Consecuencias devastadoras de las emociones incontroladas

Por Prosperada en 22 Julio, 2010, 11:14 am

La estructura tardó más de tres años en construirse. Comenzó como la idea de dos ingenieros como solución a la necesidad de aprovisionar agua para una extensa zona. Gastaron muchos lápices y hojas de papel haciendo diseños, cálculos y trazados. Buen número de los bosquejos terminó en el cesto de la basura. Sin embargo, lograron coincidir en un modelo que se adoptó por unanimidad y contó con el respaldo financiero de las autoridades locales.

Se invirtieron cientos de toneladas de hierro, piedra y concreto. Lucía como una estructura sólida. Era un gigante de hormigón en medio de la vegetación circundante. Un monumento a la modernidad, a comienzos del siglo pasado.

Aún con todo el cuidado que pusieron en la construcción, el Dique de San Francisco,  en los Estados Unidos, considerado por muchos como un homenaje a los nuevos tiempos, colapsó en 1928. Fue un verdadero desastre. Se anegaron extensas áreas pobladas. Decenas de personas perdieron la vida. Pasó a la historia como un fracaso.

Las investigaciones posteriores revelaron que hubo fallas en la fundición de losas. Hizo falta hierro y compactación de los morteros. Al comienzo no se produjo la crisis sino cuando tomó fuerza. Un error trajo consecuencias trágicas que pudieron resolverse a tiempo.

Emociones incontroladas que toman fuerza

La ira sin control es como una represa que cede y provoca a su paso un desastre de impredecibles consecuencias. Como en relato del Dique de San Francisco, erupcionan en cualquier momento.

La Biblia hace alusión a los efectos que conlleva dejarse arrastrar por emociones incontroladas. Leemos que:  “Las piedras son pesadas, y la arena también, pero aún más pesado es el enojo del necio. El enojo es cruel, la ira es destructiva, y la envidia incontrolable.â€(Proverbios 27: 3, 4. Versión “Biblia en Lenguaje Actualâ€).

En nuestras fuerzas no es posible vencer. La ira siempre estará a la puerta. Asedia. Es persistente. Derriba cualquier muro que tratemos de construir, lo llamemos fuerza de voluntad o propósito de cambio.

Pero si sometemos ese sentimiento incontrolado en manos de Dios, las cosas son diferentes. Él transforma nuestro ser. Genera las modificaciones que tanto necesitamos en nuestros pensamientos y acciones. No se desanime: ¡Con la ayuda de Dios es posible!

Autor: Pastor.Fernando Alexis Jiménez

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