<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Portal Cristiano Evangélico Prosperados.Com &#187; El Aborto</title>
	<atom:link href="http://www.prosperados.com/category/el-aborto/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.prosperados.com</link>
	<description>Material Cristiano sobre, jovenes, iglesia, salud, reflexiones, dinamicas, juegos, sexualidad, matrimonio, niños y mas</description>
	<lastBuildDate>Fri, 30 Jul 2010 04:18:36 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8.6</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>La Verdad Del Aborto Según&#8230;</title>
		<link>http://www.prosperados.com/la-verdad-del-aborto-segun.html</link>
		<comments>http://www.prosperados.com/la-verdad-del-aborto-segun.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 16:29:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Prosperada</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[ex-abortistas]]></category>
		<category><![CDATA[La Verdad Del Aborto]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.prosperados.com/?p=726</guid>
		<description><![CDATA[
Narrador
: Joe Scheidler y la Liga de Acción en Favor de la Vida continúan proporcionando un foro para individuos de todo el país, que han estado asociados con la industria del aborto. Algunas de estas mujeres han estado involucradas activamente con la organización abortista Paternidad Planificada y con la Organización Nacional de Mujeres, y algunas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;"><strong></p>
<div id="attachment_729" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-729" title="testimonios-de-ax-abortistas" src="http://www.prosperados.com/wp-content/uploads/2010/03/testimonios-de-ax-abortistas-300x177.jpg" alt="el aborto segun.." width="300" height="177" /><p class="wp-caption-text">el aborto segun..</p></div>
<p>Narrador</p>
<p>: Joe Scheidler y la <strong><em>Liga de Acción en Favor de la Vida</em></strong> continúan proporcionando un foro para individuos de todo el país, que han estado asociados con la industria del aborto. Algunas de estas mujeres han estado involucradas activamente con la organización abortista Paternidad Planificada y con la Organización Nacional de Mujeres, y algunas administraron clínicas de abortos. Las condiciones en las que se hacen los abortos, según ellas, no serían toleradas en ninguna otra práctica médica. Como verán en este programa, es fácil encontrar negligencia criminal que resulta en daño físico y en la muerte de las pacientes en las llamadas &#8220;clínicas seguras de aborto legal&#8221;.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: El aborto supuestamente libera a las mujeres. Esta es una de las mentiras más grandes del movimiento feminista: que para ser mujeres libres, debemos ser copias de los hombres y no debemos tener útero. Que matar niños significa salvarlos y que las mujeres están más seguras y son más autónomas y más capaces de cuidarse y protegerse, si no tienen niños.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Hace catorce años me ofrecieron empleo en una clínica de abortos en Birmingham, Alabama. Consideré que la oferta era muy buena y que además de ayudar a las mujeres, lucharía por una buena causa, así que acepté el puesto. Al poco tiempo de empezar a trabajar, me di cuenta que no estábamos allí para ayudar a las mujeres. Era un negocio para ganar dinero.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Empecé a trabajar para una de las compañías más grandes del país; hoy en día todavía opera doce clínicas de aborto en los Estados Unidos. En la entrevista inicial me preguntaron: ¿Está usted a favor del derecho de decidir? ¡Claro que sí! respondí, aunque no había pensado mucho en ello. La segunda fue ¿le molesta el hecho de que esto sea un negocio? Dije que no porque tengo experiencia tanto en los negocios como en el campo médico. No había ninguna duda de que yo estaba allí para hacerles ganar dinero. Nadie me dijo: &#8220;Espero que usted esté a favor del aborto porque queremos que ayude a estas mujeres&#8221;.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Las condiciones de la clínica donde yo trabajaba eran muy malas. No había unidad de cuidados intensivos y la mayor parte del personal no estaba bien entrenado y no tenía experiencia médica. Nunca teníamos el mismo médico, porque rotaban continuamente. Uno de los médicos, Tommy Tucker, me dijo un día que quería abrir su propia clínica, para hacer bien las cosas y tener el mejor equipo posible y empleados muy bien preparados y entrenados. Quería emplear anestesistas para poder usar anestesia general y que las mujeres no sufrieran -porque en la clínica donde trabajábamos las mujeres sufrían mucho.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Yo pensaba que como había trabajado en el campo de la medicina y estaba acostumbrada al ambiente estéril, podría aportar ese conocimiento a la industria del aborto, y hacer que la clínica proporcionara atención médica de calidad a las mujeres.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Pensé que era una idea maravillosa, acepté su oferta y llegué a ser directora regional de seis clínicas de Aborto en Mississippí y Alabama. Teníamos el mejor equipo, y personal eficiente y bien entrenado, pero les mentíamos a las mujeres para poder ganar dinero. No veíamos muchas mujeres por día, para no tratarlas como ganado. Queríamos dedicarles tiempo y darles la clase de atención médica que necesitaban.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Eso sonaba muy bien, pero en vez de cambiar yo a la industria del aborto, la industria me cambió a mí.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: En cinco años que estuve ahí, no conocí ni un solo médico que practicara abortos por creer que era un derecho de la mujer. Eso no era lo más importante para ellos. No digo que no existan, pero yo en mi clínica no lo pude comprobar.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: A los pocos meses, su avaricia se impuso. Le parecía que no ganaba suficiente dinero, así que despidió a los anestesistas porque ganaban mucho. Después de unos pocos meses observando cómo anestesiaban a las pacientes, empezamos nosotras mismas a hacerlo. Sin tener ni idea de lo que hacíamos. Solo repitiendo lo que habíamos visto hacer. Más adelante despidieron a las enfermeras de la sala de recuperación; después al técnico de laboratorio y así sucesivamente.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Lo primero que hice fue limpiar la clínica por fuera. Pero pronto me di cuenta de que no teníamos ningún equipo para revivir a una paciente en caso de emergencia. En el estado de Georgia, de donde soy, y donde dirigía esta clínica, estábamos regulados por el estado, pero éste no requería que tuviéramos equipos de resucitación médica, ni sala de recuperación equipada, a pesar de que practicábamos abortos con anestesia general.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Luhra Tivis</strong></span>: Es como una planta de ensamblaje. No requiere mucho capital. Probablemente el equipo más costoso que tiene es el de sonogramas.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Pronto empecé a ver las cosas como las ven los abortistas, es decir, cuantos más abortos practiquemos, más dinero ganaremos..</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Comencé a entrevistar a personas que no tenían conocimientos médicos en absoluto para que hicieran trabajo de anestesistas, técnicos de laboratorio, enfermeras y hasta de médicos.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: No se requería ningún tipo de conocimiento médico para el puesto, solo se necesitaba aceptar el aborto.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: He detectado grandes diferencias entre las clínicas de aborto en cada estado. En la clínica de Falls Church, Virginia, donde yo era enfermera jefe, trabajábamos principalmente enfermeras y técnicas de laboratorio y no había otras empleadas, aparte de las secretarias. Después de mudarme a Minesota, encontré que en las clínicas independientes no había personal médico, aparte del médico que practica el aborto.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Yo contraté y entrené gente de la calle sin conocimientos médicos. Veíamos aproximadamente 10 mujeres por día, pero eso no era suficiente. Empezamos a ver tantas como podíamos admitir en cada clínica. Pero como el médico no podía estar en todas partes, me entrenó a mí. Yo no estuve ni un día en una escuela de medicina, era solo una técnica de ultrasonido. Tenía experiencia de negocios, pero no sabía nada de medicina, excepto lo que durante años había visto hacer a los médicos. Entonces comencé a practicar abortos, cirugía, poner Norplants, criocirugía, Papanicolau y exámenes pélvicos. Hacía todo lo que él hacía y estaba orgullosa porque veía que lo hacía mejor que él. Todos los empleados decían: &#8220;Necesita ver a la Dra. Davis&#8221;, porque pensaban que yo era mejor médico que él. Nunca tuve problemas con las pacientes. No tuve que hospitalizar a ninguna mujer; las de él, por el contrario, había que hospitalizarlas en condiciones muy críticas casi todos los meses, con histerectomías o tejidos retenidos. A sus pacientes les pasaban todo tipo de desgracias.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: Es difícil estar involucrada en la industria del aborto por un tiempo y seguir creyendo que es un procedimiento seguro. Aún con los mejores médicos, hay muchas complicaciones menores y a veces, mayores. Vi como el Dr. William Pierd le perforó el útero a una mujer y después le mintió acerca de la gravedad de la perforación.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Yo diría que más de la mitad las mujeres con las cuales trabajé se habían practicado varios abortos, y no dejaban que ninguno de los médicos las tocaran jamás; sin embargo, todos los días les decían a otras mujeres que eran unos médicos maravillosos, que no les iban a hacer ningún daño y que eran los mejores. A veces las mujeres les preguntaban: ¿Ustedes se han hecho algún aborto? Y ellas tenían que responder que sí, pero no con él.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Me enorgullecía porque yo no tenía esos problemas. Mis pacientes me querían porque me tomaba mi tiempo y les daba mucho amor pero en realidad estaba arriesgando irresponsablemente sus vidas. De las miles de pacientes que vimos, no recuerdo ni un nombre, ni un cara. Me refería a ellas según lo que pagaban. Ese es un caso de cuatrocientos dólares, ese es un caso de cinco mil dólares. No las veía como personas, sólo como números.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pedley</strong></span>: Si quiere saber la verdad nunca las vi como mujeres. Para mí, si eran tan estúpidas como para creer nuestras mentiras, se merecían exactamente lo que íbamos a hacerles; esa era la forma en que yo las trataba.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Debo admitir que no les tenía mucha lástima. Yo pensaba: -bueno, si se metió en éste problema, ahora aguántese.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Un día una jovencita vino para un aborto tardío en el segundo trimestre. Nosotros poníamos fin a embarazos aún en su fase terminal. El doctor vino, le practicó el aborto mientras yo asistía con la sonografía y dejó la sala apenas terminó. Ella estaba todavía bajo anestesia general suministrada por una persona no profesional.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: A los médicos de nuestras clínicas no les importaban los pacientes, lo cual es común en todo el país. Los ginecólogos que trabajan en su práctica privada y venían a nuestra clínica cuando alguna de sus pacientes tenía complicaciones, me llamaban a mí. Pero yo no soy médico, ni estoy entrenada para evaluar problemas como hemorragias postquirúrgicas. No estoy capacitada para poder diagnosticar y recetar un tratamiento pero lo hice durante tres años porque me lo exigían . Cuando me llamaban después de cerrar la clínica y me decían: &#8220;tengo hemorragia; ¿qué hago?&#8221; ese era mi problema, no el del médico. Yo era la persona de guardia, quien recetaba las medicinas.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: La llevé al cuarto de recuperación, me quedé con ella e hice todo lo posible para estabilizarla, pero comenzó a sangrar mucho y no pude contener la hemorragia. Corrí a donde estaba el médico y le dije: &#8220;tiene que ayudarme, se está desangrando y no sé que hacer.&#8221; El dijo: &#8220;examínela, averigüe porqué está sangrando y pare la hemorragia. Así de simple; estoy ocupado.&#8221;</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judy Fetrow</strong></span>: La complicación más horrorosa que presencié fue la de una mujer que dejó de respirar durante el aborto. El Dr. Michael Sussman simplemente salió de la sala al terminar; a pesar de que le dije que la paciente no respiraba y me dejó sola con ella. Cuando el médico tuvo que regresar, ni siquiera siguió el procedimiento indicado para esa emergencia. Fue un milagro que la mujer no muriera.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Yo hice todo lo que sabía, pero ella seguía sangrando. Llamé un ambulancia para llevarla al hospital, y cuando él lo supo se enfadó mucho, canceló la ambulancia y me dijo:&#8221;Yo soy el médico aquí y soy el que tomo las decisiones. No podemos enviar esta paciente al hospital en esa condición, nos lincharían. Trate de estabilizarla.&#8221;</p>
<p>Pero ya había sangre por todas partes. Salía a chorros y no podía pararla. Corrí a pedirle al doctor que me ayudara. Le dije:&#8221;si no me ayuda, se va a morir.&#8221; El me contestó:&#8221;Bueno, llame a la ambulancia; yo tengo que tomar un avión&#8221;, y se fue. Entonces llamé a la ambulancia, que tardó veinte minutos en llegar. Durante ese tiempo me dí cuenta que yo no era médico, y me asusté mucho de haber permitido que me pusieran en esa situación de tratar de salvar una vida, sin saber cómo hacerlo.</p>
<p>Lo otro que pasaba por mi mente era que el doctor ya no era mi héroe. El hizo que yo llegara a ganar 100.000 dólares al año, pero en ese momento me di cuenta de que realmente era un cobarde: se había ido cuando la paciente más lo necesitaba. Se la llevaron y me alegré, por haberme quitado esa responsabilidad y porque estaría en el hospital, con médicos que podrían encargarse de ella. Hasta que me llamaron del hospital para decirme que había muerto. Entonces empecé a tener pesadillas en las que veía su cara cada vez que cerraba los ojos. Me sentí tan culpable y tenía tanta rabia de que el hombre que yo había admirado fuera tan negligente que todo esto casi me destruyó. Después, el Consejo Médico pidió los informes de la paciente y él se atrevió a cambiarlos, para dar la impresión de que no había sido tan negligente. Me dio los informes originales del historial clínico de la paciente y me dijo que fuera al sótano a quemarlos inmediatamente, que no podíamos ir al juzgado así porque nos iban a linchar; que teníamos que ocultar lo que pasado. Pero no pude: metí los informes en mi maletín, porque sabía que no podría mentir para favorecerle en éste caso. No podía ocultar más lo que él había hecho.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Teníamos un desmenuzador de papeles en mi oficina para que si venía un fiscal al día siguiente, no encontrara ningún informe médico.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: De modo que fuí al Consejo Médico y al Fiscal del Distrito y entregué toda la información acerca de la negligencia que habíamos cometido. Confesé haber practicado medicina sin licencia y suministré la evidencia. Me dijeron que querían que continuara siendo empleada de él, para seguir recopilando información y que este era un caso claro de homicidio por negligencia, pero querían saber más. Así que continué trabajando con el mismo médico y entregándoles información, pero pasaba el tiempo y no hacían nada al respecto. Un día, el Dr. Tucker regresó a Alabama, donde yo estaba en ese momento y me dijo que había tenido muchas dificultades en Mississippi. Me dijo que yo tendría que ir allí, para intentar calmar a los empleados, porque había problemas. Le pregunté qué había pasado Y me dijo: &#8220;Bueno, una joven vino por un aborto. Yo pensé que tenía 18 semanas de embarazo; pero resultó que estaba más cerca del término. Cuando le inserté la laminaria entró en parto y dio a luz un bebé vivo y saludable&#8221;. ¿Y usted qué hizo? Y él me contestó: &#8220;qué podía yo hacer? Maté al bebé y todos los empleados están muy exaltados, de modo que usted debe ir a resolver eso.&#8221;</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Luhra Tivis</strong></span>: Una mujer llamó y dijo: &#8220;Estoy llamando por mi hija; quiero saber cómo se hace el procedimiento… y añadió: &#8220;¿Han tenido alguna vez algún bebé vivo?&#8221; Esa pregunta me sorprendió, porque nunca había pensado en esa posibilidad. De modo que pregunté a mi supervisora Elena lo que debía contestar. Elena me dijo: &#8220;Respóndale que aquí no hemos tenido ningún nacimiento vivo.&#8221; Luego averigüé que era mentira.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Tomé un avión y fuí a Misisipí, pero antes, llamé al Fiscal del Distrito y le conté lo que había sucedido. Cuando llegué a la clínica, él estaba interrogando a los empleados. El caso fue al Gran Jurado, pero no pudieron probar que había sido infanticidio porque el cadáver había desaparecido y aunque los empleados testificaron que había sucedido no tenían pruebas.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Luhra Tivis</strong></span>: Un día, mi jefe me dijo que teníamos un crematorio, grande como los de las funerarias. Nunca pude olvidarme de esa máquina. Era un horno de gas y olía mucho cuando lo encendían, pero lo más horrible era que se podía oler a los bebés quemándose porque estábamos justo en el cuarto de al lado.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: Aunque se puede impedir que los empleados vean los cuerpos despedazados de los bebés, no hay vacuna para hacerlos inmunes al olor a sangre que impregna la clínica los días de matanza. Generalmente un solo empleado se encarga de los bebés. Ninguno de los que trabajaban en Paternidad Planificada quería ese puesto, ni yo tampoco, pero no quería que se tratara a los bebés irrespetuosamente, ni oír a Janice diciendo que se llevaba a los niños a la guardería.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Volví al consejo Médico de Alabama y pregunté por qué no hacían nada acerca de la muerte de esa joven. Respondieron que el aborto era un tema político muy controversial y que no querían tocarlo. Pero los medios de comunicación consiguieron la información y forzaron al Consejo Médico a actuar contra el médico. Le quitaron la licencia en Mississippi y Alabama y el Departamento de Salud cerró todas sus clínicas. Ya no podrá hacer daño a nadie más.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Narrador</strong></span>: Como en cualquier otro negocio, las ganancias provenientes de los abortos son lo más importante. Los alegatos de que se preocupan por las mujeres son solo una excusa para atraer clientela a las clínicas. Veamos como la industria del aborto se protege a sí misma.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Parte de mi trabajo en la industria del aborto era relacionarme con otros abortistas. Así formamos un grupo de presión llamado Proveedores de Abortos en Georgia, para intercambiar ideas e influir en las leyes.</p>
<p>Por cierto que el &#8220;Centro de Cirugía de Atlanta&#8221;, en Georgia, salió en las noticias el 11 de Marzo de 1989, cuando Catherine Pierce sufrió un paro cardíaco. El Fiscal del Distrito vino al día siguiente; no cerraron la clínica, pero se llevaron los expedientes médicos así que nos reunimos, pero no para hablar sobre Catherine Pierce y el hecho de que estaba en coma e iba a morir, lo que sucedió en Octubre, después de pasar muchos meses en una clínica sin salir del coma. Eso ni se mencionó, nadie dijo ¿qué hay de esa pobre mujer? ¿Saben por qué? Porque no nos importaba lo que le pasaba a las mujeres; nos preocupaba lo que nos pasara a nosotras. Hablamos sobre lo que podríamos hacer para que no nos descubrieran, en caso de una muerte. Esa era nuestra preocupación y todavía lo es. Competíamos en la industria, pero nos protegíamos unos a otros. En ese sentido, hay unión en la industria del aborto.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Luhra Tivis</strong></span>: El gana un millón de dólares al año, y créanme que los reparte, lo sé porque yo misma envié cheques a legisladores. Pero, como ya dije antes, él es solamente un médico en una clínica. Cuando yo fuí a trabajar a Paternidad Planificada, tuve acceso a su computadora y averigüé que en el año 1988, en que yo estuve trabajando para él, había contribuído con $15.000 a Paternidad Planificada.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Recuerdo que en una conferencia de la Federación Nacional para el Aborto, una joven dijo que empezáramos &#8220;la campaña del jabón&#8221;. Eso quiere decir que, cuando las abortistas se las arreglaran con un senador o congresista, se debían llevar una pastilla de jabón del hotel, para enviársela por correo cuando fuera la hora de votar, y así recordarle como debía votar. Juegan muy sucio.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: Comencé a preguntarme si de veras nos importaban esas mujeres, o si trabajábamos para una compañía cuyo único interés era el dinero.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Yo creo que en el futuro vamos a tener que lidiar con una generación de mujeres que han contraído hepatitis B y el SIDA a través del aborto. Si se reutiliza una cánula de aspiración al vacío, se infecta a la siguiente persona; pero cuando hay mucho trabajo en una clínica no hay tiempo para esterilizar los instrumentos, sino que se lavan y se vuelven a usar. Cuando el estado viene a inspeccionar los libros, le ponen una de esas cintas al autoclave, le anotan la fecha y la hacen pasar muchas veces por el autoclave para hacerles creer que ese día esterilizamos 15 cargas.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Las diferencias entre las clínicas se deben a las regulaciones estatales. El Estado de Virginia requiere personal médico. Pero en muchos, muchísimos estados no hay legislación al respecto. Así que al final, son abortos de callejón, legalizados.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: El Estado de Georgia tiene muchas leyes, que obligan entre otras cosas a una inspección anual y además hay inspecciones de sorpresa. Sin embargo, algunos de los materiales que les mostré esta mañana muestran auténticas deficiencias detectadas por ese organismo y alteradas para encubrirlas, como casos en que las pacientes han tenido paro cardíaco, aunque su historia médica indica que todo salió bien, que estaban saludables y listas para ser dadas de alta. Las leyes existen, pero sólo son tan eficientes como el organismo que las hace cumplir. También tengo un memorándum original del Departamento de Recursos Humanos de Georgia, que se encarga de las inspecciones, el cual establece que detectaron violaciones criminales en estas clínicas durante sus inspecciones rutinarias. Sin embargo, como ellos no tienen autoridad para actuar en casos criminales, no se tomó ninguna medida. De modo que las reglas y leyes, que varían mucho de un estado a otro, son en su mayoría reglas sólo de nombre, y a menos que empecemos a presionar a nuestros legisladores y a decirles que queremos que las agencias encargadas de inspeccionar las clínicas de abortos cumplan con sus responsabilidades, no vamos a ver ningún cambio. Se pueden escribir leyes que hagan sentir bien a la gente, pero si no se las hace cumplir, es como si no existieran.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Los médicos que emplean eran en su mayoría principiantes que hacían abortos para aumentar sus ingresos, o eran médicos que no ganaban mucho y trabajaban en clínicas de abortos para pagar su seguro de negligencia médica, que es extremadamente alto para ginecólogos y obstetras.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: ¿Abortos incompletos? Ocurren muy frecuentemente. Yo archivaba los expedientes en mi oficina por separado; los mantenía bajo llave y absolutamente nadie más tenía acceso a la información sobre nuestras pacientes problemáticas. Las sacaban de los archivos normales porque no querían que ningún inspector viera estos papeles. Eran las mujeres que habían vuelto a su casa sangrando, o con otros problemas, a quienes sabíamos que tendríamos que volver a ver. Yo le pregunté al personal cómo recogían los datos para sus estadísticas. Me respondieron, bueno, los adivinamos. Adivinaban cuantas pacientes tenían complicaciones después de un aborto y lo apuntaban en un libro. De modo que cuando ustedes ven las estadísticas que muestran lo seguro que supuestamente es el aborto legal, tienen que saber quién informa de estas estadísticas. Tengo un memorándum que vino del director nacional de nuestra compañía, y que establece que no se debe informar de ninguna complicación si no hay hospitalización. No importa cuantas veces se perfore un útero, se tapone, se le dé masaje o medicación y se envíe a casa a la paciente.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: La mayoría de las empleadas no sabe si hay demandas judiciales contra la clínica donde ellas trabajan. Paternidad Planificada no quiere que hablen de complicaciones ni de errores, y sus empleados no son informados de las lesiones y muertes que ocurren en las clínicas afiliadas.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Recuerdo un incidente que sucedió cuando yo estaba trabajando en la clínica: llegó una niña de 14 años de edad; el médico vino y me dijo: Helena, le he perforado el útero y se le ha salido parte del intestino. ¿Qué hago? No me estaba preguntando mi opinión médica; me preguntaba qué debía hacer para que nadie se enterase. Se tomó la decisión de meter el intestino de nuevo y mandarla a su casa. Les puedo asegurar que la vida y la muerte no significan nada en esas clínicas. Si no se respeta la vida del que no ha nacido, ¿cómo se puede respetar la vida de la madre?</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Yo veía a estos bebés como algo que se puede desechar, no los consideraba importantes. Si no apreciaba mi propia vida, ¿cómo podía valorar la vida de otros? Yo pensaba que si estas mujeres eran tan estúpidas de quedar embarazadas, entonces era culpa de ellas. Así pensaba también la mayoría del personal.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Si sobrevivió o murió no lo sé. Quisiera poder decirles que me importaba, pero no era así. Yo no estaba allí para cuidar a las mujeres que son explotadas en las clínicas de abortos; yo era una de las explotadoras. Hay muchas cosas que pasan en una clínica de abortos que no se tolerarían en cualquier otra rama de la medicina. Y lo digo como alguien que todavía trabaja en el campo de la medicina. Es importante que entiendan hasta dónde pueden llegar los abortistas para cuidar su imagen. Quiero que entiendan que cuando yo trabajaba en esa industria no había intención de ayudar a nadie; yo misma lo único que buscaba era dinero y una posición de poder y no me importaba sobre cuántos cadáveres tenía que pasar para conseguirlo. Durante tres años iba al laboratorio todos los días y veía bebés muertos y hasta jugaba con ellos; jugaba con muchos de ellos. Nunca me importó, ni los vi como vidas humanas. Si veía 50, me alegraba porque eso significaba una recompensa en el próximo cheque.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Narrador</strong></span>: Los testimonios que acaban de oír sugieren una pregunta. Aunque los que practican abortos dicen que su interés principal es el bienestar de las mujeres, ¿les dicen ellos la verdad a sus pacientes? Veamos algunas de las prácticas más comunes dentro de las llamadas clínicas de abortos &#8220;legales y seguros&#8221;.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Yo estaba convencida de que el derecho al aborto era lo mejor para las mujeres. Comencé a trabajar con más organizaciones como Paternidad Planificada y la Federación Nacional para el Aborto en ciertos proyectos y aprendí aún más. Yo administraba píldoras anticonceptivas después de un aborto y así supe cómo era en realidad el negocio y el trabajo de la industria del aborto.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Marian Johnson-Loehner</strong></span>: Cuando entré en la Organización Nacional de Mujeres comencé a leer todas sus publicaciones y por supuesto que la promoción del aborto ocupaba una gran parte de ellas. Al principio una no piensa mucho al respecto, pero poco a poco empieza a aceptarlo todo. Se aceptan unas pocas mentiras y es como un rompecabezas enorme, finalmente al juntar las piezas hay que aceptarlo todo.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Yo aconsejaba a las mujeres diciendo: bueno, no queremos que usted tenga que pasar por este procedimiento otra vez, queremos que empiece a tomar píldoras anticonceptivas. Le vamos a dar su primer paquete gratis, porque las compañías farmacéuticas nos lo dan gratis. Esa es una buena estrategia de ventas, porque después las recetábamos durante 5 meses, y de esa forma, todos sacaban provecho.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Algunas de las directoras con quienes trabajé se habían hecho hasta ocho o nueve abortos y sin embargo, despreciaban a las mujeres que venían a practicarse otro aborto. ¡Qué estupidez!</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: En cambio, las compañías farmacéuticas, la Paternidad Planificada y la industria del aborto no son estúpidas: saben que cuanto mas pequeña sea la dosis de estrógenos en las píldoras, más probable es que fallen. Pero no hay que preocuparse, porque así la mujer vendrá para otro aborto. Recetábamos píldoras con dosis bajas de estrógeno, con un índice de fracaso de un 30%, lo que quiere decir que muchas de ellas volverán. Y si nos olvidamos de decirles que si les da gripe o resfriado y tienen que tomar antibióticos, éste reaccionara con la píldora anticonceptiva haciendola inefectiva, así tenemos otro 20% más que tendrá que regresar, lo cual nos beneficia.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Cada vez que una mujer venía a practicarse un aborto, o una dilatación y extracción, poníamos sellos en su historial clínico. Algunas de estas historias clínicas estaban llenas por ambos lados. El médico las miraba y decía &#8220;si lo sigue intentando todavía podría venir otra vez antes de Navidad.&#8221; ¿Es éste alguien que se preocupa por las mujeres? No lo creo.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: Las peores complicaciones emocionales las tienen las jovencitas que se practican varios abortos.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Claro que te vamos a dar medicinas para tu enfermedad venérea, y claro que sabemos que mezcladas con las píldoras anticonceptivas, hacen que regresen entre un 10 y un 15%, así nos seguimos beneficiando.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Yo tuve amigas en la escuela secundaria que se habían hecho abortos. Yo misma, cuando era adolescente, pensé que había quedado embarazada y me asusté mucho. Lo primero que me vino a la mente fue abortar. Nunca pensé que tenía un bebé, sino sólo que tenía una opción. Desgraciadamente el aborto a menudo se presenta como la única opción.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Y ahora queremos ir a las escuelas a enseñar educación sexual &#8220;porque nos preocupamos por ustedes, nos preocupamos por las mujeres&#8221;. Así que hoy en día van a las escuelas y les dicen a los niños: &#8220;sabemos que ustedes van a tener relaciones sexuales; queremos que sepan que lo comprendemos y que ‘está bien&#8217;. Eso quiere decir que algunos de ustedes van a morir; pero si usan nuestros preservativos, y si usan nuestros métodos anticonceptivos, y si practican el sexo seguro, solo tres, cuatro morirán, el resto de ustedes vivirá. Oh, claro que un 30% &#8220;contraerá una enfermedad venérea&#8221;, pero nosotros nos encargaremos de ella.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Trabajábamos siguiendo un guión, para controlar la conversación. Comenzábamos contando algo acerca de nosotras, yo decía que me preocupaba por ellas, que yo era responsable y adulta y que ya había hecho esto anteriormente. Soy la respuesta a su problema, no importa lo que sea. Utilizábamos las mismas estrategias que se utilizan para vender; yo era una simple vendedora.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: Con frecuencia veía a mujeres emocionalmente heridas por el aborto. Sin embargo, mi supervisor decía que si tenían esos problemas después del aborto, era porque ya los tenían anteriormente.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Yo tuve una consejera que me dijo que quería trabajar aconsejando a pacientes que tenían el Síndrome postaborto. Le dije que no, que ese síndrome no existía. Esta consejera hablaba con muchas mujeres afectadas, pero yo la corregí inmediatamente: &#8220;yo no sé de dónde ha sacado esas estadísticas, pero están equivocadas; el síndrome postaborto no existe.&#8221; Si nos llamaba una mujer para decir que se sentía herida, vacía, que algo andaba mal, nos habían entrenado para responderle: si tienes un problema, lo tenías antes del aborto, no tiene nada que ver con éste. Ahora, si necesitas nuestros servicios otra vez, llámanos; si no, necesitas hablar con otra persona.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Una de las cosas que continuamente me molestaba, aún cuando era jefa de enfermeras de la clínica, era el por qué la mujer tenía tal trauma emocional, por qué era una decisión tan difícil, si era algo tan correcto y natural. ¿Por qué era tan difícil? También me preguntaba, si yo aconsejé tan bien a estas mujeres y estaban tan seguras de su decisión, ¿por qué regresaban después, por meses y años, destrozadas psicológicamente?</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Cuando llamaba una mujer, yo le hacía sentir que la decisión era suya y que la apoyábamos. Lo decía porque las mujeres buscan a alguien que las apoye en su decisión.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Las que estábamos en el movimiento proaborto y en la industria del aborto, negábamos que existiera el Síndrome postaborto. Sin embargo es real, y cuando las mujeres regresan, no podemos negar que existe y va en aumento. Eso siempre me intrigó.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Marian Johnson-Loehner</strong></span>: Las feministas eran mis camaradas, estábamos unidas y compartíamos métodos y actividades. Teníamos un mismo estilo de vida, que es como una trampa. Mi único deseo a finales de los años 70 y principios de los 80, era llegar a ser más liberada y poderosa, y ayudar a mis hermanas a lograr su ansiado estado de igualdad.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Comencé en el movimiento proaborto creyendo que estaba ayudando a las mujeres; creía que tenían derecho a decidir su estilo de vida. Pensaba que cuando las aconsejaba, las estaba preparando para que pudieran superar sus problemas. Les decía que eran las personas más importantes del mundo, que nada era más importante que ellas, y que una vez que salieran de esa difícil situación, podrían seguir adelante. Serían libre y podrían continuar sus vidas e ir a la universidad. Pero no era tan sencillo y yo me preguntaba por qué. Ellas volvían a quedar embarazadas y contraían enfermedades y yo me preguntaba si estaba ayudándolas realmente. Esas preguntas me carcomían una y otra vez.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Miren, el aborto ha llegado a tal extremo, la avaricia en este negocio es tal, que ya no importan las mujeres. Siempre ha estado claro que no les importan los bebés, pero ahora también las mujeres están muriendo.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Tiene lugar un proceso, que les sucede a todas las personas que trabajan en esta industria, sin importar su puesto. Esa industria está motivada y manejada por el dinero. Pero el secreto del que nadie habla consiste en fingir y presentar una imagen de que nos preocupamos, porque si la gente nos viera de veras como somos, el aborto no tendría el nivel de apoyo que parece tener en la sociedad actual.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Si el aborto estaba bien, ¿por qué están sufriendo? ¿Qué hemos hecho? Hemos creado un monstruo, y no sabemos qué hacer con él. Creamos un monstruo y somos peones de la industria del aborto, nosotras, las que todavía creemos en los derechos de la mujer. Las que todavía creemos que estamos a favor de la mujer, las que todavía creemos que valemos algo, que somos inteligentes, que no nos pueden pisar ni utilizar, hemos permitido que nos usen y abusen, pero no queremos admitirlo o no podemos. La mayoría de la gente que trabaja en la industria del aborto, los que de verdad creen en ella y les preocupa no pueden aceptar lo que tiene de malo la industria, ni sus errores.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Narrador</strong></span>: ¿Es porque la práctica del aborto es tan segura por lo que no necesita ser regulada? ¿O es por que tienen algo que esconder?</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Pueden escuchar a través de los medios de comunicación que los abortistas se preocupan por las mujeres, que están luchando por el derecho de las mujeres a escoger el aborto. Y eso suena tan maravilloso que el público de los Estados Unidos se ha creído todas estas mentiras. A puertas cerradas, solíamos bromear sobre el &#8220;derecho a decidir&#8221;. ¿A decidir qué? En nuestra clínica, la única opción era hacer negocio, era el aborto. No existía otra opción.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fetrow</strong></span>: Cuando alguien me mostraba una fotografía de un bebé abortado y me decía que éste era un aborto, yo estaba de acuerdo. Cuando me pedía que no matara a mi bebé, yo le miraba y decía: &#8220;yo no estoy aquí para matar a mi bebé, sino para matar a otros bebés.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: El hecho de estar matando niños para ganarme la vida no me molestaba en absoluto; sabía que eso era lo que estábamos haciendo. Yo era técnica de ultrasonido, así que sabía que había un bebé vivo en el vientre, pero ni me importaba ni me molestaba.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Yo también había visto un aborto con el uso de sonografía. Los hacíamos en el primer trimestre, pero éste estaba en la última parte del primer trimestre o quizás en el segundo trimestre. No me acuerdo cuál era el problema específicamente, pero queríamos hacer el aborto utilizando la sonografía para asegurarnos de que habíamos sacado todo el bebé, o según la terminología que utilizábamos, queríamos asegurarnos de que terminábamos con el embarazo por completo. Yo manejaba el ultrasonido mientras el médico operaba; lo dirigía mirando la pantalla, y vi que el bebé se retiraba y abría la boca. Yo había visto &#8220;El grito silencioso&#8221; varias veces, pero no me había afectado. Para mí, era solamente propaganda. Pero no pude negar lo que vi en la pantalla. Después de terminar, me quedé temblando, pero me las arreglé para seguir trabajando ese día.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Mientras yo trabajaba en la clínica, venían muchos consejeros pro vida. Déjeme decirle que el personal de la clínica se pone nervioso cuando los ve: se forma un ambiente que no puedo explicar, pero para los médicos y administradores es solamente una molestia: &#8220;Ustedes están poniendo nerviosas a mis empleadas, están perturbando mi horario y mi jornada laboral.&#8221;</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: la razón por la que me molestó tanto la confrontación con Uds. es porque me acusaban de estar obrando mal y yo no quería oír eso. No quería oír que Satanás trabaja en la oscuridad, ni que hay sitio para mi en la cruz, ni nada por el estilo. Me aterraba cuando vislumbraba lo que realmente estaba haciendo. Me decían: &#8220;allí adentro, matan bebés&#8221;. Yo sonreía y decía: &#8220;si, ya lo sé; ¿y qué va usted a hacer al respecto?&#8221; Pero reconocía mi propio pecado, aunque no quería admitirlo ni considerarlo.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Judith Fenrow</strong></span>: Los escoltas voluntarios de Paternidad Planificada y los empleados han sido advertidos de que no deben hablar con los cristianos pro vida. Se lo han dicho porque demasiados empleados y voluntarios se arrepienten después de oír la verdad.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Empecé a darme cuenta de por qué lo hacen. Por eso me opuse a ellos por tanto tiempo, porque me mostraban mi pecado.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Por eso buscamos protección judicial, por que no queríamos consejeros en las inmediaciones, para que no persuadieran a las mujeres, para poder seguir haciendo negocio sin interrupciones.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Anunciador</strong></span>: Como dijimos al comienzo de este programa, hay cosas que ocurren todos los días, que no se tolerarían en ninguna otra rama de la medicina. Sin embargo, las autoridades no quieren decretar ni imponer leyes que pudieran proteger a las mujeres de los abortistas que las mutilan y las matan.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joy Davis</strong></span>: Cuando estaba en la industria del aborto, empecé a tener pesadillas, a sentir culpabilidad y remordimiento al pensar en mi mal proceder. Entonces fuí a ver a un amigo que practicaba abortos en un clínica cercana. Le conté todo lo que sentía y me dijo que entendía, porque él también tenía pesadillas y sentía un tremendo remordimiento. Nunca le pregunté por qué hacía abortos, pero yo sabía que solamente los hacía al principio del primer trimestre del embarazo. Después que el sistema nervioso del bebé había comenzado a desarrollarse, no practicaba el aborto, para no lesionarlo. De modo que era un hombre poco común, que me dio un buen consejo. Me dijo que hiciera lo que me dictara mi corazón y mi conciencia. Le pregunté si eso era lo que él estaba haciendo, y me dijo: &#8220;sí; eso estoy intentando&#8221;. Me gusta pensar que hubiera podido estar aquí ahora, que hubiera dejado de practicar abortos, pero dos días después de esa conversación, le dispararon y lo mataron frente a una clínica de abortos en Pensacola. Su nombre era Dr. David Gunn.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Dina Madsen</strong></span>: Yo seguía trabajando en el laboratorio, juntando los pedazos de los bebés y ayudando al médico. Ya no hacía chistes sarcásticos como antes. Estaba cambiando hasta tal punto que odiaba el aborto, ir a trabajar, el tener que estar en el mismo cuarto con ese abortista y con esas mujeres. Quería correr y gritar.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Joan Appleton</strong></span>: Mi forma de salir de la Organización Nacional de Mujeres fue siendo la oradora invitada a una cena de esa organización en Virginia. Fuí al podio y dije: &#8220;amigas, ya no puedo seguir en esto. Algo anda mal aquí, ya no puedo seguir formando parte de la industria ni del movimiento proaborto, y por lo tanto, no puedo formar parte de ésta organización&#8221;. Me pidieron que me retirara inmediatamente.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: Cada vez que hablamos en público, tenemos que revivir algo que hemos hecho y que ahora vemos como un asesinato horrible. Nunca es fácil. Muchos de ustedes han pecado en algún momento de sus vidas, pero no son llamados a ponerse frente a un grupo de gente y compartir las acciones por las cuales están avergonzados.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Marian Johnston-Loehner</strong></span>: Un día alguien me dio el libro de la Dra. Jean Garton &#8220;¿Quién despedazó al bebé?&#8221;. Ese libro destruyó todos los eufemismos que yo había estado usando durante años, para promover el aborto. Los leía uno por uno y lloraba y lloraba, y creo que la noche que lo terminé, la represa entera de mis lágrimas se abrió y me arrepentí. De verdad estaba dolida por lo que había hecho -arrepentida de haber destruido un niño inocente. Porque hasta entonces, después de nacido mi hijo y aún después de mi hija, yo todavía no estaba dispuesta a admitir que un niño es un ser humano desde el momento de la concepción. Yo estaba influenciada por las mentiras.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Hellen Pendley</strong></span>: La vida o la muerte no significan nada en una clínica de abortos. Si no se respeta la vida del no nacido, ¿como y por qué se va a respetar la vida de la madre? Eso no sucede.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><strong>Narrador</strong></span>: Los encargados de salvaguardar nuestros derechos básicos e inalienables deben examinar seriamente la industria del aborto en los Estados Unidos. Hemos oído los testimonios de aquellos que están en la mejor posición de conocer la verdad acerca del negocio del aborto.</p>
<p><strong>NOTA</strong>: Si desea comunicarse con los autores de este video, diríjase a: Chicago Pro-Life Action League, 6160 N./ Cicero, Chicago, Illinois, 60646. Teléfono (312) 777-2900. Sitio en Internet: <a href="http://www.prolifeaction.org/">http://www.prolifeaction.org/</a> Partes de este mismo texto están en otro lugar, bajo el mismo tema, en este sitio.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.prosperados.com/la-verdad-del-aborto-segun.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Testimonio de Hellen Pendley Ex-empleada de Clínicas de Abortos</title>
		<link>http://www.prosperados.com/testimonio-de-hellen-pendley-ex-empleada-de-clinicas-de-abortos.html</link>
		<comments>http://www.prosperados.com/testimonio-de-hellen-pendley-ex-empleada-de-clinicas-de-abortos.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 16:20:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Prosperada</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[abortistas]]></category>
		<category><![CDATA[clinica de abortos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.prosperados.com/?p=722</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;Llegué a una compañía bien establecida, una de las más grandes en la nación. Opera clínicas de aborto aún hoy en día, doce clínicas a través de los Estados Unidos.
&#8220;En el Estado de Georgia, que es de donde procedo y donde manejé esta clínica privada, teníamos el control del Estado. Pero el Estado no requería [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Llegué a una compañía bien establecida, una de las más grandes en la nación. Opera clínicas de aborto aún hoy en día, doce clínicas a través de los Estados Unidos.</p>
<p>&#8220;En el Estado de Georgia, que es de donde procedo y donde manejé esta clínica privada, teníamos el control del Estado. Pero el Estado no requería que tuviéramos equipos para sostener la vida, ni necesitábamos equipo para el salón de recuperación, aunque hacíamos abortos con anestesia general.</p>
<p>&#8220;Yo estaba empezando a ver las cosas como las ven los abortistas, es decir, que mientras más abortos practicáramos, más dinero íbamos a ganar.</p>
<div id="attachment_723" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-723" title="clinica-aborto" src="http://www.prosperados.com/wp-content/uploads/2010/03/clinica-aborto-300x225.jpg" alt="Clinia de Abortos" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">Clinia de Abortos</p></div>
<p>&#8220;Parte de mi trabajo en la industria era formar una asociación con otros abortistas, de modo que formamos un grupo llamado &#8216;Georgia Abortion Providers&#8217; ['Proveedores de Abortos del Estado de Georgia']. Era un grupo de cabildeo&#8230;parte [del objetivo] de esta cadena de abortistas era intercambiar ideas. El Atlanta Surgery Center [Centro de Sirugía de Atlanta] en Atlanta, Georgia&#8230;estuvo en las noticias el 11 de marzo de 1989, cuando Catherine Pierce sufrió un paro cardíaco. El fiscal del distrito vino al día siguiente y citó el expediente médico. No cerraron esa clínica, pero tomaron los expedientes médicos y se convocó una reunión para que todos nosotros no hablásemos sobre Catherine Pierce ni sobre el hecho de que ella estaba en coma e iba a morir, y ella murió en octubre, después de pasar muchos meses en una clínica. Nunca salió del coma. Nadie mencionaba a Catherine Pierce. Nadie dijo: &#8216;¿qué hay de esa pobre mujer?&#8217; ¿Saben por qué? Porque no nos importaba lo que le pasara a ella. Nos preocupaba lo que nos podía pasar a nosotros. Hablábamos sobre qué podíamos hacer en caso de muerte, para que no nos atraparan. Ese era nuestro objetivo.</p>
<p>&#8220;En el futuro, creo que tendremos que enfrentarnos con una generación de mujeres que tendrán hepatitis B, que tendrán SIDA, porque lo han contraído a través de un aborto. Si se vuelve a usar una cánula de aspiración al vacío, se infectará a la persona siguiente. Cuando alguien está ocupado en una clínica no tiene tiempo para esterilizar los instrumentos, sino que los lava, los vuelve a empacar y a usar. Y cuando el Estado viene a inspeccionar sus libros, tienen esas cintas que se ponen en el autoclave, se les pone una fecha, las ponemos a manotadas y las sacamos, para mostrar que pusimos 15 veces a esterilizar los instrumentos en un día, cuando no fue así.</p>
<p>&#8220;¿Abortos incompletos? Ocurren muy frecuentemente. Yo los archivaba en mi oficina por separado; los mantenía bajo llave y nadie en lo absoluto tenía acceso a ellos sino yo. Ésas eran nuestras pacientes problemáticas. A ellas las sacaban de los archivos regulares porque no querían que ningún inspector que viniera sacara esos papeles. Eran de las mujeres que yo sabía que habíamos enviado a sus casas sangrando, o con otro problema. Eran las que yo sabía que iríamos a oír de ellas otra vez. Cuando yo empecé a trabajar allá teníamos un libro para anotar las complicaciones. Yo le pregunté al personal como hacían para recoger los datos para sus estadísticas. Me respondieron: &#8216;Bueno, adivinamos&#8217;. Yo dije: &#8216;Bueno, ustedes adivinan cuántas pacientes tienen complicaciones después de un aborto&#8217;. De modo que yo les digo esto porque si ustedes miran las estadísticas de los Centros para el Control de las Enfermedades [de los Estados Unidos], otras estadísticas que ustedes encontrarán y que muestran lo &#8217;seguro&#8217; que es el aborto legal, tienen que entender quién reporta esas estadísticas. Tengo un memorandum que vino de nuestro director nacional en esta compañía, y que establece que no se debe reportar si no hay hospitalización. No importa cuántas veces se perfora un útero, se taponea, se le da masajes al útero&#8230;y se les envía a su casa, no se reporta.</p>
<p>&#8220;Un incidente en particular que tuvimos cuando yo estaba trabajando en la clínica fue el caso de una niña de 14 años de edad. Su médico vino y me dijo: &#8216;Hellen, yo le perforé el útero y le saqué el intestino. ¿Qué hago?&#8217; Entendí lo que él me quería decir. No me estaba preguntando qué debía hacer como médico; me preguntaba qué debía hacer para asegurarse de que todo seguiría escondido. Se tomó la decisión de meterle el intestino de nuevo y enviarla a su casa, porque les puedo asegurar que la vida y la muerte no significan nada en una clínica. Si no se respeta la vida del recién nacido, ¿cómo se puede respetar la vida de la madre y por qué?</p>
<p>&#8220;Si ella sobrevivió o murió no lo sé. Quisiera poder decirles que a mí me importaba, pero eso no era así, ya que yo no estaba allí para cuidar a las mujeres&#8230;Hay muchas cosas que pasan en una clínica que no se tolerarían si sucedieran en cualquier otra rama de la medicina. Y lo digo hablando como alguien [de] la industria de la medicina, pero es importante que entiendan hasta qué punto llega la gente en esa industria para preservar su imagen. No hay nada que sea demasiado bajo. Lo digo porque quiero que me entiendan que cuando yo trabajaba en eso no había intención de ayudarle a nadie. Yo misma buscaba tener dinero, así como una posición de poder y no me importaba sobre cuántos cadáveres tenía yo que pasar para llegar allá. Yo iba al laboratorio todos los días y veía bebés muertos todos los días durante tres años&#8230;Nunca&#8230;me importó. Si podía ver 50, estaba contenta. ¿Sabe que quería eso decir? Que yo iba a recibir un buen bono la próxima vez que me pagaran.</p>
<p><strong>FUENTE</strong>: Tomado del video &#8220;Abortion, The Inside Story&#8221; de la organización pro vida &#8220;The Pro-Life Action League&#8221; (&#8221;La Liga de Acción por la Vida&#8221;), 1995. Traducido, doblado y distribuido por Vida Humana Internacional.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.prosperados.com/testimonio-de-hellen-pendley-ex-empleada-de-clinicas-de-abortos.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Testimonio de Judith Fetrow Ex-empleada de Clínicas de Abortos en EE.UU.</title>
		<link>http://www.prosperados.com/testimonio-de-judith-fetrow-ex-empleada-de-clinicas-de-abortos-en-ee-uu.html</link>
		<comments>http://www.prosperados.com/testimonio-de-judith-fetrow-ex-empleada-de-clinicas-de-abortos-en-ee-uu.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 15:59:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Prosperada</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[ex-abortista]]></category>
		<category><![CDATA[Judith Fetrow]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.prosperados.com/?p=717</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;Es difícil trabajar practicando abortos durante un tiempo y creer que es un procedimiento seguro. Aún con los mejores médicos los abortos tienen muchas complicaciones menores y a veces mayores. Yo observé al Dr. William Pierd perforarle el útero a una mujer y después mentir acerca de la gravedad de la perforación.
 
&#8220;La complicación más horrible [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong>&#8220;Es difícil trabajar practicando abortos durante un tiempo y creer que es un procedimiento seguro. Aún con los mejores médicos los abortos tienen muchas complicaciones menores y a veces mayores. Yo observé al Dr. William Pierd perforarle el útero a una mujer y después mentir acerca de la gravedad de la perforación.</p>
<div id="attachment_718" class="wp-caption alignleft" style="width: 173px"><img class="size-full wp-image-718" title="Sra. Judith Feltrow" src="http://www.prosperados.com/wp-content/uploads/2010/03/Sra.-Judith-Feltrow.jpg" alt="Sra. Judith Feltrow" width="163" height="245" /><p class="wp-caption-text">Sra. Judith Feltrow</p></div>
<p> </p>
<p>&#8220;La complicación más horrible que presencié fue la de una mujer que dejó de respirar durante el aborto. El Dr. Michael Sussman salió del salón cuando acabó. A pesar de que le dije que la clienta no respiraba, me dejó sola con ella. Cuando regresó el médico, ni siquiera siguió el procedimiento indicado para esa situación. Fue un milagro que la mujer no muriera.</p>
<p>&#8220;Aunque se puede impedir que los empleados vean los cuerpos despedazados de los bebés, no hay vacuna para hacerlos inmunes al olor de sangre, que penetra la clínica los días de matanza. Generalmente hay un empleado encargado de los bebés. Ninguno de la Federación de Planificación de la Familia de los Estados Unidos o PPFA (Planned Parenthood Federation of America) quería ese puesto.</p>
<p>&#8220;Empecé a preguntarme si de veras estábamos cuidando a esas mujeres o si sólo estábamos trabajando en un negocio más, sólo por interés.</p>
<p>&#8220;La empleada común de una clínica no sabe que hay demandas judiciales contra la clínica donde ella trabaja. La Federación de Planificación de la Familia de los Estados Unidos o PPFA (Planned Parenthood Federation of America), no quiere que se hablen de complicaciones ni de errores. Sus empleados no tienen información sobre las lesiones y las muertes [de mujeres] que ocurren en las clínicas afiliadas.</p>
<p>&#8220;¿Quieren saber la verdad? Nunca las ví [a las que venían a practicarse el aborto] como mujeres. Para mí, si ellas eran tan estúpidas como para creer nuestras mentiras, entonces merecían exactamente lo que íbamos a darles. Y ése era el modo en que yo trataba a todas y a cada una de ellas.</p>
<p>&#8220;&#8230; en nuestras clínicas a nuestros médicos no les importan sus pacientes, eso es común en todo el país&#8230; Los ginecólogos que trabajaban en su práctica privada y que también venían a nuestra clínica, si alguna de sus pacientes tenía algún problema después, me llamaban a mí. Eso es común&#8230; No soy médico, ni estoy entrenada para evaluar problemas como la hemorragia post quirúrgica, etc. No tengo la capacidad de poder diagnosticar y dar el tratamiento, pero se me requerían ambas cosas y las hice durante tres años. Cuando me llamaban después del trabajo y decían: &#8216;Tengo hemorragia, ¿qué hago?&#8217; Ese era mi problema, no el del médico. Yo era la persona de guardia, yo era quien recetaba los medicamentos.</p>
<p>&#8220;Teníamos un desmenuzador de papeles en mi oficina para ese propósito, de modo que si el fiscal viniera al día siguiente, no iba a encontrar ningún informe.</p>
<p>&#8220;Imagínense que&#8230;como sabíamos que podíamos controlar la conversación&#8230;le decía a ella [la clienta]: &#8216;yo me preocupo por usted, tengo las cosas bajo control, soy adulta y he hecho esto anteriormente, yo soy la respuesta a su problema, no importa lo que sea&#8217;. Era como estar vendiendo. Yo era un instrumento de ventas.</p>
<p>&#8220;Como pueden ver, es un proceso que sucedió y que les sucede a otras personas que trabajan en la industria, no importa cuál sea su posición. Lo que motiva y maneja la industria es el dinero. Pero existe este secreto del cual nadie habla, y que consiste en que tengamos que fingir y presentar una imagen de que nos preocupamos por alguien, porque si la gente de veras nos viera como somos y pudiera ver nuestros corazones, el aborto no tendría el nivel de respeto que parece tener en&#8230;este país en general.</p>
<p>&#8220;Ustedes pueden oir que los medios de comunicación dicen que nos preocupamos por las mujeres. Que estamos luchando por el derecho de las mujeres, por el derecho de poder escoger el aborto. Y esto suena tan maravilloso. Y el público de los Estados Unidos se ha creído ese paquete de mentiras. Detrás de puertas cerradas acostumbrábamos a bromear acerca del término &#8216;pro opción&#8217; [= a favor del aborto]. En nuestra clínica la única opción era que la clínica consiguiera su negocio. No había otra opción.</p>
<p><strong>FUENTE</strong>: Tomado del video &#8220;Abortion, The Inside Story&#8221; de la organización pro vida &#8220;The Pro-Life Action League&#8221; (&#8221;La Liga de Acción por la Vida&#8221;), 1995. Traducido, doblado y distribuido por Vida Humana Internacional.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.prosperados.com/testimonio-de-judith-fetrow-ex-empleada-de-clinicas-de-abortos-en-ee-uu.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los aborteros confiesan tener &#8220;sentimientos en conflicto&#8221;</title>
		<link>http://www.prosperados.com/los-aborteros-confiesan-tener-sentimientos-en-conflicto.html</link>
		<comments>http://www.prosperados.com/los-aborteros-confiesan-tener-sentimientos-en-conflicto.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 15:48:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Prosperada</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[culpable por aborto]]></category>
		<category><![CDATA[sentimientos en conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[sentir culpa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.prosperados.com/?p=712</guid>
		<description><![CDATA[La noción de que las enfermeras, los médicos, los asesores y otros que trabajan en el campo del aborto tienen escrúpulos sobre el trabajo que hacen es un secreto bien guardado.
Una enfermera de Seattle, Estado de Washington, habló de la observación de su primer aborto en los últimos trimestres, hecho por un método de dilatación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_714" class="wp-caption alignleft" style="width: 245px"><img class="size-full wp-image-714" title="sent-culpa" src="http://www.prosperados.com/wp-content/uploads/2010/03/sent-culpa.jpg" alt="sent-culpa" width="235" height="252" /><p class="wp-caption-text">Sentimiendo de Culpa</p></div>
<p>La noción de que las enfermeras, los médicos, los asesores y otros que trabajan en el campo del aborto tienen escrúpulos sobre el trabajo que hacen es un secreto bien guardado.</p>
<p>Una enfermera de Seattle, Estado de Washington, habló de la observación de su primer aborto en los últimos trimestres, hecho por un método de dilatación y evacuación. &#8220;Estaba observando al médico luchar con la cánula, tratando de sacarla&#8221;, dijo, &#8220;No entendía de qué se trataba toda la resistencia. Y estaba muy alarmada y de repente el médico sacó la cánula y allí, cuando yo estaba al lado de la mujer, miré la cánula abajo y había un pie que sobresalía&#8221;. Nunca olvidaré el sentimiento que tuve en mi pecho cuando el médico sacó aquella cánula. Casi me dejó sin respiración. Porque la realidad de esto era muy dura para mí.&#8221;</p>
<p>Un médico del Estado de Nuevo México dijo que a veces estaba sorprendido por la ira que podía despertar en él un aborto en uno de los últimos trimestres. Por una parte, el médico dijo que estaba enfadado con la mujer. &#8220;Pero paradójicamente&#8221;, añadió, &#8220;tengo sentimientos de enojo hacia mí mismo por sentirme bien al hacer un procedimiento técnicamente bueno que destruye un feto, que mata a un bebé&#8221;.</p>
<p>Una cosa que no cambia con el momento [de la gestación], sin embargo, son las clases de preguntas que hacen las pacientes. Preguntas que a veces dejan perplejo al personal. Se preguntan, [por ejemplo], si el feto siente dolor. Hablan del alma y adónde va. Y de sus sueños, en los que fetos abortados les miran fijamente con ojos de más edad y manos y pies perfectamente formados, preguntando: &#8220;¿Por qué? ¿Por qué me hiciste esto?&#8221;</p>
<p>&#8220;Esta es una gran preocupación&#8221; tanto para el personal como para las pacientes, dijo una empleada de una clínica del Estado de Massachusetts&#8221;. Después de todo, dijo, &#8220;es un cuerpo desmembrado&#8221;.</p>
<p>Las pacientes a veces también piden ver los restos fetales. Una médico de Toronto, Canadá, dijo que no sabía &#8220;cómo y si [debiéramos] proteger a la paciente de la realidad del procedimiento&#8221;. Dijo que usualmente ocultaba la pantalla de ultrasonidos y &#8220;apartaba a toda velocidad&#8221; los &#8220;productos fetales&#8221;. &#8220;Probablemente no está preparada para lo que va a ver&#8221;, dijo de la paciente. Es duro estar en una profesión &#8220;donde lo pasas mal respondiendo las preguntas que otras personas te hacen sobre lo que haces&#8221;, dijo. &#8220;Llegas a no sentirte tan bien sobre lo que estás haciendo&#8230;&#8221;</p>
<p>A veces estos sentimientos salen a la superficie con las pacientes. Una enfermera que había trabajado en una clínica de abortos durante menos de un año dijo que sus momentos más perturbadores no tuvieron lugar en la sala de operaciones sino después. Muchas veces, dijo, las mujeres que acababan de tener abortos yacían en la sala de recuperaciones y gritaban: &#8220;¡Acabo de matar a mi bebé! ¡Acabo de matar a mi bebe!&#8221; &#8220;No sé que decir a estas mujeres&#8221;, dijo la enfermera al grupo. &#8220;Parte de mí piensa: &#8216;Quizás tengan razón&#8217;&#8221;.</p>
<p>FUENTE: Diane M. Gianelli, &#8220;Los proveedores de abortos comparten conflictos internos,&#8221; American Medical News.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.prosperados.com/los-aborteros-confiesan-tener-sentimientos-en-conflicto.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
