Amabilidad y gentileza, características del cristiano

Por Prosperada en 8 Marzo, 2010, 11:25 am

El ascensor atestado de gente. Un calor insoportable. Usted lleva una carpeta con infinidad de papeles. Va rumbo a un reunión. Hoy tienen un invitado especial. Es imperativo llegar a tiempo. Todo lo tiene cuidadosamente preparado. Sabe que estar presente es esencial. Bastante trabajo le tomó organizar todos los documentos.

El sonido característico le indica que llegó al piso que le interesa. Suspira con tranquilidad, mira el reloj y sonríe. Ansía que la puerta se abra. Por fin ocurre. Y… justo cuando va a salir, alguien se le adelanta y por la prisa, provoca la caída de los documentos que se esparcen por el piso.

La escena es patética. Todos le miran con conmiseración. Nadie se detiene a ayudar y quien provocó el incidente, parece no percatarse de nada. Usted siente deseos de gritarle y decirle cuánto detesta esa actitud prepotente y descuidada. Pero se refrena. Recuerda que es cristiano y que no está bien dar mal testimonio con nuestras actitudes.

Minutos después llega a la sala de juntas. Allí, sobre un costado, sonriente, el invitado especial… el mismo que le hizo volcar los escritos. Le sonríe y se presenta. Usted queda de una sola pieza y mentalmente se pregunta: ¿Qué habría ocurrido si como en otras ocasiones, hubiese reaccionado airadamente ofendiendo a esa persona?…

Un testimonio al mundo

Los pequeños incidentes identifican a un cristiano que no guarda su posición y que, antes que glorificar al Señor Jesús con sus acciones, deja por tierra la imagen positiva y alentadora que rodea a los creyentes. Cristianos así, groseros, histéricos y malhumorados, abundan. Hombres y mujeres amables y comprensibles, son pocos, infortunadamente.

Sobre este particular advirtió el apóstol Pablo: “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca” (Filipenses 4:5). Tenía claro que es fundamental que nuestros hechos revelen al Señor Jesús en nuestra existencia.

Un principio que le invito a asumir desde hoy, es cambiar los gestos duros y de evidente insensibilidad, por una disposición sonriente; a disminuir el tono de voz y evitar que suene a gritería; a decir “Por favor”, “Gracias” y a saludar con amabilidad. Con pequeños aportes contribuimos a testimoniar de Cristo, y a transformar el mundo que nos rodea.

Autor:  PAstor.Fernando Alexis Jiménez

Publicado en Categorias : Reflexiones


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