Dios lo concibió como vencedor
Por Prosperada en 25 Agosto, 2010, 9:30 am
Siempre pensó que no valÃa la pena. La idea que le grabaron desde su más tierna infancia era de “No sirves para nadaâ€. Nunca entendió si aquellas frases que le acompañaron en todos los instantes de su vida y que le restaron alegrÃa a los momentos más emotivos, eran fruto de la ira de su padre o la contrariedad de su madre, pero llegó a asumir que si sus progenitores lo decÃan, asà debÃa ser.
 Luis Eduardo recibió el tÃtulo de Contador Público y aún a los cuarenta y cinco años se quejaba de ser un fracasado. “Mis padres tenÃan la razón†meditaba al atribuir a la premonición de papá y mamá la secuencia de derrotas que enfrentaba en el trabajo, en las relaciones interpersonales y, por último, en el fallido matrimonio que terminó en divorcio cuando nació su primer hijo.
 Cuando daba vueltas al asunto deducÃa que nadie darÃa un peso por su vida. Por esa razón fue tan difÃcil que comprendiera el alcance de lo que Dios habÃa hecho por su vida. “No, definitivamente eso no fue conmigo. Dios conoce que soy alguien inclinado al fracaso. Hará el trabajo en otros, pero no en mi. Estoy convencido que no perderá el tiempo conmigoâ€, decÃa.
 Cierto dÃa leyendo la Biblia encontró un pasaje que llamó poderosamente su atención: “Cuando, impotentes, no tenÃamos medio de escape, Cristo llegó en el momento oportuno y murió por nosotros, a pesar de nuestra impiedad. Ni aún siendo buenos podrÃa esperarse que alguien muriera por nosotros, aunque pudiera suceder. Mas Dios nos demostró la inmensidad de su amor enviando a Cristo a morir por nosotros, aún cuando éramos pecadoresâ€(Romanos 6:6-8. Versión La Biblia al DÃa).
 Una vida con significado
 Luis Eduardo –tal como ocurre con cada uno de nosotros– fue llamado a comprender que su vida tenÃa mucha significación para Dios. Además, Él no nos mira como lo que somos ahora sino como podemos llegar a ser en Sus manos. Él ve en nosotros la condición de triunfadores que colocó en cada uno cuando estábamos en el proceso de gestación.
 ¿Recuerda los hombres rústicos, descreÃdos, agresivos unos y acelerados otros, a quienes Jesús el Señor llamó para que fueran sus discÃpulos? Él miró en ellos el corazón y hasta dónde podrÃan llegar en Sus manos. Esa fue la razón de la escogencia. Igual con usted. Dios le llamó a ser Su hijo. El conoce sus potencialidades. Sabe de aquellas caracterÃsticas especiales que los demás ignoran.
 Si Satanás grabó en su corazón una serie de condicionamientos o razones por las cuales está supuestamente destinado a ser un perdedor, es hora de que deseche esos paradigmas. Usted nació para vencer. Vale mucho para Dios y si permite que Él obre en su existencia volará a nuevas alturas, adonde jamás imaginó llegar. Animo. ¡Hoy es el dÃa para emprender una nueva vida!
Autor: Pastor.Fernando Alexis Jiménez
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