAS. Un carruaje de fuego me separó de Eliseo y me llevó al cielo, como en medio de un torbellino.
TV. Finalmente, ¿crees que habrá otros que no experimentarán la muerte?
ELÃAS. Sin duda. Aquellos que en los últimos dÃas vivan en medio del peligro y la maldad, y sin embargo se mantengan sin mancha alguna, experimentando una verdadera comunión con Dios, cuando el Salvador vuelva en majestad serán arrebatados al cielo sin conocer la muerte.
TV. ElÃas, gracias por concedernos esta entrevista.
ELÃAS. Gracias a ti por tenerme en cuenta. (Cuando sale, se despide con la mano de todos.)
TV. Ahora vamos a conversar con una mujer que fue muy especial entre todas las mujeres. En ella se cumplió una de la profecÃas más esperadas por los judÃos. ¿Sabes quién es?
CHICO. SÃ, creo…
TV. Bueno, ya la presento yo: Con todos nosotros MarÃa, la madre de Jesús.
MARÃA. ¡Buenos dÃas!
TV. Buenos dÃas, MarÃa. Ahora te voy a hacerte unas preguntas para poder conocerte un poco. ¿Cómo te sentiste cuánto el ángel te dijo que ibas a ser la madre del MesÃas?
MARÃA. Fue muy gran honor, no me lo esperaba ¿Qué habÃa hecho yo para ser la madre del Salvador?
TV. Sin lugar a duda fue una gran sorpresa para ti. Pero, ¿cómo era tu vida antes de la buena nueva?
MARÃA. Yo no habÃa conocido hombre aún, en esa época hasta se pensaban las mujeres que yo no serÃa madre jamás.
TV. ¿Y tu relación con José?
MARÃA. José fue un gran apoyo para mÃ, y fue fiel a Dios en el cometido que habÃamos tenido el privilegio de vivir. Su vida fue muy importante para la educación de Jesús.
TV. Cuéntanos: ¿Cómo era Jesús?
MARÃA. Aun con mi educación imperfecta, él fue muy fiel a su Amor por el Padre Celestial… Le encantaba estar en el templo, leer los libros de la biblia… Le gustaba estar preparado para ayudar a todos.
TV. Me gustarÃa hacerte una pregunta que es algo delicada… ¿Cómo viviste la crucifixión de tu hijo?
MARÃA. Hummm. Cómo madre es muy difÃcil ver sufrir a tu hijo. Para mà era muy incompresible verle morir siendo él Santo y puro. Mi hijo murió por todos. Él fue bueno hasta la cruz; ahora sé que su vida fue una eterna preparación para ese dÃa, para que su fe no faltase, para que se cumpliese la profecÃa.
TV. Vaya. Gracias, MarÃa, por este testimonio. ¡Gracias por estar hoy con nosotros!
MARÃA. De nada, solo una última cosa: Quiero pedirte un favor (dirigiéndose al chico.) Haz que su muerte valga la pena. Él murió por ti. (Se levanta y se despide de todos.)
TV. Al igual que todas estas personas, tú también puede tener una transformación en tu vida, puedes ser un ejemplo para las personas que te rodean, llevando el mensaje de amor y esperanza a todas las personas que lo necesitan.
CHICO. Dios te ha utilizado como instrumento para que me pueda dar cuenta que estaba perdiendo todo mi tiempo dañando mi mente con programas que no me podÃan llenar mi vida espiritual. Hoy quiero ser un instrumento y me pongo en manos de Dios.
(Se levanta y coge la Biblia que estaba olvidada y lee: Efesios 2:10 y dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellasâ€)
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